26 de febrero de 2021 26/2/21

El Gobierno Municipal impulsa el nombramiento de Carles Dolç y Alejandra Soler como hijos predilectos de Valencia

    La Junta de Gobierno Local ha aprobado una moción que presentará al próximo Pleno Municipal y en la que se propondrá el nombramiento como hijos predilectos de Valencia de la enseñante antifranquista Alejandra Soler, que acaba de cumplir 102 años, y el arquitecto Carles Dolç, una persona clave en los movimientos ciudadanos que impidieron que el cemento inundara el Parque Natural de la Albufera y consiguieron que el viejo cauce del Rio Turia se convirtiese en un gran jardín de todos, “en un espacio verde y abierto” que disfrutan diariamente miles de Valencianos.

    El teniente de alcalde ha anunciado las propuestas para nombrar a estos dos nuevos hijos predilectos de la ciudad “que destacan por sus valores cívicos y su compromiso”, que en la caso de Carles Dolç, de 66 años, ha sido una constante tanto en su labor profesional como en su activad en los movimientos ciudadanos que en la década de los 60 y los 70 frenaron la irrupción del cemento en la Albufera ,consiguieron que el Cauce del Turía fuera verde o impidieron la prolongación de la Avenida del Oeste (Barón de Cárcer), que hubiera afectado gravemente a toda la trama del centro histórico y especialmente la del barrio del Carmen.

    Jordi Peris ha destacado la “vertiente social” que Carles Dolç, nacido en 1949, “incorpora a la arquitectura y el urbanismo”, así como su concepción de que la “la ciudad tiene que ser para los ciudadanos”, que le ha llevado a tener un papel muy activo también en movimientos como “Salvem el Botànic”

    En cuanto a Alejandra Soler, nacida en Valencia en 1913, fue una de las primeras mujeres que en nuestro país obtuvo una licenciatura universitaria. Jordi Peris ha destacado “su firme defensa de la escuela pública y de la igualdad entre mujeres y hombres”. Alejandra estudió en la Institución de la Enseñanza para Mujer y en el instituto Luís Vives. En el año 1939 hubo de exiliarse junto a su marido Arnoldo Azzatti, hijo del Periodista Azzatti que da nombre a una calle junto al Ayuntamiento, y no pudo regresar a España hasta 1971.

    Alejandra Soler ha destacado por ser siempre una persona luchadora y firme en sus convicciones políticas y sociales, por su sentido crítico ”y su defensa de la educación pública como un espacio de construcción de la ciudadanía”.

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