28 de febrero de 2020 28/2/20

El poder accionarial se mantiene en manos de Soler un año después de su dimisión

    El poder accionarial en el Valencia CF se mantiene en manos de Juan Soler al cumplirse un año de su abandono de la presidencia, decisión que no ha propiciado que el club, bajo la dirección de Vicente Soriano, encontrara soluciones a los problemas económicos originados durante el mandato de Soler.

    El día 12 de marzo de 2008, cuando llevaba casi cuatro años como máximo accionista del Valencia y tres y medio como presidente, Soler abandonó formalmente el cargo, en un momento en el que ya llevaba más de cien días sin pisar el campo de Mestalla.

    Pese a ello, un año después su sombra sigue presente en la vida de la entidad.

    La decisión adoptada entonces llevó a la presidencia a Agustín Morera, bajo cuyo mandato logró el club el título de Copa de Rey en abril de 2008, antes de que en julio se produjera un cambio en la dirección de la entidad, que pasó a presidir Vicente Soriano, tras un acuerdo con Soler, aunque sin adquirir sus acciones.

    En su día, Soler adujo problemas de salud para dejar formalmente la presidencia de un club del que era máximo accionista al haber invertido alrededor de 31 millones de euros en junio de 2004 para adquirir los títulos que poseía Francisco Roig y hacerse con el control de algo más del treinta por ciento de las acciones.

    En el momento de su marcha, Soler afirmó que garantizaría "la paz accionarial para dar tranquilidad al proyecto deportivo y al del nuevo estadio" y señaló que, como máximo accionista, iba a velar para que "todos los proyectos iniciados sean una realidad".

    Entonces afirmó que durante su gestión se había empezado "a dotar al Valencia de una estructura empresarial de la que carecía" y se habían iniciado "proyectos muy interesantes como el de la futura ciudad deportiva y el futuro estadio".

    Tras una etapa de intensa transición con Morera en el cargo, en la que además de lograr el club el título de Copa, se destituyó a Ronald Koeman como entrenador, se consiguió la permanencia en Primera y se fichó al actual técnico, Unai Emery, el Valencia pasó a ser dirigido por Vicente Soriano en julio de 2008.

    Soriano se encontró un club que había iniciado varios proyectos importantes como la construcción del nuevo estadio, la venta de la parcela del actual campo de Mestalla o la construcción de una nueva ciudad deportiva en la parcela de Portxinos.

    Con la llegada de Soriano, el club continuó con los proyectos ya iniciados, pero la complicada situación económica heredada y el poco acierto del nuevo presidente a la hora de encontrar solucionado en los plazos que estableció, han llevado al Valencia a la que muchos consideran su peor situación económica de la historia.

    La falta de consistencia en las decisiones adoptadas por Soler, el incumplimiento de las promesas por parte de Soriano y la ausencia de ayuda externa para afrontar los problemas han generado un panorama crítico para la entidad.

    Soriano se encontró con Valencia Experience, un patrocinador "fantasma" que adeuda al club seis millones de euros y con una deuda muy superior a los cuatrocientos millones de euros, de los que 240 se deben a Bancaja, entidad a la que el Banco de España impide corres más riesgos financieros con una entidad como el Valencia.

    Esta situación ha llevado al club a un panorama de hundimiento económico, con los jugadores sin cobrar parte de su ficha, con las obras del estadio paralizadas, con las parcelas del viejo campo sin vender y con los activos del club muy por debajo de los mínimos para revertir la situación.

    En este contexto, un año después de la salida de Soler del consejo de administración, las acciones siguen en su poder, pero el valor de la entidad ha menguado por sus problemas económicos, por lo que se ha planteado un nuevo escenario en la estructura administrativa de la entidad.

    El pasado día 4 Javier Gómez, hasta entonces director general, pasó a ser consejero delegado del club para diseñar un plan de viabilidad en el club, de la que hoy ya va a esbozar algunos datos ante el consejo de administración.

    Por ello, el presidente Soriano ha dejado de tener una función ejecutiva, aunque el cambio, según sus palabras, no supone que haya pasado a convertirse en un presidente "florero".

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