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LA CRÍTICA GASTRONÓMICA DE JOSÉ LUIS LÓPEZ @CALIDADESALTAS

Así es La Diva, el último restaurante que ha abierto sus puertas en Valencia

Así es La Diva, el último restaurante que ha abierto sus puertas en Valencia
Así es La Diva, el último restaurante que ha abierto sus puertas en Valencia
  • La última creación del empresario valenciano Antonio Calero, con una carta descomplicada y un espacio que se transforma en discoteca por la noche

Hoy visitamos la última creación del empresario valenciano Antonio Calero, un restaurante en pleno centro de Valencia, situado en el barrio de L´Eixample, en la calle Sorní 42, donde antiguamente se encontraba el Gimnasio Valencia. Dicen que se trata de su “niña bonita” y, desde luego, la faraónica (y tediosa) obra junto a la tremenda inversión realizada así lo respaldan, puesto que el nivel de detalle en cada aspecto es evidente (platos, manteles, uniformes, decoración, todo hecho ex profeso). La temática del local se inspira en la época dorada y art-déco Hollywoodiense, cubriendo desde la comida (con tardeo incluido) hasta las cenas y posteriores copas, ya que a partir de las 00h se convierte en discoteca. Podríamos dedicar un artículo entero entrando en las particularidades de la construcción, materiales y detalles del local, pero en este caso nos centraremos en su oferta gastronómica.

Tiene una carta descomplicada y sencilla, con algunos platos inspirados en la gastronomía mejicana, japonesa, italiana y americana. Es posible, desde pedir los entrantes más clásicos de la cocina española, hasta degustar tacos mejicanos, ceviche peruano, sushi o pasta. ¿Quién mucho abarca, poco aprieta? Pues vamos a ello…

Empezamos la velada con un foie micuit caramelizado acompañado de compota de manzana, tierra de setas y frutos secos. Está correcto, pero no es un plato del que te acordarás al salir. No se trata de un foie gras casero como el que puedes tomar en Café de La Bourse.




Seguimos con las croquetas. Las probamos de dos variedades: de setas con mascarpone de trufa y de queso Idiazábal, pera y membrillo. Éstas últimas vienen con un alioli suave que marida a la perfección. Buenas y, desde luego, curiosas, con una fritura ligera y una presentación muy cuidada.

A modo de entrante pedimos también el steak tartar de solomillo, que viene acompañado de un helado de mostaza. La gracia que tiene es mezclar ambos y encontrar ese punto distinto que le aporta el helado. Al principio resulta muy protagonista, pero acaba con un toque dulce original. Si eres un amante del steak clásico, este plato no es para ti, pero por probar algo distinto no está mal. La ración podría ser algo más generosa, ya que en carta pone 200gr, pero desde luego nos pareció menos.


Como plato principal escogimos el pato Pekín, de nuevo una presentación muy original (no tanto práctica), donde tenemos un primer nivel con el pato trinchado arriba y un nivel inferior donde encontraremos las tortitas, el cebollino, el pepino y la salsa para nuestras tortitas.
Un plato ideal para compartir entre dos, con el cual es difícil no acertar. Nos hubiese gustado que la carne saliese más caliente, pero en líneas generales es un plato al que no se le puede poner ninguna pega.


¡Y pasamos al postre! Lo primero que nos llama la atención de los postres que vemos pasar es su generoso tamaño, ¡qué gusto! Pedimos la tarta de queso cremosa y, efectivamente, podemos comprobar que un postre es más que suficiente para compartir dos personas. Viene con trocitos de galletas TUC y salsa de caramelo salado, y qué os voy a decir, está espectacular. Es curioso, pues el centro es semifluido y a medida que nos acercamos al borde, vamos pasando a una textura tipo flan. De hecho, el borde podría pasar perfectamente por un flan de queso. De las mejores que hemos tomado últimamente y, además, bien abundante.


Entonces, ¿Cómo valoramos la experiencia? Pues, en general, positiva. Hay que tener en cuenta que es un local que todavía se está asentando (apenas lleva una semana abierto) y lo hemos notado en pequeños detalles de protocolo y servicio que seguro que su dueño, que busca la excelencia por encima de todo, se encargará de pulir. El local es único en la ciudad y desde luego bien merece una visita, ya sea para comer o tomar unas copas. A nivel gastronómico todavía tiene margen de mejora, nos quedan muchos platos por probar, lógicamente, y vimos otros muy apetecibles como la tortilla de patata trufada o el sándwich de pulled pork, pero de momento no diría que están donde quieren estar. Los precios son muy razonables, no es para nada un sitio caro, y ofrecen un menú de día y noche disponible de lunes a miércoles muy competitivo. El precio medio por persona en nuestro caso ha sido de 32€

Precio: €€
Nota: 7/10

JOSÉ LUIS LÓPEZ @CALIDADESALTAS

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