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La Nit de l’Art desafía la lluvia y desborda Castelló con su edición más multitudinaria

La Nit de l’Art desafía la lluvia y desborda Castelló con su edición más multitudinaria
  • La cita cultural prevé superar los 33.000 asistentes de 2025 tras llenar calles, plazas, talleres y espacios expositivos con 130 actividades

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La Nit de l’Art de Castelló ha cerrado su 18ª edición con una participación que apunta a récord y con una imagen especialmente potente: la ciudad llena de público, curiosidad y nuevas miradas hacia la creación contemporánea, incluso pese a la lluvia registrada durante la mañana del sábado.

A falta de completar el recuento oficial de asistencia a las 130 actividades programadas, los primeros datos apuntan a que la gran cita cultural superará los 33.000 asistentes alcanzados en 2025. El certamen desplegó propuestas en 80 rincones urbanos y volvió a convertir Castelló en un gran escenario abierto al arte, con exposiciones, instalaciones, talleres, rutas, danza, circo, literatura, microteatro y acciones participativas.

“Ha sido abrumador, gracias por hacerlo posible”, ha resumido la directora de La Nit de l’Art de Castelló, Yvonne Bacas, tras un fin de semana en el que miles de personas recorrieron calles, espacios culturales, talleres y plazas. La lluvia no impidió que el público mantuviera el pulso de una edición marcada por la alta participación y por la diversidad de edades y sensibilidades.

Para Bacas, más allá del dato final de asistencia, lo más significativo ha sido la respuesta humana y emocional que se ha generado entre artistas y público. La directora ha destacado el impacto que ha supuesto para muchos creadores ver sus propuestas acompañadas por un público nuevo, diverso y numeroso, no solo por caras conocidas, sino por adolescentes, niños, familias y personas adultas que se acercaron a los distintos espacios durante todo el fin de semana.

Exposiciones llenas, espacios desbordados y una ciudad convertida en escenario artístico

Las cerca de 50 exposiciones programadas han dejado un balance especialmente positivo. Los grandes espacios culturales, como ECO Les Aules, Menador, EACC, Museu de Belles Arts o la Escola d’Art i Superior de Disseny, registraron entre 1.300 y 1.600 visitantes de media cada uno, a la espera de completar el recuento de público en galerías y espacios de pequeño formato.

La EASD volvió a consolidarse como uno de los grandes polos de atracción. Tanto el desfile de moda contemporánea como el mercado artístico reunieron alrededor de un millar de personas cada uno. También destacó el Colegio de Arquitectos, que congregó a unas 2.000 personas entre su sede y la calle Enseñanza, con exposiciones, acciones participativas y los tres pases de microteatro Arquitectos Emblemáticos de Viure la Mort.

La Casa dels Caragols fue otro de los puntos de máxima afluencia. Las cuatro propuestas programadas en este espacio, desde Amas, del colectivo Hambrientas, y el proyecto experimental de Andrea Giménez, hasta Bosc, de Edu Comelles, o Morir Amando, de Paula Ortiz, reunieron unas 250 personas en cada pase y completaron aforos hasta el punto de que parte del público tuvo que quedarse fuera.

Las instalaciones artísticas fueron también uno de los grandes focos de atención. La escultórica Revolució dels colors, de Maset de Frater, y Vilafranca 2021, de Javier Soligó, que llenó la calle Caballeros de calcetines colgantes para recorrer la historia de la histórica textil Marie Claire, ya cerrada, recibieron una acogida constante durante toda la programación.

En el caso de Vilafranca 2021, el interés despertado fue tal que el propio autor acabó guiando al público para explicar la intervención, una de las anécdotas que deja esta edición de aniversario redondo y que refleja la conexión entre las obras y quienes se acercaron a descubrirlas.

Una edición marcada por el “fluir” colectivo y por nuevos públicos

Los talleres de artista, asociaciones y entidades culturales también registraron incrementos de público respecto a años anteriores. Espacios como los colectivos vecinales del Raval de la Trinitat o el bulevar Blasco Ibáñez vivieron un “llenazo total”, incluso en zonas alejadas del centro urbano, como ocurrió en este último punto.

Los Open Studios también confirmaron el interés del público por entrar en contacto directo con los procesos creativos. Las cuatro rutas diseñadas, una más que el año pasado debido a la alta demanda, reunieron a un centenar de participantes.

Entre las actividades más concurridas figuraron Baraka Circ y su Ave de Fuego, con 600 asistentes en la clausura de la agenda del viernes en la plaza de Las Aulas; las Cabinas Literarias, con más de 700 participantes; o las acrobacias de Rodolant Cultural, que reunieron a un millar de personas en tres sesiones.

La danza también tuvo un papel destacado. La triple muestra prevista tuvo que trasladarse por la lluvia al Centro Profesional de Danza y Música Calasancio, donde reunió a medio millar de asistentes. La reorganización no frenó la respuesta del público, que volvió a acompañar las propuestas pese a los cambios obligados por la meteorología.

“Cuando se ofrece cultura, arte y una programación equilibrada, dirigida a un amplio segmento de la población y a sensibilidades diversas, la ciudadanía responde”, ha señalado Bacas. Familias enteras, jóvenes, infancia y público adulto compartieron durante apenas 48 horas, con la excepción de dos actos pospuestos al domingo por la lluvia, una experiencia cultural que la organización define por el “fluir” colectivo y el respeto hacia las propuestas artísticas.

La directora concluye que La Nit de l’Art va más allá de las cifras. “La Nit de l’Art es cada persona, porque cada una va en busca de lo que le gusta, le emociona o le divierte. Ese diálogo, esa curiosidad y ese contacto con el proceso creativo nos acercan como sociedad. Si abrimos la mente al mundo de las artes, tenemos una sociedad mucho más tolerante, sensible, y ganamos todos”.

La 18ª edición deja así una lectura clara para Castelló: cuando la cultura sale al encuentro de la ciudadanía, la ciudad responde. Y lo hace llenando calles, museos, talleres, plazas y espacios inesperados con una curiosidad que consolida La Nit de l’Art como una de las grandes citas culturales del calendario castellonense.

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