17 d’octubre de 2019 17/10/19

¿Los restaurantes contra el Arenal Sound?

Leo en elperiodic.com del pasado día 2 que un grupo de hosteleros se quejan contra el Arenal Sound por las pérdidas que les ocasiona, por los accesos restringidos, por la falta de aparcamientos, por la venta ilegal, por los turistas que abandonan la ciudad y por los vecinos que no pueden acceder a una playa masificada.

¿Están los hosteleros contra el macro festival por hacer menos caja en un fin de semana? ¿Se han vuelto quisquillosos e intolerantes? No creo, porque el sector de hostelería es un sector que sufre de siempre las quejas de vecinos más sensibles por los ruidos, conversaciones con tono elevado, olores y gritos de algunos clientes incívicos. Yo mismo duermo al lado de un restaurante y un bar y se de lo que estoy hablando pero ello no significa que me proponga denunciar a esos establecimientos porque son servicios necesarios y la alternativa para encontrar la tranquilidad absoluta está en alquilar un pisito en una calle del extrarradio en Ahín, Eslida o Benafigos.

Mi defensa del turismo viene de lejos: desde los años en los que estuve promocionando el turismo en Oropesa desde el CIT. Desde esa experiencia he de manifestar mi asombro por el titular de la noticia que acabo de leer.

En mi opinión los dueños de los restaurantes tienen razón cuando hablan de restricciones de tráfico. Unas restricciones que impiden que su clientela fija prefiera esos días alejarse a otros lugares más tranquilos. Es algo que hace también mucha gente en fallas al encontrarse con accesos restringidos, falta de aparcamientos, etc... Pero la alternativa a las restricciones es un caos circulatorio que tampoco facilitaría el acceso a ningún local.

Sí, ya sé que los jóvenes que vienen al Arenal Sound tienen, en su gran mayoría un escaso poder adquisitivo, pero también hay que decir que entre esa gran masa hay un 5 ó un 0,5% de sounders que llegan en taxi y se alojan en hoteles de nivel que aquí no tenemos. Mi pregunta es qué hacen esos hosteleros que se quejan para mostrar lo que ofrecen en sus restaurantes a ese sector de clientela potencial.

Convencido como lo estoy de que Burriana debería haber apostado, desde hace años, por un sector turístico que añada PIB a la paupérrima economía agrícola, no puedo estar sino a favor del Festival porque entre otras cosas ese evento sitúa a Buriana en el mapa y el balance de lo que aquí deja es importante ya que son muchos los propietarios de viviendas que obtienen unos ingresos extras por una semana y que no hay pisos suficientes para cubrir la demanda, algo que saben muy bien las agencias inmobiliarias.

Al lado de los ingresos por alquileres están los que producen los incrementos de ventas en fruterías, bares, taxis, distribuidores de bebidas, fabricantes de hielo, pastelerías, pizzerías, etc. A ello hay que añadir los ingresos de quienes trabajan en alguno de los puestos que se crean.

Que la queja de la pérdida de clientela en sus locales durante un fin de semana la vinculen a las ventas ilegales de quienes aprovechan para llevar hielo al borde del mar o distribuir allí cuatro latas, me parece fuera de lugar, como también me lo parece su preocupación por los vecinos que no pueden acceder al mar.

¿Molestias? ¡Claro! Las que produce cualquier evento, las que produce una carrera ciclista, un maratón, una procesión o un desfile de camiones pitando el día de S. Cristóbal, pero ya se sabe que es necesaria una cierta tolerancia o, como antes dije, cambiar la residencia y marcharse a Ahín, Eslida o Benafigos, con la obligación, también allí de escaparse cuando llegan las fiestas de toros.

Los hosteleros citan una serie de problemas pero ¿no les preocupa a estos señores el deterioro que está sufriendo la playa sur de Burriana por causa de una depuradora que produce olores y estropea el mar desde la escollera de poniente hasta la Serratella? Ese sí es un problema muy grave que han olvidado en su declaración a los medios y que afecta a ellos y a cada vez mayor número de residentes o transeúntes. Un problema que afecta al potencial turístico de Burriana.

En esta ciudad es necesario que pasemos de turismo cero a tener algún camping como el que ya hubo en el Arenal promovido por un grupo de visionarios del que nos ha quedado un espacio verde muy valorado. Un turismo sostenible, alejado de la masificación, producirá molestias y mayor saturación de la playa pero lo promueven desde EEUU a Afganistán y sus daños colaterales hay que controlarlos pero son inevitables. Entre esos daños reducir la caja un fin de semana no creo que sea precisamente un drama.

El festival nos trae jóvenes que tiene familias y algunos de sus padres sentirán curiosidad por conocer esta ciudad y se desplazarán hasta aquí como yo haría si mis hijos fueran cada año a una playa de Asturias. ¿Ninguno de ellos, aprovechará la visita para comer en algún restaurante de los que han perdido dinero en un fin de semana de agosto? Cuando alguno acuda, al menos tengan la delicadeza de no ponerse a criticar el festival en sus narices.

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