Elche realiza pruebas con autobuses eléctricos articulados para reforzar las líneas con mayor demanda
El Ayuntamiento ha iniciado un plan de cuatro fases para evaluar la viabilidad técnica y operativa del nuevo modelo de vehículo con capacidad para 120 personas
Las pruebas en circulación real se desarrollan esta semana sin pasajeros en las líneas K1, K2, B y D
El Ayuntamiento de Elche ha presentado hoy un plan de pruebas para analizar la incorporación de autobuses eléctricos articulados de 18 metros a la red urbana, con el objetivo de mejorar la capacidad, la eficiencia y la calidad del servicio en las líneas con mayor afluencia de viajeros.
El concejal de Movilidad, Claudio Guilabert, ha explicado que este estudio “permite evaluar la capacidad técnica y operativa de estos vehículos en condiciones reales”, destacando que la prueba, que se desarrolla durante esta semana, forma parte de una estrategia para “seguir modernizando el transporte público y aumentar el número de usuarios”.
El plan se estructura en cuatro fases. La primera se centra en la verificación documental y técnica del vehículo. La segunda en pruebas en cochera, mientras que la tercera, actualmente en marcha, consiste en la circulación por las calles de Elche sin pasajeros, con especial atención a aspectos clave como rotondas, bordillos, accesos al hospital o calles estrechas. La última fase analizará la capacidad del taller para asumir el mantenimiento de estos vehículos.
Durante esta semana, el autobús articulado está operando en pruebas en las líneas K1, K2 y el recorrido de la B y la D, consideradas estratégicas por su alta demanda. Guilabert ha señalado que estos vehículos, con capacidad para más de 120 pasajeros, “permitirían ampliar significativamente el servicio en aquellos recorridos donde existe mayor presión de viajeros”.
Por su parte, el gerente de operaciones de Avanza Elche, Ángel Luis Andreu, ha subrayado que el estudio aborda no solo la operatividad del vehículo en circulación, sino también aspectos clave como la carga eléctrica, la adaptación de paradas, que deberán pasar de 12 a 18 metros, o la formación de conductores.
Andreu ha indicado que esta fase se centra en la viabilidad técnica y operativa, mientras que “habrá una etapa que evaluará el funcionamiento en servicio con pasajeros y el análisis económico”.
El proyecto responde al incremento de usuarios registrado en los últimos años y a la necesidad de incorporar vehículos de mayor capacidad. La decisión final sobre su implantación se basará en criterios objetivos como el consumo energético, la fiabilidad, el impacto en el servicio y la viabilidad económica.
“Esta prueba que estamos realizando demuestra la ambición que tiene este gobierno por seguir siendo uno de los referentes en materia de movilidad” ha apuntado Claudio Guilabert que ha recordado que “en un año y medio vertebramos todo el municipio con la puesta en marcha del autobús a pedanías y con el refuerzo y modernización de las líneas de autobuses en el casco urbano, la implantación de nuevos vehículos eléctricos y con la solicitud de una nueva subvención para poder ampliar la flota”.












