25 de mayo de 2019 25/5/19

Ana Carrascosa, tercera en el Mundial de París

Ana Carrascosa, tercera en el Mundial de París - (foto 1)
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Ana Carrascosa, tercera en el Mundial de París - (foto 2)

Aunque su apellido sea prácticamente impronunciable por estas tierras, el público de París conoce bien a la valenciana Ana Carrascosa. Y es que el judo es uno de los deportes favoritos en tierras galas, con cerca de 600.000 judokas federados, más de 5.000 clubes dedicados al deporte japonés por excelencia y decenas de medios de comunicación dedicando espacios completos a la cobertura del judo. Por eso también, algunos niños y jóvenes se acercan en el Omnisport de París-Bercy para pedirle un autógrafo a la valenciana después de alzarse con su segunda medalla de bronce en campeonato del Mundo. Por delante, sólo las dos japonesas que van intercambiándose el oro y la plata en los dos últimos mundiales.

Tras subir a este mismo podium del estadio Bercy para recoger la medalla de plata en el prestigioso Grand Slam de la capital francesa, colgarse la medalla de bronce en el Mundial de Róterdam de 2009, imponerse en el campeonato de Europa de Lisboa y alzarse con el diploma olímpico en Pekín –con lesión televisada incluida-, la valenciana del Judokan sigue imparable su camino hacia los Juegos de Londres 2012.

En este mundial de 2012, Carrascosa se fue deshaciendo implacablemente, combate tras combate, de cada una de sus rivales en las rondas eliminatorias hasta conseguir la primera medalla para la delegación española. En la primera ronda la valenciana volvió a verse las caras –como ya hiciera en el Madrid- con la uzbeca Rima Berdygulova, y volvió a derrotarla, utilizando esta vez una contundente técnica de estrangulación. En la segunda y tercera ronda, la del Judokan eliminó sucesivamente y sin excesivos problemas a la ucraniana Mariia Buiok y a la belga Ilse Heylen.

En el pase a cuartos de final Carrascosa se las vio con la francesa Priscilla Gneto y con los cerca de 60.000 espectadores que llenaban el graderío de París tratando de influir en las decisiones arbitrales. La valenciana supo mantener la presión –incluso con alguna acción por parte suya que pudo marcar pero los árbitros no vieron- y terminó imponiéndose. Sólo la japonesa Misato Nakamura –que acabó subiendo a lo más alto del pódium- frenó en las semifinales a Carrascosa mandándola a la final de la taba de repesca. Allí se vio las caras con la portuguesa Joanna Ramos, que venía de hacer un brillante campeonato también truncado por la otra japonesa en liza, Yuka Nishida. La portuguesa comenzó inaugurando el marcador frente a Carrascosa pero la valenciana y su fantástica técnica de o-uchi-gari tuvieron la última palabra cuando faltaba algo más de un minuto para el final del combate.

Carrascosa subió feliz a recoger su merecida medalla de bronce, sabedora de que este triunfo y todos los que tengan que llegar son fruto del duro trabajo diario.