8 de desembre de 2019 8/12/19
Per Miguel Bataller
Columna de Michel - RSS

¿Hay razones para el Orgullo Gay?

    Vaya por delante todo mi respeto y consideración con los homosexuales y lesbianas del mundo, que durante tantos años han tenido que vivir  su condición sexual en el oscurantismo.

    Nunca entendí las leyes que les perseguían o les consideraban un “peligro social” y que en cierto modo les obligaban a vivir en una marginación irracional. La inmensa mayoría negaban su propia identidad sexual, para evitar ser sujetos pasivos de la mofa o el humor negro de la segunda mitad del siglo pasado.

    Ahora desde mi madurez, lamento profundamente los cientos de chistes que he contado ridiculizando la homosexualidad e intento dejar de bromear sobre un tema tan espinoso como cruel para quienes viven esa condición, sin acabar de tenerla asumida racionalmente por condicionantes sociales.

    Pero como suele suceder entre los españoles, nos movemos en desplazamientos pendulares de un extremo al otro.

    Y ahora de una manera en mi opinión tan irracional como la que acabo de denunciar, nos encontramos con que aquellas personas tan dignas y aceptables socialmente como lo somos los heterosexuales, movidas por intereses ajenos a los suyos individuales, necesitan tener un día especial al año, lo que ellos llaman  DIA DEL ORGULLO GAY.

    Nunca entendí que se les tuviera que dedicar “días especiales” a todo aquello que representa la más absoluta normalidad, dentro de una sociedad moderna y perfectamente normalizada y estructurada.

    ¿Por qué un día del ORGULLO GAY y no uno de ORGULLO HETEROSEXUAL?

    ¿Por qué un día de LA MUJER TRABAJADORA y no uno del HOMBRE TRABAJADOR?

    Ya tenemos reconocido en  todo el mundo un 1º de Mayo como el DIA DEL TRABAJO, que representa tanto a hombres como a mujeres.

    Si realmente lo que se pretende es resaltar la igualdad en todos los sentidos entre homosexuales y heterosexuales, con los mismos derechos y obligaciones, como entre hombres y mujeres no parece lógico ni sensato, ese interés tan especial entre los movimientos feministas y LGTBI. Lo único que se consigue es resaltar las diferencias entre unos y otros, es decir considerar desigual lo que es igual o al menos lo que se pretende que sea igual.

    Y si conceptualmente lo veo así , estéticamente me parece de un mal gusto impresionante todo el Carnaval del Ridículo que se monta en casi todas las capitales de España, con desfiles que son auténticos atentados al buen gusto y a la educación ciudadana.

    Este año, se han visto escenas obscenas de personajes sin dignidad ni decoro,  sodomizándose públicamente en los desfiles o practicando sexo oral en plena calle, delante de niños.

    Esos videos han circulado a montones por Whatsapp.

    Una cosa es vivir su propia sexualidad como cada uno quiera en la intimidad.

    Otra muy distinta querer imponer esas miserias en plena calle a mentes infantiles o adolescentes e incluso adultas, que pueden sentirse molestas o escandalizadas por el mal gusto de esos actores improvisados de sus propias perversiones por exponerlas.

    En mi opinión esa labor de pretender generalizar las excepciones para que se vean como normales, no va a llevar nada positivo a nuestra sociedad.

    La tolerancia y la permisividad son unas virtudes muy loables siempre que las personas conozcamos y sepamos cuales son nuestros límites y cuando nuestra libertad ni coarta ni invade la libertad de los demás.

    Para mi estos movimientos LGTBI han llegado a confundir la LIBERTAD CON EL LIBERTINAJE.

    Y aunque sé que  este artículo de opinión no figura entre lo que actualmente se considera “políticamente correcto”, he considerado muy oportuno escribirlo porque considero que muchas gente de mi generación, y no pocos de las posteriores, compartirán ese punto de vista, pero difícilmente se atreverán a exponerlo.

    Hasta la semana que viene amigos.

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