4 de diciembre de 2020 4/12/20

Sanitarios del SAMU colaboran en la atención a damnificados por el terremoto de Haití

Sanitarios del SAMU colaboran en la atención a damnificados por el terremoto de Haití - (foto 1)
  • Durante un mes han trabajado en la unidad médica de una ONG

  • Son una médico y una enfermera del SES Alicante que trabajan en un SAMU de la provincia

  • Ambas asistieron a pacientes en un hospital medio derruido y en un campamento de desplazados

Dos trabajadoras del Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU) de los Servicios de Emergencias Sanitarias (SES) de Alicante han colaborado durante un mes en las labores de asistencia sanitaria a los damnificados por el terremoto de Haití sucedido el pasado 12 de enero.

Desde el 31 de enero hasta el 4 de marzo han estado trabajando en Puerto Príncipe, la zona más castigada por el terremoto, prestando asistencia sanitaria en el Hospital General de Haití y en las clínicas móviles del asentamiento de desplazados Cité Aux Cayes, en el distrito Delmas 31 de la capital haitiana.

Se trata de la médico SAMU Carmen Limiñana y la enfermera SAMU Susana Mañogil que dedican parte de su tiempo libre a colaborar con la unidad médica de la ONG Bomberos Unidos Sin Fronteras y con la cual han viajado a Haití para desempeñar su labor médica de carácter humanitario.

La doctora Limiñana es la coordinadora general de la unidad médica de esta ONG y durante su estancia en el país caribeño se ha encargado de coordinar a los sanitarios de la organización, colaborar en la organización del transporte interhospitalario y asistir a reuniones con autoridades sanitarias locales e internacionales.

Igualmente se ha encargado de la vigilancia epidemiológica, además de las labores médicas que como facultativo le competen como la atención de curas complejas y urgencias médicas.

La doctora explica que no dudó en ir a Haití porque son experiencias “muy enriquecedoras tanto en el plano personal como el profesional que me permiten aumentar mi experiencia en la gestión de emergencias y catástrofes”.

En este sentido precia que siempre que sus circunstancias personales y profesionales se lo permiten acude a este tipo de intervenciones humanitarias. Además ”la dirección del SES me facilitó días de permiso para dedicarme a esta labor” comenta la doctora.

La enfermera Susana Mañogil se dedicó, por su parte, a hacer todo tipo de curas que se presentan en estas catástrofes, a abrir vías venosas, a administrar medicamentos y a cuidar a enfermos; todo ello agudizando el ingenio para poder atender a las víctimas de la mejor manera posible con los pocos recursos sanitarios de los que dispone el país.

El día a día entre las ruinas
Durante su estancia en el Hospital General de Haití, las sanitarias del SAMU tenían asignado su trabajo en la zona de cuidados pre y posquirúrgicos del recinto por lo que su labor allí se ha centrado, fundamentalmente, en la atención de urgencias que se derivaban de la zona de triage, en la colaboración de la actividad quirúrgica y en la vigilancia epidemiológica.

El 88 por ciento de los atendidos fueron haitianos mayores de 14 años y entre las patologías más frecuentes que han atendido son las relacionadas con la cirugía traumatológica, seguido de los problemas digestivos, respiratorios, y en menor medida patologías dermatológicas.

Tanto la doctora Limiñana como la enfermera Susana recuerdan las condiciones en las que había quedado el hospital tras el seísmo. “Se aprovechó el espacio físico del hospital, pero los edificios que estaban destruidos fueron sustituidos por tiendas de campaña donde se realizaba la mayoría de la hospitalización, al igual que las urgencias, el laboratorio, el triage o la maternidad”.

En el poblado Cité Aux Cayes, donde se ha prestado asistencia médica en clínicas móviles montadas en una tienda de campaña, viven más de 4.000 personas en viviendas precarias hechas con palos, lonas y restos de los derrumbes, en pequeñas parcelas encima de las basuras, carentes de saneamiento e higiene.

Durante las clínicas móviles realizadas en este asentamiento, Susana se dedicó a realizar curas e inmovilizaciones mientras Carmen prestaba asistencia médica y realizaba labores de coordinación.

A diferencia del Hospital, “aquí nos hemos encontrado unas condiciones higiénicas todavía peores, y los mayores problemas de salud entre sus residentes eran las infecciones respiratorias, seguido de problemas digestivos y en menor grado traumatismos y cirugías menores” relata Carmen.

En cuanto a las necesidades médicas actuales de Haití, ambas subrayan que las necesidades han ido variando con el paso del tiempo. En un principio eran necesarios equipos de emergencia con capacidad quirúrgica y traumatológica, así como cubrir necesidades básicas para garantizar una buena asistencia médica.

Los problemas actuales que han detectado son la transmisión de enfermedades por la falta de agua potable y el hacinamiento, el mantenimiento de las curas complicadas por heridas graves o con mala evolución y la reagudización de enfermedades crónicas por falta de continuidad en los tratamientos.

Ejercer la medicina en un SAMU y en una catástrofe natural
Una vez de vuelta a Alicante, las sanitarias comentan que ha sido un trabajo agotador dado que, además de labores médicas, han desempeñado otras muchas tareas como el reparto de agua potable o la distribución de comida, todo ello con medios escasos y precarios.

Mientras en un SAMU se dispone de medios de reanimación, recursos y medicación, en este tipo de situaciones “hay que resolver situaciones con pocos medios diagnósticos y terapéuticos, se precisa mayor coordinación intersectorial con la peculiaridad de intervinientes de múltiples nacionalidades y es complicado garantizar la seguridad de los equipos”.

Además “la medicación y protocolos de tratamiento son diferentes y hay que adaptarse a los estándares de la OMS y del ministerio de salud del país”, añaden.

Finalmente, las sanitarias también destacan la improvisación a la hora de trabajar cuando se produce una devastación y enumeran algunos ejemplos.

De este modo, durante la estancia en Haití se han valido de cajas de cartón para hacer estanterías para organizar la farmacia, han usado bolsas de basura para cubrir camillas, cepillos de ropa para lavar heridas, botellas como contenedores de agujas y botellas partidas bien como botes de orina o cámaras para la nebulización de medicación.

Para la doctora Limiñana, estas situaciones “nos hacen pensar en lo afortunados que somos por el medio en que vivimos y por las oportunidades que nos ofrece. Debemos valorar la calidad de vida que tenemos”.

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