La falla, Chaplin, y el no a la guerra
La falla del Ayuntamiento, de los artesanos falleros Alejandro Santa Eulalia y Vicente Llacer, expone a Chaplin vestido de militar, con fusil al hombro. Se trata del personaje de Chaplin, de la película “Armas al hombro”, rodada durante la Primera Guerra Mundial. La falla constituye un claro alegato pacifista, e incluye el símbolo de la paz. Dado los acontecimientos bélicos que vivimos estos días, y el no a la guerra, lanzado en fechas recientes por Pedro Sánchez, la falla, se ha convertido en un altavoz del grito ¡no a la guerra! Cuando hará más de un año, sus autores, pensarían y aprobarían hacer esa falla, no creo que pensaran que su “planta” coincidiría con el sentimiento de no a la guerra, de un amplio sector de la ciudadanía española, y parte de la comunidad internacional. En la presentación de la falla, del pasado mes de junio, sus autores declararon que “la idea principal es usar esta potente imagen, aprovechando la universalidad del personaje para que nuestra falla trascienda fronteras y pueda ser un mensaje internacional de llamamiento del pueblo a la paz”. Añadieron que se trata de un mensaje tan sencillo, como que “las guerras nunca son un buen camino”. Enhorabuena, pues creo que han dado en el clavo. La coyuntura bélica que vivimos estos días, le da a la imagen de Chaplin, uniformado de soldado, una proyección internacional de dimensiones incalculables.
El caso es que todo ello, me ha hecho recordar, El gran dictador”, que es la película más recordada de Chaplin. Película estrenada en Nueva York el 15 de octubre de 1940. Pero que estuvo prohibida en Alemania hasta 1998, en Italia hasta 2002, no se pudieron ver las escenas representando a Mussolini y en España hasta 1976, estuvo prohibida. Se estrenó en abril de 1976. Es decir, cinco meses después de la muerte del dictador. El estreno en València se proyectó, en el antiguo cine Capítol, ubicado en la Calle Ruzafa. Asistí a una de sus primeras proyecciones, y viví una de esas experiencias que no se olvidan. Al finalizar la película, noté un silencio extraño, y era porque nadie se movía del asiento. Todas las personas seguían sentadas, como esperando no se sabe qué. Hasta que alguien se levantó y empezó a aplaudir. Entonces todos los presentes, puestos de pie aplaudieron hasta cansarse. Aplauso que me llegó a lo más hondo de mi alma. Ese aplauso me hizo comprender que la transición de la dictadura a un sistema de libertades democráticas era imparable, porque la mayoría de la sociedad española no quería más dictadura. Ello sin olvidar que eran días de huelgas y manifestaciones diarias en defensa de la libertades políticas y mejoras de las condiciones laborales.
Chaplin fue un adelantado a su tiempo, como artista y director de cine. Pero también en política. Pues se la jugó dando la cara contra el nazismo y en favor de la democracia, antes que ningún personaje popular. Chaplin escribió y rodó la película en Estados Unidos, cuando todavía ese país, mantenía la paz con Alemania, y los nazis no habían mostrado su verdadera cara, ni la comunidad internacional sabia con exactitud lo que estaban haciendo. Estados Unidos, no entró en la guerra, hasta un año después de estrenada la película. Es la primera gran película de Hollywood, que toma partido contra régimen nazi de Alemania. Fueron tantas las presiones para que no siguiera adelante con la película, que llegó a considerar abandonar el proyecto. Fue el respaldo del entonces presidente, Franklin D. Roosevelt, lo que le animó a acabar el proyecto. A pesar de ello, Chaplin, tuvo el valor de realizar una feroz condena contra el nazismo, el fascismo, el antisemitismo y las dictaduras en general, y definió a los nazis como: hombres maquinas, con cerebros y corazones de máquinas.
Charlie Chaplin nunca olvidó sus orígenes en un barrio humilde de clase obrera. En su película “El chico” quiso dar visibilización de la miseria, de la economía de subsistencia y del trabajo infantil, en el que él se crio. Dio un enfoque tragicómico y tierno al cine contribuyendo a configurar un cierto cine social made in Hollywood, de caracter optimista, protagonizado por desamparados que se cuidan entre ellos y que afrontan dificultades siempre superables. En fin, a Chaplin le debemos agradecer que fuera un demócrata capaz de enfrentarse al nazismo. También las veces que sus películas nos hicieron pasar un buen rato divertido. Sobre todo, las sonrisas que nos arrancaron sus películas. Pero también que algunas de sus películas nos ayudaron a comprender mejor la sociedad en que vivimos.








