La Fe dispara los trasplantes de riñón de donante vivo y supera en seis meses toda la actividad de 2024
El hospital valenciano suma diez intervenciones en el primer semestre de 2026 y se acerca al récord alcanzado durante todo el pasado año
El Hospital Universitari i Politècnic La Fe ha realizado diez trasplantes renales de donante vivo durante el primer semestre de 2026, una cifra que supera ya toda la actividad registrada en 2024, cuando se llevaron a cabo siete intervenciones de este tipo.
La evolución sitúa al hospital en disposición de rebasar también el registro de 2025, año en el que se realizaron 15 trasplantes de riñón procedentes de donantes vivos adultos y uno de un menor.
Esta modalidad permite planificar la intervención en el momento más favorable tanto para la persona donante como para quien recibe el órgano y, en algunos casos, evitar que el paciente llegue a necesitar diálisis.
Por qué el trasplante de donante vivo ofrece mejores resultados
A diferencia de otros trasplantes, la extracción y el implante del riñón pueden realizarse de forma prácticamente simultánea. Esto reduce el tiempo en el que el órgano permanece sin recibir sangre y oxígeno, conocido como daño isquémico, y aumenta las posibilidades de que el riñón comience a funcionar de manera inmediata.
Además, cuando existe una relación genética entre la persona donante y la receptora, la mayor similitud inmunológica puede reducir el riesgo de rechazo.
El jefe del Servicio de Nefrología de La Fe, Pablo Molina, ha explicado que el trasplante renal de donante vivo es la opción que ofrece mejores resultados en supervivencia del injerto, supervivencia del paciente y calidad de vida.
La coordinadora de trasplantes del hospital, Ana Tur, atribuye el incremento de las intervenciones a la optimización de todo el proceso y a la posibilidad de programar la cirugía cuando ambas personas se encuentran en las mejores condiciones de salud.
Quiénes donan un riñón en vida
Los datos históricos de la Organización Nacional de Trasplantes reflejan que alrededor del 64 % de las personas donantes son mujeres y que la edad media se sitúa en torno a los 52 años, un perfil que también se observa en La Fe.
La mayoría de las donaciones se producen entre parejas sentimentales o familiares de primer grado, como hermanos, padres o hijos.
También existe la figura del denominado “buen samaritano”, una persona que dona un riñón sin mantener ningún vínculo familiar con quien lo recibirá. En estos casos, la legislación exige acreditar ante un juez que la decisión es completamente libre y altruista.
Cirugía mínimamente invasiva y recuperación más rápida
La técnica habitual utilizada en La Fe para extraer el riñón es la laparoscopia, aunque el hospital también está incorporando el robot quirúrgico Da Vinci.
Ambos procedimientos permiten realizar una cirugía mínimamente invasiva que ha sustituido progresivamente a la incisión lumbar tradicional. Esto reduce el tiempo de hospitalización, limita las molestias posteriores y facilita una recuperación más rápida de la persona donante.
Tras la operación, quien dona puede continuar llevando una vida normal con un solo riñón, aunque deberá someterse a controles médicos periódicos durante toda su vida para vigilar la función renal.
Desde marzo de 2025, las personas que donan un órgano o tejido en vida cuentan además con un régimen especial de incapacidad temporal que protege su situación laboral durante las pruebas médicas, la intervención y el periodo de recuperación.








