Valencia se tiñe de verde el primer día de huelga indefinida en la educación pública valenciana
Miles de docentes, estudiantes y familias recorren el centro de Valencia en una protesta kilométrica que reclama una “educació pública i de qualitat”
El verde ha tomado este lunes las calles de Valencia. Verde en las camisetas, en las pancartas y en los carteles que sobresalían entre la multitud. Verde como emblema de la educación pública valenciana y también, para los docentes, como símbolo de esperanza ante una huelga indefinida que apenas comienza y que, según todo apunta, podría prolongarse durante semanas.
La primera gran movilización del sector educativo valenciano ha reunido este 11 de mayo a miles de maestros, profesores y personal vinculado a la enseñanza pública en el centro de Valencia. A ellos se han sumado también estudiantes y familias que han secundado la protesta en una convocatoria marcada por un ambiente reivindicativo pero plenamente pacífico.
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La jornada comenzaba mucho antes de que la cabecera iniciara su recorrido por las calles de la capital. En Gandia, uno de tantos puntos de partida, desde primera hora de la mañana, decenas de docentes se congregaban ya en la estación ferroviaria para tomar, alrededor de las 10:15 horas, un tren con destino Valencia. Un trayecto que a medida que avanzaba ya vislumbraba el impacto de la movilización.
En cada parada, cada vagón iba incorporando nuevos pasajeros vestidos de verde. Tavernes de la Valldigna, Cullera, Sueca y otras estaciones intermedias sumaban gradualmente grupos de profesores, maestros y trabajadores de la enseñanza pública hasta abarrotar completamente el tren todavía a varias estaciones de la capital del Turia. Las conversaciones giraban en torno a la situación educativa, las reivindicaciones laborales y el alcance que podría tener una huelga que el colectivo considera histórica.
La llegada a Valencia ha evidenciado, finalmente, la magnitud de la convocatoria. La salida desde los andenes de la Estación del Norte se ha demorado cerca de quince minutos debido a la enorme cantidad de personas que intentaban abandonar simultáneamente las instalaciones ferroviarias. Los pasillos y accesos medio colapsados por una riada verde que desembocaba en los alrededores de la estación y en la plaza de San Agustín.
Allí, poco antes del mediodía, arrancaba la manifestación. Puntual, muy pocos minutos después de las 12, la cabecera comenzaba a avanzar entre cánticos y consignas mientras seguían llegando columnas de docentes procedentes de distintos puntos de la provincia de Valencia.
Entre los lemas más repetidos destacaba especialmente la reivindicación en valenciano de una “educació pública i de qualitat (i en valencià)”, convertida durante toda la jornada en el principal grito colectivo de la protesta. La consigna aparecía escrita en pancartas, carteles y folios sostenidos por los manifestantes y se alternaba con otras reclamaciones relacionadas con las condiciones laborales del profesorado y con la necesidad de mayores recursos para desarrollar la actividad educativa.
Lejos de un clima de tensión, la manifestación ha transcurrido en un ambiente festivo. La música ha acompañado gran parte del recorrido con dolçaines, tabals, grupos de percusión e incluso instrumentos de banda que aportaban ritmo a la marcha.
La meteorología ha contribuido también al desarrollo de la jornada. El cielo despejado y unas temperaturas agradables, superiores a los 20 grados, han favorecido una amplia participación y han permitido que miles de personas recorrieran las calles del centro de Valencia bajo el ambiente cálido de la movilización.
Aunque en la cabecera se situaban representantes sindicales de organizaciones como STEPV, Comisiones Obreras, UGT o CSIF, gran parte de la organización visible durante el recorrido se articulaba alrededor de los propios centros educativos. Numerosos institutos y colegios públicos marchaban agrupados tras pancartas con el nombre de sus centros, formando pequeños bloques identificables que reforzaban la dimensión colectiva de la protesta.
Uno de los aspectos más llamativos de la protesta ha sido precisamente su dimensión. A medida que la cabecera avanzaba hacia los Jardines del Turia pasando por la plaza de Alfonso el Magnánimo, centenares de manifestantes seguían todavía atravesando la plaza del Ayuntamiento. Pero la imagen más significativa llegaba varios cientos de metros más atrás: la cola de la manifestación permanecía aún en la plaza de San Agustín, el punto de inicio de la marcha, donde miles de personas continuaban concentradas esperando incorporarse al recorrido.
La escena ofrecía una fotografía poco habitual incluso para las grandes movilizaciones celebradas en Valencia durante los últimos años. La protesta se extendía a lo largo de buena parte del centro urbano en una manifestación claramente quilométrica que obligaba a mirar varias calles atrás para comprender su verdadera magnitud.
El verde, omnipresente durante toda la marcha, ha acabado convirtiéndose en uno de los elementos simbólicos más reconocibles de la protesta. Un color elegido por el colectivo docente y que este lunes ha impregnado literalmente las calles de Valencia. Verde como seña de identidad de la huelga y también como representación visual de las expectativas depositadas en unas reivindicaciones que el profesorado considera fundamentales para el futuro de la educación pública.
La huelga indefinida inicia así su primer capítulo con una demostración de fuerza multitudinaria que deja imágenes difíciles de ignorar para la administración educativa valenciana.













