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Per Ramón Jesús Pérez
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Y la Duquesa nos dejó

    Recibíamos la noticia en un atardecer oscuro y frío, un personaje querido por todos se nos fue; aquella Dama que siempre se puso el mundo por montera se nos fue; con su aire amable y bondadoso nos dejó.

    Nos cautivaba aquel carácter juvenil a sus ochenta y pico años, las bonitas imágenes en la playa con su novio y después marido, rebelde y dinámica, dando lecciones de cómo se debe tomar la vida.

    Muchos lloramos su ausencia porque formaba parte de nuestras vidas, era un ser entrañable cuando salía en la pequeña pantalla; algunos la criticaban, los que no se atreven a vivir como ella; porque no hace falta ser duquesa ni tener un Gran Linaje para vivir de manera informal.

    No le brindó la categoría que merecía, pasó por la vida como un personaje pintoresco, nadie le dio la importancia que en realidad tenía; y la dejaron pasar por la vida como algo pintoresco. Qué vergüenza ¿No?

    Cierta Institución mandó al funeral a una persona inapropiada, en la opinión de uno, es una Falta de Respeto a la Señora, aunque dicen que asistirán al funeral; sea como fuere no se merecía tal agravio...

    Era noble, según relataron algunos conocidos que le dijeron su último adiós, hacía el bien a los necesitados, no se perdía un acto benéfico, nunca dio la espalda a quien se lo pedía.

    Esa Señora con rostro de anciana y espíritu alegre, se convirtió en una estrella; pero nunca nos dejará a las personas que pensamos como ella, que nos tomamos el mondo por montera, que vamos a la nuestra sin pensar en el ¿Qué dirán? Nunca la olvidaré Cayetana.

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