21 de enero de 2020 21/1/20

Gerardo Ortega, el ganadero de la calle, se mete al público de Puçol en el bolsillo

Gerardo Ortega, el ganadero de la calle, se mete al público de Puçol en el bolsillo - (foto 1)
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    El sábado 2 de diciembre se celebraban las XV Jornadas Taurinas Vila de Puçol divididas en dos escenarios: por la tarde, exposición de fotos y entrega de premios en La Barraca, seguidas de una tertulia con el ganadero Gerardo Ortega; por la noche, en el restaurante Puzol, la gala anual con entrega de premios a lo más destacado del año.

    El concurso de foto taurina nació como una apuesta para potenciar la vertiente cultural de los festejos taurinos. En su 13ª edición han participado 174 fotografías, de las cuales el comité de selección eligió las 41 que se exhiben durante finales de noviembre y principios de diciembre en La Barraca.

    Un jurado compuesto por dos expertos taurinos (Alfonso Ávila y Daniel Torres), dos fotógrafos (Juan Sebastiá y Sabín) y un veterinario (Vicente Soriano Benet) ha sido el encargado de elegir entre las finalistas las dos imágenes ganadoras, una referida a los festejos de Puçol y otra de los actos en el resto del mundo.

    Pureza, de Carlos Dolz, ha sido la ganadora en la categoría local, mientras que Una pasión, un sentimiento, de Vicent Puig, ha triunfado en la categoría del resto del mundo. Ambas con un premio en metálico de 200 euros, que recogieron sus autores en La Barraca, de manos del concejal Juan Miguel Bayarri y de la alcaldesa Lola Sánchez, como punto final a la primera parte del espectáculo.

    Aunque el verdadero espectáculo lo dio Gerardo Ortega, un ganadero muy conocido entre los aficionados a los bous al carrer porque fue el primero en «tomarse en serio» esta modalidad taurina, sobre todo tras la crisis en el mundo taurino que comenzó hace prácticamente una década, y hoy sigue siendo el más prestigioso entre las comisiones de los distintos pueblos, especialmente en la Comunidad Valenciana.

    De la mano de Alfonso Ávila, que preparó una exhaustiva batería de preguntas, Ortega lidió con el presentador y con el público, demostrando que no es en absoluto gratuita su fama de bon vivant (favorecida por su participación en la película Sufre, mamón de los Hombres G, donde él era precisamente el «mamón» del título).

    Aunque no todo fue diversión, durante sus intervenciones también reconoció las dificultades de llevar adelante una ganadería, lo caro que es preparar un buen toro durante cuatro años (lo que supone que por menos de 4.000 euros no se pueden vender estos animales o pierdes dinero) y la vida ascética que actualmente lleva, en la ganadería, alejado del mundanal ruido... y de las plazas de toros, donde apenas cuentan con él en las grandes citas anuales.
    Fue una tertulia amena, divertida, regada con abundantes anécdotas, donde la sonrisa pícara del ganadero se ganó al público en más de una ocasión y donde, casi sin quererlo, los asistentes pudimos disfrutar de una clase magistral sobre el mundillo taurino en la actualidad.

    Una placa, que recibió de manos de la alcaldesa Lola Sánchez, y una buena ración de fotos con un público incondicional completaron la sesión vespertina de las jornadas taurinas en La Barraca. Por la noche, sería el turno de los premios a lo mejor del año... pero esa es otra historia.

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