27 de febrero de 2021 27/2/21

Continúa la lucha para salvar las últimas poblaciones de nacras existentes en la costa mediterránea española

Continúa la lucha para salvar las últimas poblaciones de nacras existentes en la costa mediterránea española - (foto 1)
  • Nuevo proyecto de la Universidad de Alicante y del IRTA para conservar las nacras del delta del Ebro y el Mar Menor, las dos zonas donde están los últimos ejemplares de esta especie en aguas españolas

  • La principal amenaza para estos bivalvos es un parásito mortal que parece ser menos virulento en condiciones extremas de salinidad, tanto por exceso como por defecto

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La Universidad de Alicante y el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA)  trabajarán en un nuevo proyecto para lograr la supervivencia de la nacra (Pinna nobilis) en las dos zonas emblemáticas del mediterráneo español, del delta del Ebro y el Mar Menor, en la región de Murcia. El proyecto "Recupera Pinna", financiado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la Fundación Zoo de Barcelona, tiene el objetivo principal de saber en qué estado se encuentran las poblaciones actuales de nacras y realizar un censo real con el apoyo de las plataformas de ciencia ciudadana NACRANET y Observadores del mar con voluntarios de las dos zonas. Después de realizar un diagnóstico inicial del estado de las poblaciones, se trasladarán los individuos que se encuentran en zonas de riesgo a lugares seguros.

La nacra ha sido una especie amenazada por la destrucción y alteración de hábitats, la pesca de arrastre, la eutrofización o bien por ser muy preciada para coleccionistas. Sin embargo, desde 2016 el problema principal de la supervivencia de esta especie a escala global es la aparición emergente de un protozoo parásito (Haplosporidium pinnae) de origen desconocido que causa mortalidades cercanas al 100%. En el Delta, las poblaciones de nacra se encuentran en las dos bahías, la del Fangar y la de los Alfaques. «Desgraciadamente, tras el temporal Gloria, en la bahía del Fangar sólo detectamos 12 ejemplares vivos de los 533 que había. En cambio, en la bahía de los Alfaques no hubo una afectación directa del temporal, pero aquí el parásito sí ha provocado la muerte de muchos ejemplares sobre todo en la parte más exterior de la bahía», explica Patricia Prado, investigadora del IRTA.

Los científicos han detectado que las condiciones del medio marino hacen que el parásito sea más virulento. «Cuando el agua del mar se encuentra a temperaturas superiores a 13,5ºC el parásito tiene mucha capacidad de desarrollarse e infectar individuos, esto ocurre en primavera y sobre todo en verano», señala Prado. Por otro lado, coincide que la salinidad óptima para la nacra también lo es para el parásito, por ello, las nacras más afectadas se encuentran cerca de la conexión en mar abierto, donde la salinidad se encuentra entre 36,5 y 39 ppt. En cambio, las poblaciones sanas son las que están en la parte interior de la bahía de los Alfaques, donde la salinidad es baja porque la propia dinámica oceanográfica del Delta aporta agua dulce de los arrozales y esto actúa como frontera por el parásito. Gracias a este nuevo proyecto, junto con el convenio de colaboración con la Fundación Zoo de Barcelona, los científicos dispondrán de seis nuevos aparatos para medir la salinidad y la temperatura y asegurarse de que las nuevas ubicaciones son seguras, así como del apoyo humano de los técnicos de la Fundación durante las campañas.

Las nacras del Mar Menor peligran por el desequilibrio ambiental

En la región de Murcia el principal problema es la mala calidad del agua de la laguna. «A mediados de 2015 esta zona sufrió una crisis de eutrofización y la falta de oxígeno provocó una mortalidad masiva de muchos ejemplares. Con este proyecto queremos encontrar nuevos individuos, identificar zonas críticas y trasladar los ejemplares que están en zonas de riesgo a lugares más adecuados», explica la investigadora de la Universidad de Alicante, Francisca Giménez. En el Mar Menor las primeras poblaciones de nacras datan de los años 80, coincidiendo con la conexión artificial de la laguna con el mar y como consecuencia la disminución de la salinidad. Desde entonces la nacra se convirtió en una especie clave del Mar Menor ocupando el 65% de la superficie de la laguna hasta el 2014. Aparte de las condiciones ambientales extremas, también amenazan la especie la pesca ilegal y otros patógenos como la bacteria Vibrio mediterranei sp.

A nivel nacional, la nacra es catalogada como especie en peligro crítico de extinción y es una de las especies prioritarias del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) que ya coordina las diferentes comunidades autónomas con investigadores expertos de ámbito nacional. Sin embargo, los expertos advierten que, aunque la nacra ya esté incluida en el Catálogo de la fauna salvaje amenazada de Cataluña, es necesario realizar más acciones para asegurar la supervivencia de la especie. «Necesitamos la colaboración y coordinación con los diferentes usuarios marinos como el turismo, los pescadores, y los productores de bivalvos para proteger a los individuos de las bahías de posibles golpes con embarcaciones y vandalismos y para detectar el posible asentamiento de nuevos ejemplares en zonas de pesca o en infraestructuras», concluyen las investigadoras.

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