2 de marzo de 2021 2/3/21

Los pueblos pequeños de Castellón se reinventan durante la pandemia

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  • La idiosincrasia de los municipios con menos habitantes les obligó a buscar soluciones atípicas, como crear grupos de WhatsApp para conectar a un pueblo entero. Os contamos algunas de sus historias

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El pasado 14 de marzo toda España se paralizó. Todos vimos como la vida tal y como la conocíamos cambiaba radicalmente. Incluso, para los municipios más pequeños, en aquellos en los que viven menos de mil personas. Unos pueblos que conforman la mayoría de los municipios de la provincia de Castellón. Todos ellos, pese a tener menos probabilidades de contraer la enfermedad del coronavirus, tuvieron que seguir el estricto confinamiento y promover distintas iniciativas para asegurar el bienestar de sus convecinos.

Pero, no tuvieron que luchar solos. Desde la Diputación de Castellón se intentó “asegurar un suministro en los municipios para que tuvieran mascarillas, guantes, buzos desechables”, asegura el diputado provincial de Desarrollo Rural y Despoblación, Santiago Pérez, en declaraciones a elperiodic.com.

El objetivo de la Diputación es dar, ponderadamente, más a los municipios pequeños para que sus ayuntamientos lo gasten “en aquello que necesiten para hacer frente a la emergencia sanitaria”, confirma Santiago Pérez. Además, para ayudar al pequeño comercio de estos pueblos se han sacado ayudas de 120.000€ dirigidas a la creación de tiendas multiservicio y a la reparación de las tiendas ya existentes.

Como se ha comentado, el Gobierno les impuso las mismas exigencias a estos pequeños municipios que a las grandes ciudades del país. Por ello, en localidades como Canet lo Roig o Fuente la Reina han tenido que adaptarse a la situación y han promovido distintas iniciativas para sobrellevar la atípica situación durante estos meses.

Voluntariado y mascarillas en Canet lo Roig

En el municipio de Canet lo Roig viven 674 personas. Y, desde el consistorio, se promovió un voluntariado para ayudar a las personas más necesitadas. “Hicimos un documento con los teléfonos y fuimos a repartirlo por las casas donde sabíamos que vivía la gente más vulnerable”, asegura la alcaldesa del municipio, MªÁngeles Pallarés.

Además, durante el confinamiento contaron con una ayuda muy especial. Desde China les llegaron mil mascarillas quirúrgicas enviadas de manera gratuita por una convecina residente en el país asiático. Además, desde el consistorio se habían adquirido “otras mil quirúrgicas, mil higiénicas y mil FFP2”, afirma MªÁngeles Pallarés.

Canet lo Roig no se libró durante el confinamiento de las visitas de turistas, algo prohibido debido al Estado de Alarma. No obstante, confirman desde el Ayuntamiento que se avisó inmediatamente a las autoridades para que la Guardia Civil actuase como procediese. Los casos de llegada de nuevos vecinos fueron sencillos de detectar debido a la escasa población de la localidad: “Como aquí nos conocemos todos, era muy fácil de detectar cualquier persona o cualquier cosa que no correspondiese”, asevera la alcaldesa popular MªÁngeles Pallarés.

En el municipio se quejan del trato desigual de los pueblos pequeños respecto a las ciudades con mayor densidad de población. Además, aseguran en Canet lo Roig que les están otorgando responsabilidades que ellos no pueden controlar. “No somos nosotros los que tenemos que asumir ese tipo de responsabilidad y menos cuando ahora se va a empezar a abrir la movilidad entre provincias”, critica MªÁngeles Pallarés. Las quejas vienen, sobre todo, respecto a las piscinas para el verano, las contrataciones de personal y de servicios, y las fiestas patronales.

WhatsApp para ayudarse durante el confinamiento

Otro caso distinto al de Canet lo Roig es el de Fuente la Reina. Con una población de apenas 52 habitantes, las iniciativas para llevar mejor el confinamiento han sido muy distintas y han permitido acercar más a los vecinos entre ellos: “Se ha formado más familia de lo que somos normalmente”, afirma Francisco García.

Sin ningún caso por coronavirus, en Fuente la Reina se creó un grupo de WhatsApp para todos los vecinos con el objetivo de “estar en contacto directo con ellos para poder informarles de toda la información oficial” y para evitar los bulos, asegura el alcalde la localidad, Francisco García.

En este pequeño pueblo tienen que desplazarse hasta Segorbe, a 30 kilómetros de distancia, para hacer la compra. Por lo tanto, el WhatsApp ha servido también para que muchos vecinos que estuviesen necesitados para la compra de comida o medicina avisasen a otros vecinos para que se lo consiguiesen cuando fuese a hacer la compra.

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