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Por Miguel Bataller
Columna de Michel - RSS

1º de mayo: “Día de los que solo trabajan ese día”

    En mi juventud, el primero de mayo era para los creyentes el día de San José Obrero, y para los trabajadores agnósticos, la Fiesta Del Trabajo.

    Los primeros la consideraban una fecha más de precepto, y los segundos pertenecientes al mundo laboral, solían ser reunidos normalmente en Madrid, en el Estadio Santiago Bernabeu en una Manifestación Sindical del franquismo, con abundantes exhibiciones de bailes regionales cuyo único objetivo era pasar el baño de incienso habitual al sindicalismo vertical y a los dirigentes del momento.

    Se ponían autocares, se daban bocadillos y refrescos a los participantes que solían madrugar para salir desde cualquier punto de España, y regresar a última hora de la jornada, desde la capital del Estado a los puntos de destino, en un ambiente pacífico, festivo y agradable, sin gritos de protesta ni quejas innecesarias, porque todos estábamos acostumbrados a trabajar seis días a la semana y muchos hasta siete para progresar y mejorar nuestras condiciones de vida, si ello fuera necesario.

    Era un día de Paz y Tranquilidad, hasta mediados de los años setenta.

    Los tiempos han evolucionado de forma y manera que en la actualidad, los que suelen manifestarse son los Delegados Sindicales y Liberados, que durante todo el año abusan de sus compañeros de trabajo al obligarles a llevar a cabo el trabajo que ellos no hacen, amparándose en una legislación laboral que les permite disfrutar de un numero determinado de horas al mes, para dedicarlas a solucionar lo problemas de sus compañeros, y ellos habitualmente los invierten como mejor les parece, sin que nadie controle sus actividades durante ese tiempo en el que se ausentan de sus puestos de trabajo.

    Los autobuses y bocadillos siguen pagándolos los sindicatos del momento, al igual que los bocadillos y cervezas, pero a estas manifestaciones, no van los que trabajan, sino aquellos que durante todo el año no dan un palo al agua, porque su única obligación es presentarse puntualmente cuando sus jefes les reclaman su presencia en huelgas o en las manifestaciones del 1º de mayo.

    Como de esa especie, en España abundan ante la indiferencia desinteresada de la derecha, y la utilidad para sus fines de la izquierda, la presencia de algunos miles de manifestantes está siempre garantizada.

    Luego es suficiente contar con la indecente complicidad de los medios de comunicación afines, para multiplicar por quince o por veinte el numero de asistentes, y si como este años era un día plomizo y lluvioso, los paraguas permitieran ocupar un espacio en muchos lugares que hiciera creíble el despropósito que esgrimían.

    La Paz y Tranquilidad de antaño, se convierten en algaradas callejeras, tras unas macro pancartas en las que se denigran a los empresarios que les facilitan los puestos de trabajo que no desempeñan y les pagan un dinero que no se ganan.

    Y ante el evidente descenso de empresas, al mismo ritmo que se multiplican los puestos de trabajo funcionariales, es moda cargar contra los Gobiernos (claro que eso se hace sólo cuando gobierna el centro-derecha), procurando conservar todos los privilegios conseguidos por sindicatos y sindicalistas.

    En el colmo del cinismo, este año las “huestes rubalcabreras” estaban encabezadas por un tal Valeriano Gómez, ex Ministro de Trabajo al que le cabe el honor de haber acumulado el mayor número de parados de la Historia de España hasta su salida del Gobierno.

    Este señor, en un alarde de habilidad política y sindical, tuvo el arte de encabezar una huelga que pretendía ser contra el Gobierno, pero cuyos textos siempre se dirigían contra el empresariado, y a los poco meses tener que recibir él mismo como Ministro de Trabajo, otro simulacro de huelga por las mismas razones.

    Es decir, que por activa o por pasiva ha sido vedette de los telediarios, junto a Méndez, Toxo y Cayo Lara.

    Unos millonarios defensores de los trabajadores, que se han esmerado en la destrucción de las empresas que debían de facilitar el trabajo a los españoles, mientras ellos lucen relojes de lujo y llevan una vida de la que tienen motivos más que suficientes para avergonzarse.

    Tanto socialistas, como comunistas y sindicalistas, en las últimas semanas cuando han recibido reproches del PP, referentes a la situación en la que habían dejado a España, han contra atacado comentado la “extraordinaria herencia” en Educación y Sanidad, que recibió Rajoy de ellos.

