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Convertir las rutinas del confinamiento en aprendizaje para mil familias de niños con capacidades diferentes

Convertir las rutinas del confinamiento en aprendizaje para mil familias de niños con capacidades diferentes
  • La experta de la UCV Marga Cañadas imparte una sesión virtual de Atención Temprana para las 900 asociaciones de la Federación Plena Inclusión España

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Convertir las rutinas del confinamiento en aprendizaje para mil familias de niños con capacidades diferentes - (foto 2)

La directora del Centro de Atención Temprana y Escuela Infantil L’Alqueria de la Universidad Católica de Valencia, Marga Cañadas, ha impartido una sesión virtual en la que han participado más de mil personas, con el objetivo de ayudar a las familias de la Federación Plena Inclusión España durante el aislamiento obligado a causa de la epidemia de coronavirus.

Cañadas forma parte así de la comisión que este tiempo dará apoyo a las familias que pertenecen a las 900 asociaciones que incluye la mencionada federación y cuyos hijos con alguna discapacidad participan en este tipo de formación a lo largo del curso en centros como L’Alqueria de la UCV.

Además, Cañadas seguirá realizando semanalmente sesiones de acompañamiento tanto a centros como a profesionales para que, pese a la situación de confinamiento, el modelo de atención temprana centrado en la familia que impulsan los expertos de L’Alqueria pueda seguir desarrollándose.

El modelo implementado por este centro de la UCV basa su formación en los contextos naturales del niño para apoyarle en sus rutinas y actividades diarias con el fin de promover su participación y oportunidades de aprendizaje. En este modelo, profesionales y familia, conjuntamente, desarrollan un plan individualizado que aborda sus prioridades y preocupaciones y potencia las capacidades del niño.

DISFRUTAR DE LOS HIJOS Y APROVECHAR LAS ACTIVIDADES DIARIAS

La directora de L’Alqueria asegura que “no es momento de dar más trabajo a las familias” sino de que los padres “disfruten de sus hijos con capacidades diferentes, de sus actividades de la vida diaria”.

“Aprovechemos esos momentos para trabajar los conceptos y ejercicios a que los niños están acostumbrados, tanto en su entorno escolar como en muchas de las terapias a las que acuden. Las rutinas son un momento ideal para facilitar el aprendizaje”, expone Cañadas.

De igual manera, la experta de la UCV ha insistido en la importancia de que los padres no se sientan abandonados en medio de la situación de confinamiento por el coronavirus sino “verdaderamente acompañados por los profesionales de la atención temprana que les ayudan habitualmente”.

Por esa razón, Cañadas ha compartido también un vídeo para las familias que forman parte de la Federación Plena Inclusión, en el que, junto a su hijo Manuel, pone ejemplos de cómo disfrutar de las actividades diarias y transformarlos en momentos de aprendizaje.

UN MODELO CENTRADO EN LA FAMILIA

El Centro de Atención Temprana de la UCV desarrolla un modelo de trabajo centrado en las familias, siendo éstas y sus necesidades el eje central de la actuación de todos los profesionales que componen el Centro.

Todas las intervenciones con el niño se producen entre las visitas de los especialistas. Los niños no aprenden en una sesión con el profesional, sino que lo hacen generalizando los aprendizajes en sus entornos naturales y a lo largo del tiempo. Por ello, son sus cuidadores habituales los que ejercen mayor influencia en su desarrollo y evolución.

Los cuidadores habituales del niño (es decir, los padres y los maestros) son los que detectan las necesidades. Las visitas al domicilio y a los colegios permiten observar las necesidades que tienen los cuidadores y establecer, en colaboración con la familia y el profesorado, estrategias que se ajusten a los momentos del día individualizados para cada contexto.

Ofreciendo a los niños más intervenciones (no más servicios), los cuidadores aprovechan las actividades diarias que realizan con los niños como oportunidades de aprendizaje, sin tener que realizar "deberes o ejercicios extras". Si la intervención se ajusta a las rutinas diarias es más fácil establecer una colaboración y empoderar a familias y profesores.

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