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El arzobispo de Valencia reivindica ante la Mare de Déu dels Desemparats una caridad “sin diferencias entre los de aquí y los de fuera”

El arzobispo de Valencia reivindica ante la Mare de Déu dels Desemparats una caridad “sin diferencias entre los de aquí y los de fuera”
  • Enrique Benavent presidió la Missa d’Infants en el día de la Mare de Déu dels Desemparats con un discurso centrado en la esperanza, la paz y la caridad

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El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha centrado su discurso en la Missa d’Infants del día de la Mare de Déu dels Desemparats en un mensaje de esperanza, paz y caridad auténtica, ante una plaza de la Virgen convertida de nuevo en el gran punto de encuentro de la devoción valenciana.

Durante su intervención, Benavent ha recordado unas palabras del himno de la Coronación para expresar el sentimiento que, según ha señalado, comparten quienes cada año acuden a esta celebración: “Tenim Mare, no estem desemparats”. El arzobispo ha subrayado que la fiesta permite revivir las tradiciones valencianas y manifestar con gozo la confianza de los fieles en la patrona.

“Para mí y para todos es un gozo ver cómo cada año, llenos de alegría, cuando nace el día, tantos valencianos y valencianas venís a alabar el nombre de Santa María, la Mare de Déu”, ha destacado Benavent, en una homilía en la que ha combinado el tono festivo propio de la jornada con una reflexión religiosa y social sobre el sufrimiento, la esperanza y la atención a los más vulnerables.

El arzobispo ha saludado al obispo de Segorbe-Castellón, a los obispos auxiliares de la diócesis de Valencia, a otros obispos nacidos en la diócesis, sacerdotes, diáconos, seminaristas, miembros de la vida consagrada, autoridades civiles, militares, judiciales y académicas, así como a la Fallera Mayor Infantil y su corte de honor, que al final de la celebración realizaron una ofrenda de flores a la Mare de Déu en representación de los niños y niñas valencianos.

Benavent también ha tenido palabras para la Real Archicofradía de la Mare de Déu dels Desemparats, la Cort d’Honor, los seguidores, la escolanía y las asociaciones que trabajan para que la devoción a la Virgen “sea cada vez más fuerte, más auténtica y más profunda”. Además, ha extendido su saludo a los valencianos de las cuatro diócesis de la Comunitat Valenciana: Valencia, Orihuela-Alicante, Segorbe-Castellón y Tortosa.

Benavent pide rezar por los enfermos, los mayores, las personas solas y las familias que atraviesan dificultades

En una de las partes centrales de la homilía, el arzobispo ha recordado la escena de María al pie de la cruz para explicar el sentido de la devoción a la Mare de Déu. Según ha señalado, en ese momento María está más unida que nunca a su Hijo, porque “cuando un hijo sufre, nadie comparte el sufrimiento como su madre”.

Benavent ha explicado que, del mismo modo que Cristo hizo suyo en la cruz el dolor de la humanidad, María lleva también en su corazón “los gozos y las esperanzas, los sufrimientos y las angustias” de cada persona. Por eso, ha señalado, los fieles acuden a la basílica, a la que ha definido como “la casa de la Madre y el corazón espiritual de nuestra diócesis”, buscando el consuelo de su mirada amorosa.

El arzobispo ha invitado a los presentes a rezar de forma especial por los enfermos y los ancianos, por quienes viven en soledad, por las familias que atraviesan momentos de dificultad y por todas aquellas personas que han pedido, o que sin pedirlo necesitan, ser recordadas ante la Virgen. “Que la oración de todos y la mirada de la Virgen sea para todos vosotros consuelo y esperanza”, ha expresado.

La homilía ha insistido en que la imagen de María al pie de la cruz no habla únicamente de dolor, sino también de esperanza. Benavent ha recordado que el camino de fe de la Virgen no terminó en la cruz, sino en la Pascua, y que su confianza en Dios se vio plenamente colmada.

“Cuando le dirigimos nuestra mirada, cuando le abrimos el corazón, lo hacemos para compartir con ella nuestras esperanzas y nuestros anhelos, como un hijo cuando se sincera con su madre”, ha afirmado el arzobispo, que ha presentado la mirada de María como una invitación a la esperanza y a la vida a la que, según la fe cristiana, todos están llamados.

Un llamamiento a la paz, a la dignidad humana y a una caridad que no sea fingida

Benavent ha dedicado también una parte importante de su discurso a reflexionar sobre el sufrimiento del mundo actual. A partir de la lectura del Apocalipsis, ha hablado del deseo humano de un “cielo nuevo y una tierra nueva”, pero ha lamentado que cada día aparezcan signos que alejan esa esperanza: víctimas inocentes, guerras, falta de respeto a la vida y a la dignidad humana, indiferencia ante el sufrimiento de los pobres y divisiones entre personas y pueblos.

“Quants signes de mort! quantes víctimes innocents! Quantes guerres! Què poc és respectada la vida i la dignitat humana!”, ha expresado el arzobispo en valenciano, antes de advertir de que muchas veces personas y pueblos olvidan los principios morales para alcanzar sus objetivos, lo que se convierte en fuente de injusticias y guerras.

En este contexto, el arzobispo ha defendido que el camino cristiano no pasa por imponer los propios deseos, sino por trabajar por la paz desde la verdad del Evangelio. “Condemnar la guerra no és justificar cap injustícia, és proclamar que únicament la pau és el camí”, ha señalado Benavent, que también ha manifestado la comunión de los cristianos de las diócesis valencianas con el papa Lleó.

La parte final de la homilía ha girado en torno a la caridad. Benavent ha recordado que la devoción a la Mare de Déu dels Desemparats “nace de la caridad y nos empuja a la caridad”, y ha advertido de que una devoción auténtica debe traducirse en un amor verdadero hacia los demás.

El arzobispo ha citado la exhortación de la carta a los Romanos, “que vuestra caridad no sea una farsa”, para denunciar cualquier forma de caridad fingida, simulada o egoísta. Según ha señalado, el amor auténtico ve al otro “como un hermano en Cristo” y solo puede anunciarse cuando se estima más al otro que a uno mismo.

Benavent ha defendido que la caridad cristiana no distingue “entre buenos y malos, entre próximos y extraños, entre los de aquí y los de fuera, entre los que piensan de un modo y los que piensan de otro”. Para el arzobispo, la prioridad de quien desea vivir una caridad verdadera debe ser la vulnerabilidad de quien necesita ayuda.

La homilía ha concluido con una oración a la Mare de Déu dels Desemparats por quienes viven en el sufrimiento, por las víctimas de las guerras y por todos los desamparados del mundo. Benavent ha pedido a la patrona que mire a sus hijos, que en ella se amparan, en una jornada en la que la tradición, la fe y el mensaje social volvieron a encontrarse en el corazón de Valencia.

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