24 d’agost de 2019 24/8/19
Per Vicent Albaro
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Amor por las sombras de verano

FOTOS
Amor por las sombras de verano- (foto 1)
Amor por las sombras de verano- (foto 2)
Amor por las sombras de verano- (foto 3)

La escena si no fuera por lo cómica que es, en vez de dar risa, haría llorar. Imagínese usted amigo lector, un pírrico arbolito de una alameda de mi pueblo. Solitario, porque a sus compañeros los mataron el abandono y la sequía. A su alrededor a modo de radios, varios coches mendigando su sombra giratoria en estos días de calor infernal. ¡Vaya amor por el vegetal, oigan! Ah, y no es sólo un día, sino otro, otro y otro más. El arbolito en cuestión es la pieza más solicitada y buscada del contorno. Hay hasta discusiones por acercarse a él. Bueno al arbolito no, a su sombra. Y claro sin árbol, no hay sombra. Y sin sombra, los coches se achicharran bajo el sol y al entrar el usuario, le da como un guantazo ardoroso en plena jeta, que te impregna de complejo a chuleta de cerdo asada. Podría ser de cordero, pero da igual borrego que cerdo.

Y es que las sombras en verano son muy demandadas, por lo escasas que son y lo beneficiosas que resultan para todo. Pero para existir las sombras, antes deben existir los árboles y eso es materia reservada. Aquí mucho animalista, vegano y otras zarandajas, pero por las arboledas nadie mueve un dedo del ordenador. Éste es un país arboricida por antonomasia y debe llevarlo en la sangre. De cuando se talaban los bosques para hacer los barcos de la armada de su majestad, por lo menos. Un árbol es un ser vivo que proporciona muchas ventajas a la naturaleza. Frutos, oxígeno, belleza, continencia, beatitud, leña y sobre todo sombra. De todas estas cualidades de entre las muchas que tiene el árbol, al españolito la que más le gusta es la leña. Y claro hacer leña es la antítesis de la sombra. O lo uno, o lo otro. Las dos cosas son imposibles.

Cuando viajamos a otros países europeos, nos asombran las anchas y tupidas alamedas. Los bosques frondosos y cuidados, no como aquí que son un polvorín de alto riesgo. Y si te fijas más, puedes observar que hay árboles que tienen mando en plaza. O sea que si el árbol está primero, la casa se amolda al solar primigenio del vegetal. Nadie corta un árbol para hacer una casa, sino que la casa se amolda a la vida del árbol. Por estos andurriales es típico hacerse la casita a la sombra de un pequeño y bonito pinar. Primero hay que talar varios para ubicar el edificio. Después hay que talar más para hacer un jardín y molesta la sombra. Se siguen talando para construir la mini piscina. Y al final se cortan todos porque ensucia la pinocha, las raíces lo revientan todo y la sombra importa un bledo, pues hay toldos para parar los rayos del sol. No es caricatura, es ciertamente realidad.

De ahí que varios coches se peleen por un cacho de sombra, tiene su miga. Y a decir verdad es un tema que pocos contemplan a nivel municipal, y menos en el ager campestre. En este verano cuyo culmen de temperaturas estamos soportando estos días, es un goce aparcar en la alameda de los Jardines de la Vila, justo debajo del Ayuntamiento. Los plátanos o “piloteros”, plantados en la época del alcalde Vicente Sanz, constituyen una amplia bóveda de sombras con un microclima envidiable. Lo mismo ocurre con los escasos parques que existen por estos lares. Este año en la avenida del País Valencià, han tenido el acierto de no machacar durante la poda a los aligustres. Al menos dan sombra en ese concurrido paseo hacia la Pista Jardín, pero si los achataran por arriba y juntaran sus copas, proporcionarían una sombra continuada a toda la acera, evitaría las sofoquinas y otros males derivados de la exposición al sol.

Y es que una sombra tiene mucho valor en esta ápoca del año. El astro rey con su inmisericorde irradiación, lo calienta todo hasta el delirio. Estamos para freír el huevo. Y una vez pasada la época calenturienta, ya nadie se acuerda y vuelta a lo mismo. Leña al árbol. “Per la soca”. Esta es una frase hecha, propia del lugar, para definir contundencia y firmeza en algún asunto. Y “Per la soca” ha hecho un daño terrible a nuestro entorno natural más próximo. No voy a enumerar los arboricidios acontecidos recientemente, o los históricos que haberlos, hay los. No, concejal, no voy a redundar, ya hemos hablado del asunto personalmente. ¿Pero sería mucho pedir un poco de sensibilidad y de cordura, a los responsables públicos al decidir esa temible frase de: “Per la soca”?

Los árboles son una bendición por muchas cuestiones, entre ellas por la gratificante sombra, que es la que nos ha traído hasta aquí. Pero para gozar de ella, es preciso pagar un peaje. En la vida no hay nada gratis. Y el árbol precisa cuidados mínimos, pero cuidados. Y seguramente en el ámbito urbano, pueda generar alguna molestia, caída de hojas, de alguna rama, cagadas de pájaros, etc. pero para eso están los técnicos de medio ambiente y para eso cobran. Lo de: “Per la soca” está muy feo para gentes con supuestos estudios y sensibilidad. Quizás vivan fuera de la población y en sus lugares de asueto, existan imponentes arboledas. Pero en este rincón sediento a los pies del monte de San Cristóbal, no. Aquí un árbol arraigado, vale un Potosí. Y lo dice alguien que los planta cada invierno y si en este tiempo, no auxiliara con agua a garrafas estos arbolillos, ninguno acabaría el verano.

Es tiempo de verano con o sin sombras, y el verano es momento de lecturas. He leído un sabroso artículo de mosén Pepe Aguilella para el “Full de Onda”. Allí narra la fiesta del Salvador de Onda con sumo detalle, lo recomiendo. Y cuenta entre otras cosas, que se desplazaban los romeros desde distintos puntos geográficos, haciendo noche bajo los imponentes algarrobos. Estos árboles gigantescos, proporcionaban sombra de día y cobijo en las frescas madrugadas. ¿Dónde están esos algarrobos? Si alguien los encuentra fuera de una finca de parany que me lo diga. Y pronto, ni eso. Pero esa, es otra historia aún más triste.

Y en puertas de fiestas, “aferlamá” la tristeza que esto son cuatro días, vamos, un telediario anti PP de la sexta. Algunos ya estamos por el parte del tiempo y con prórroga. Que la vida es para cuatro vividores con ínfulas en plaza y el resto: “Fum de canya”…huyuyyy como está el patio con estos calores. Y si quieres un buen consejo, antes de aplicar a rajatabla un: “Per la soca”, cuenta hasta diez, veinte, cien, mil y cien mil si hace falta. Buena sombra estival.

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