24 de noviembre de 2020 24/11/20

Valencia reducirá un 5% la emisión de CO2 durante este año

    La ciudad de Valencia reducirá un cinco por ciento la emisión de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera durante este año, según el objetivo que se ha planteado el Ayuntamiento como parte del compromiso de alcanzar el veinte por ciento de reducción en 2020 previsto en el Pacto de los Alcaldes.

    La semana pasada, Valencia se adhirió a este Pacto en Bruselas, que ya incluye a 116 ciudades y que prevé alcanzar este objetivo para la lucha contra el cambio climático, con un aumento de un veinte por ciento de la eficiencia energética y cubriendo un veinte por ciento de la demanda energética con energías renovables.

    La concejala de Calidad Medioambiental, Energías Renovables y Cambio Climático del Ayuntamiento de Valencia, María Angels Ramón-Llin, ha bosquejado las líneas principales de este plan y ha asegurado que Valencia "ya había tomado la iniciativa de luchar contra el cambio climático hace algunos años".

    "Valencia inicia una nueva etapa en la lucha contra el cambio climático", afirma Ramón-Llin. Las acciones que hasta ahora han realizado las diferentes concejalías encaminadas a la reducción de la emisión de CO2 y a la eficiencia energética eran, a su juicio, "aisladas".

    El Pacto obliga a los ayuntamientos a elaborar en su primer año un Plan de Acción de Energía Sostenible, que supondrá adaptar y coordinar las iniciativas que ya se realizaban y ampliar las actuaciones.

    La introducción del carril-bici, la recuperación del tranvía, la recogida de basura selectiva, semáforos con tecnología LED, alumbrado de bajo consumo, placas solares en los parquímetros de la ORA y su colocación en edificios municipales -como el Palacio de Congresos-, entre otras acciones, han permitido a Valencia ahorrar 40.300 toneladas de emisión de CO2 a la atmósfera desde 2005.

    En su línea de protección medioambiental y de ahorro energético, Valencia es, junto a París, la única ciudad que posee una doble red de suministro de agua, una de potable para el consumo y una de baja presión no potable para el riego y la limpieza de las calles.

    Además, para 2009 el gobierno local se ha comprometido a que la flota íntegra de los autobuses de la EMT utilice carburantes no contaminantes -el 40% ya usa combustibles menos contaminantes y ahorra 1.500 toneladas de CO2-.

    Igualmente, se ha previsto la conclusión del circuito del carril-bici por la ciudad y la puesta en marcha del sistema de alquiler de bicicletas, la ampliación de semáforos con tecnología LED y la instalación de placas fotovoltaicas en colegios, mercados municipales y parques de bomberos y de policía.

    Ramón-Llin también ha destacado la lucha de Valencia por aumentar su superficie ajardinada y reducir la emisión de dióxido de carbono: las zonas verdes "son un sumidero de CO2 y compensan las emisiones".

    La superficie ajardinada de Valencia, incluida la Devesa y El Saler, ha permitido una captación de casi 72.000 toneladas de CO2 anuales, según los datos que maneja su Concejalía.

    "Valencia tiene suficiente capacidad para llevar a cabo este plan sin un esfuerzo sobrehumano, solo siguiendo la línea que nos habíamos marcado y explicándole al ciudadano lo que hacemos y que es posible colaborar sin costes adicionales", asegura.

    Además de acceder al intercambio de experiencias con otras ciudades, Valencia fomentará la eficiencia energética a través de campañas que involucren a las empresas y a los ciudadanos, con la ayuda de las asociaciones vecinales y especialmente en los colegios.

    La financiación para desarrollar el plan correrá a cargo del departamento responsable de cada iniciativa y además se buscarán fondos europeos y la implicación de empresas privadas.

    Con este pacto, Valencia asume "un compromiso voluntario que contempla una gran responsabilidad, porque si no cumple las exigencias te expulsan", y busca ser "un referente medioambiental con una gran proyección internacional".

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