La sobrecarga emocional de los cuidadores domésticos duplica el riesgo de cometer errores con la medicación
Uno de cada cuatro cuidadores informales reconoce haber cometido errores con la medicación de las personas dependientes a su cargo en los últimos seis meses. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por investigadores de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), en colaboración con un equipo multidisciplinar de varias universidades y centros de salud en España. En concreto, el trabajo analiza la relación entre la sobrecarga emocional de los cuidadores y la seguridad en la administración de medicamentos en el hogar.
El trabajo, publicado en Journal of Healthcare Quality Research, revela que un mayor nivel de carga emocional se asocia con un aumento en la probabilidad de incidentes relacionados con la seguridad en el uso de medicamentos en casa. También, que los hombres como cuidadores cometen más errores que las mujeres.
“Más personas necesitan cuidados en casa y esta es la razón por la que algo que ha existido siempre —la figura del cuidador no profesional— ahora tenga mayor relevancia”, explica José Joaquín Mira, catedrático del Departamento de Psicología de la Salud de la UMH y coautor del estudio. El aumento de la esperanza de vida, la mayor prevalencia de condiciones crónicas y las políticas de desinstitucionalización han trasladado una parte de la atención sanitaria al entorno doméstico. Sin embargo, este cambio de escenarios no siempre va acompañado de formación específica ni de los sistemas de control y seguridad del paciente que existen en los centros sanitarios. El estudio, que analizó a 176 cuidadores de personas dependientes, revela que, aunque la mayoría de los errores en medicación no tuvieron consecuencias graves, el 2% de los casos terminó requiriendo atención sanitaria.
La sobrecarga emocional entre los cuidadores es un factor crítico para la seguridad del paciente: el cansancio derivado de la responsabilidad y la atención constante aumenta la probabilidad de cometer errores al gestionar los fármacos. En concreto, el riesgo de sufrir incidentes llega a ser el doble entre los cuidadores que asumen una mayor carga psicológica. Según el experto, esta fatiga acumulada acaba pasando factura en tareas rutinarias: confusión entre fármacos de apariencia similar, errores en las dosis, repetir una toma u olvidarla, o conservar mal un medicamento son algunas de las equivocaciones frecuentes a las que se les añaden obstáculos comunicativos: “En ocasiones no es solo un cuidador, sino varios, y la comunicación entre ellos puede fallar”, explica Mira.
El género del cuidador también influye en la seguridad en la administración de los fármacos. Los hombres presentan una mayor probabilidad de cometer errores que las mujeres y hay diferencias en cómo abordan el cuidado de las personas dependientes: “Se atreven a hacer más cosas porque siguen menos las pautas de prescripción que las mujeres y, por tanto, pueden cometer más errores por esta razón”, explica el investigador.
Además, apunta al factor del cambio demográfico: “Los hombres vivimos más años que antes. Esto hace que más hombres lleguen a una edad en la que su pareja puede necesitar cuidados. Antes no estaban para poder cuidarla; ahora sobreviven y pueden cuidarla”. Muchos pertenecen a generaciones en las que las tareas de cuidado recaían principalmente en las mujeres: “Se enfrentan a nuevas dificultades que las mujeres, por tradicionales sesgos de género, han asumido toda su vida”, señala. El investigador matiza que, aunque no se puede establecer causalidad, estos resultados pueden orientar el diseño de intervenciones formativas adaptadas a perfiles distintos de cuidadores.
Los resultados sugieren que la sobrecarga del cuidador no solo se asocia con más errores, sino también con un impacto emocional adicional cuando estos ocurren. Mira describe este fenómeno como una “doble victimización”: “Hay dos fenómenos que conviven. La carga emocional del cuidado y el impacto de haber cometido un error”. Esta reacción suele traducirse en una mayor ansiedad y en un intento de control más estricto. Sin embargo, advierte el investigador, “tener precauciones estandarizadas es útil, pero pasarse de la raya puede tener el efecto contrario”. En algunos casos, la hipervigilancia y el miedo pueden propiciar nuevos errores.
A la presión emocional se añade frecuentemente el aislamiento. Muchos cuidadores desarrollan su labor sin descansos suficientes y terminan normalizando el agotamiento porque no perciben una alternativa real: “Las personas que están en esta situación se identifican a sí mismas; el problema es que no tienen salida”, señala Mira. Durante la investigación, algunos cuidadores expresaron una idea significativa: “Es la primera vez que alguien me pregunta”. Por ello, para el investigador, facilitar espacios de apoyo y mejorar el acceso a recursos disponibles desde el domicilio es esencial para reducir la sensación de aislamiento y reforzar la seguridad en el cuidado.
El estudio ha sido realizado por las investigadoras del Grupo de Investigación Atenea, Pura Ballester, Eva Gil Hernández, Clara Pérez Esteve; los investigadores de la UMH Mercedes Guilabert, Irene Carrillo y José Joaquín Mira; además de los investigadores Almudena Arroyo, de la Escuela de Enfermería San Juan de Dios de Sevilla, y Ángel Cobos, del Hospital Universitario San Cecilio de Granada.
Esta investigación fue financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MCIN) / AEI (Agencia Estatal de Investigación) / DOI 10.13039/501100011033 (Identificador de Objeto Digital) (TED 2021-130383B-I00), y por la Unión Europea "NextGenerationEU" / PRTR (Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia). J.J.M. contó con un contrato de intensificación de la actividad investigadora del Instituto de Salud Carlos III (referencia INT22/00012). Durante la ejecución de este estudio y la redacción de este manuscrito, EG-H recibió financiación a través de una Beca Predoctoral de Formación en Investigación en Salud del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), cofinanciada por la Unión Europea "NextGenerationEU" y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España (referencia FI22/00277).
Acceso al artículo: Ballester, P., Gil-Hernández, E., Pérez-Esteve, C., Guilabert, M., Carrillo, I., Arroyo, A., Cobos, A., y Mira, J. J. (2025). Medication incidents and informal caregiver burden: A cross-sectional study. Journal Of Healthcare Quality Research, 41(2), 101175. https://doi.org/10.1016/j.jhqr.2025.101175











