25 de noviembre de 2020 25/11/20

La presencia de mascotas en los ecosistemas dunares es incompatible con la conservación de las aves litorales

La presencia de mascotas en los ecosistemas dunares es incompatible con la conservación de las aves litorales - (foto 1)

    Una investigación del Departamento de Microbiología y Ecología de la Universitat de València publicado en la revista Ibis alerta sobre el impacto de las actividades humanas –principalmente el paseo de perros– sobre una de las especies de aves amenazadas que se reproducen en estos ecosistemas, el chorlitejo patinegro. El estudio hace una llamada a la adopción de medidas que separen ambos usos y permitan la coexistencia entre el uso recreativo de playas y la conservación de aves.

    El investigador de la Universitat de València Miguel Ángel Gómez-Serrano acaba de publicar una investigación acerca de las consecuencias de las actividades humanas en las playas sobre la reproducción de una de las aves amenazadas que se reproducen en estos ecosistemas, el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus).

    Esta especie de ave limícola, elegida Ave del Año por SEO/BirdLife en 2019, se encuentra íntimamente ligada a los ecosistemas dunares litorales, donde se reproduce instalando su nido directamente sobre la arena de la playa. Puesto que su época de cría se extiende de marzo a julio –a veces incluso hasta el mes de agosto–, buena parte de este periodo ha de compartirlo con otros usuarios de las playas: pescadores, bañistas, paseantes y, cada vez más, los perros que acompañan a sus dueños en estas tareas lúdicas.

    Miguel Ángel Gómez-Serrano desarrolla un estudio a largo plazo sobre las consecuencias de las actividades humanas sobre la biología reproductora del chorlitejo patinegro en las playas mediterráneas, que figuran entre las más afectadas por la elevada afluencia humana. El trabajo publicado en Ibis, una de las revistas de mayor impacto en el campo de la investigación sobre las aves, observa el comportamiento de los chorlitejos mientras incuban sus huevos cuando son molestados por la aproximación de personas, perros y vehículos, distinguiendo entre las diferentes vías de acceso de estas fuentes de perturbación (orilla de la playa, dunas, caminos, paseos marítimos, etc.). Las playas estudiadas se encuentran en las provincias de Castellón y Valencia.

    Los principales resultados de esta investigación demuestran que la respuesta de las aves varía en función del lugar de la playa en que se produce la molestia y de la presencia o no de perros. El estudio detecta que, al cruzar la playa por zonas con dunas, las personas espantan a un 47% de las aves que están incubando, mientras que espantan solo a un 13% cuando lo hacen por los caminos habilitados. Cuando se trata de personas acompañadas de sus mascotas, el comportamiento de las aves cambia drásticamente, que huyen en la mayoría de casos –94% en dunas y 80% en caminos. “Los perros se parecen a los potenciales depredadores de estas aves –como por ejemplo el zorro–, y las aves interpretan sus movimientos erráticos de la orilla a las dunas como si se tratara de una actitud de caza”, comenta el autor del artículo.

    Las playas son uno de los entornos naturales preferidos para el paseo de perros. Sin embargo, hay un elevado grado de desconocimiento en torno al impacto que esta actividad puede tener sobre el medio natural tanto a nivel de gestión como de usuarios. Este hecho está favoreciendo la proliferación de tramos costeros habilitados para el baño y paseo de las mascotas. “El problema no está en que los perros accedan o no a las playas, sino en cuándo y dónde lo hacen. La mayor parte de ayuntamientos consideran que se trata de una demanda incompatible con las playas más turísticas, por lo que tienden a acantonar estos sectores para mascotas en los ecosistemas dunares más naturales, donde el conflicto con las aves está garantizado”, comenta Gómez. “La tendencia es, además, autorizar esta actividad cada vez más pronto, incluso en plena primavera, que coincide así con la época de reproducción de las aves”, añade.

    El estudio hace una llamada a la necesidad de regular la entrada de perros en las playas. “Se ha detectado que las aves pueden llegar a habituarse a la presencia humana, circunstancia que posibilita la coexistencia entre el uso recreativo de las playas y la conservación de las aves, pero es necesario garantizar una separación efectiva de los usos, es decir, el ocio y la conservación del ecosistema dunar.”

     

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