    Yo les argumentaría, que era una “herencia tan envenenada”, como la que le deja un padre a su hijo al morir, si es un palacio valorado en muchos millones, comprado con crédito bancario y del cual ni siquiera se ha pagado el primer plazo de capital ni intereses, y encima no existe “dación en pago” posible.

    Ninguno de nuestros acreedores internacionales, aceptaría para cancelar la deuda, que se le entregara ni nuestra estructura educativa, ni nuestro sistema de salud, cuyo costo es inaccesible para cualquier estado, por eso precisamente nadie se lo puede permitir, ni Alemania, ni Francia ni de lejos EEUU.

    Pero estos pobres diablos ladran….por no rebuznar.

    La imposibilidad manifiesta de poder cubrir los costos de mantenimiento de Educación y Salud en España, son la prueba evidente de que hablar de nuestro “Estado de Bienestar” es lo mismo que hablar del sexo de los ángeles.

    Ni existe, ni puede existir por mucho que la demagogia de la izquierda, quiera venderlo como un logro propio, cuando lo único que han hecho ha sido acabar con él.

    Y como colofón, y para certificarles mi opinión sobre el actual sindicalismo en España, que es pura bazofia, les remito dos informaciones puntuales:

    1) Traten de leer la columna del maestro de periodistas D. Luis María Anson, en la página 2 del periódico EL MUNDO, del jueves 3 de mayo del 2012, titulada CANELA FINA.

    Entre bromas y veras, tendrán una radiografía muy aproximada a la realidad.

    2) Por mi parte, les transcribo exactamente, un e mail recibido de un contacto andaluz, que me habla de la experiencia de su hija, esta misma semana.

    “Mi hija trabajaba para la UPA (Unión de Pequeños Agricultores) y el pasado lunes al ir a trabajar su jefe la llamo a su despacho comunicándole, que por la tarde ya no fuera a trabajar.

    Que escribiera ella misma su carta de despido.

    Había llegado una compañera del partido, y no pudo hacer otra cosa que despedirla para meter a esa chica, argumentándole que “había que cambiar el aire”.

    La chica llevaba cuatro años trabajando para ellos, pero cambiándola de empresa cada periodo de tiempo breve, para que no tuviera derechos adquiridos, y poder despedirla como lo han hecho cuando les saliera de sus reales partes.

    El entramado de empresas ficticias que ellos tienen, les permite cambiar al personal de empresa y así nunca tienen antigüedad, de forma que mi hija ahora está de vacaciones, y cuando terminen se le acaba el contrato, con lo cual no tienen que pagarle el finiquito.

    Esos son los sindicatos que después se van a las manifestaciones y huelgas, pancarta en mano, en defensa de los intereses de los trabajadores, que son explotados por los empresarios.

    Son auténticamente “cínicos de pancarta”.

    Eso es lo que hay en Andalucía y todos callados por miedo al despido.

    Ganan poco, ni pagas extras, ni antigüedad ni nada de nada, en las empresas gestionadas por el socialismo ugetista andaluz, (parece que en las de los comunistas de CCOO ocurre tres cuartos de lo mismo) pero tienen trabajo y por eso no se atreven a hablar, porque el que habla, no sale en la foto.

    En fin Miguel ya tienes más materia para tus columnas y tertulias radiofónicas.

    Por cierto, en Andalucía no dejan que se escuchen las emisoras de “Es radio”, ya que la Junta de Andalucía les tiene vetados.”

    La transcripción es literal, aunque me consta que mi contacto suele sintonizarnos por Internet en “EsradioCastellon.com”, en el 92.5 porque me lo comenta a veces.

    Les aclaro por si no lo saben que UPA, es una organización sindical que pertenece al entramado de UGT, es decir al sindicalismo socialista.

    A partir de toda esta información, cada cual puede formarse su propio criterio.

    Yo el mío ya hace muchos años que lo tengo formado.

    Los sindicatos, como correas de trasmisión de los partidos, son “el cáncer de la sociedad”, ya que destruyen toda una economía productiva y tratan de promover al Estado como el mayor de los empresarios, ya que a través de su infiltración en los centros de decisiones políticas, van situándose estratégicamente y multiplicando los puestos de trabajo improductivos, y por ese camino, solo se llega a la “ruina del Estado” que es donde nos encontramos ahora gracias a ellos.

    Y se llaman a si mismos paladines del “Estado del Bienestar”.

    comentarios 11 comentarios
    Vigorhumus
    Vigorhumus
    10/05/2012 09:05
    Corrección

    Solamente confirmar que mi comentario "Hagamos números" estaba preparado para el artículo del Sr. JP referente a los ajustes para reducir el déficit. Equivocadamente lo he puesto en este foro. Lo siento.

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