12 de desembre de 2019 12/12/19
Per Jesús Montesinos
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El BLOG de una PYME: Tú me vendes a mí y yo a ti

    Mañana martes he convocado una reunión de urgencia en el bar del polígono. Después del carajillo voy a presentar una reflexión que me ha caído de cara este puente maldito. Como le debía una a mi mujer nos hemos ido a pasar un par de días fuera de casa, aunque con el presupuesto ajustado. Y resulta que al final éramos los de siempre, haciendo lo de siempre y comprando lo de siempre. Dos días de movimiento económico circular que no aporta un euro neto a la caja de nadie. ¿Qué coño hacemos cada día en el taller? Aguantar el tipo.

    Así que mañana revisamos a quién vende cada uno, qué vende y qué compra. Y estoy ya por decir que ni siquiera los que están en B .le sacan algo de provecho a final de año. Es como si estuviéramos en una economía de trueque: sobrevivimos pero no generamos nada nuevo. Y claro: seguimos debiendo al banco porque solo pasamos el mismo euro de unos a otros. Pero no añadimos un euro nuevo. Solo los que han conseguido vender algo por el extranjero saben meter algo neto en caja. Porque además compran la mitad de sus suministros en China.

    Así que estamos haciendo el canelo. Luego, como he tenido tiempo para ver un par de periódicos ilustres, leo que hay economistas que ya anuncian ese aletargamiento. Una economía en círculo vicioso de la que no salimos ni apretándonos el cinturón. Solo salen quienes hagan eso de la internacionalización. ¿Y quién sabe hacer eso? Yo he ido a diez cursos de esos que monta la cámara de comercio de mi pueblo y sigo sin tenerlo muy claro. No se inglés, me viene justo con el internet y ya no se cómo ajustar más los costes. ¿Cierro el negocio? ¿O le vendo a mi primo para que se lo venda a mi cuñado, se lo compre mi sobrino y yo le compro en 2011 los stoks?

    Me da el pálpito de que nosotros ya no salimos de esta. Saldrá mi hijo si quiere quedarse con el negocio cuando vuelva de trabajar en Canada (si vuelve), pero a mi me viene grande. Nadie nos quiere contar la verda, nadie nos enseña a salir del agujero y en el polígono no está nadie ni para pedir circulante. ¿Para qué si luego te facturas a ti mismo para justificar el crecimiento contable? Seguro que mañana en el bar alguien acaba diciendo que la culpa es de los políticos. Pero igual también es nuestra porque nos hemos montado la gran mentira.

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