28 de mayo de 2020 28/5/20

Entrevista con Juan Diego Ingelmo, ganador de los carteles de la Magdalena y Fallas de Burriana 2009

Entrevista con Juan Diego Ingelmo, ganador de los carteles de la Magdalena y Fallas de Burriana 2009 - (foto 1)
    MÁS FOTOS
    Entrevista con Juan Diego Ingelmo, ganador de los carteles de la Magdalena y Fallas de Burriana 2009 - (foto 2)
    Entrevista con Juan Diego Ingelmo, ganador de los carteles de la Magdalena y Fallas de Burriana 2009 - (foto 3)

    Juan Diego Ingelmo es el autor ganador de los carteles de la Magdalena y de Fallas de Sant Josep de Burriana 2009, además de otros cinco galardones más en los últimos meses. Con 36 años, la carrera de este pintor, ilustrador, cartelista y diseñador se ha afirmado cómo una de las más sólidas y de mayor proyección en la provincia de Castellón.

    De origen asturiano, Ingelmo vino a vivir a Castellón a los 4 años y ya desde muy joven comenzó a despuntar cómo dibujante. Obtiene su primer premio a nivel de la Comunidad Valenciana con 14 años, y a este galardón se sumarían otros veinte más en dibujo, pintura, diseño gráfico y de identidades corporativas y sobretodo cómo cartelista, una de sus aficiones favoritas.
    Con 18 años ingresa en la Escuela de Artes y Oficios donde profundizaría en la técnica y aprendería el rigor cómo pintor. Son años, cómo él mismo reconoce “de búsqueda inagotable, de experimentar con multitud de estilos, pero principalmente de concienciarme de la necesidad de un método y una disciplina”. En estos años de aprendizaje realiza su primera exposición en la capital y comienza a destacar cómo diseñador, obteniendo numerosos premios, lo que facilitaría su incorporación a la agencia de publicidad más importante de Castellón en aquella época; allí trabajaría cuatro años compaginando la profesión con sus estudios y la pintura. Es en estos años cuando realiza la mayoría de sus exposiciones en algunas de las salas más conocidas de la provincia.

    A los 25 pasa a dedicarse a su trabajo cómo diseñador a jornada completa y tiene que colgar los pinceles unos años, durante los cuales realiza trabajos para empresas y editoriales de Castellón y Valencia. Se casa y se establece en Burriana donde tiene en la actualidad su hogar y estudio y pasa un tiempo sin que se sepa nada de él. Pero en estos dos últimos años vuelve de golpe a la primera línea del panorama artístico con dos exposiciones  individuales de gran envergadura, varias colectivas y siete premios cómo cartelista en 2.008: el de Magdalena y Música de Festa en Castellón, Fallas, Semana Santa y un segundo premio del cartel del 10.000 en Burriana y el de fiestas de Sant Pere en el Grao y las patronales de Villafamés.

    ¿Por qué estos casi diez años de silencio?
    Bueno, no me he prodigado en la prensa, pero no han sido años en blanco. Nunca he dejado del todo los pinceles, pero sí es cierto que ha sido un momento en el que mi profesión cómo diseñador me ha absorbido casi por completo. En estos años he seguido pintando, pero lo hacía durante las vacaciones y en los ratos libres que le robaba a una agenda muy apretada. Trabajé cómo aprendiz con Juan Pablo Civil en la confección de dos murales religiosos enormes en las parroquias de La Trinidad y San Miguel de Castellón, pinté otro en solitario para el Colegio la Marina del Grao y también algunos cuadros, pero claro, un par de cuadros al año no dan para organizar una exposición. También he impartido clases de diseño y cartelismo, he hecho portadas para revistas y libros, carátulas para programas informáticos, el cómic conmemorativo oficial del  aniversario de la coronación de la Vírgen de Lledó… vaya, que no han sido años sabáticos. Sobretodo ha sido una fase de maduración, personal y cómo pintor, un tiempo para asentarme y tomar un camino.

    ¿Qué ha cambiado ahora?
    He decidido volver a pintar, tratar de dedicarme a ello de un modo más serio y continuado. Lo hablé con mi mujer, sopesamos todas las posibilidades y me arriesgué. Sigo trabajando cómo diseñador, pero he reducido la jornada para tener las tardes libres y dedicarlas por completo a la pintura.

    ¿Y los concursos?
    Viene a ser un poco lo mismo, preparar un cartel requiere un tiempo que no tenía. Siempre me ha gustado hacer carteles por lo que suponen de desafío: cómo expresar una idea sintéticamente, con una imagen que impacte pero sin que pese más que los conceptos que debes transmitir. Todo esto requiere de un proceso, informarte, madurar la idea, probar muchos modos de plasmarla… y yo ya no tenía un minuto libre para dedicarme a ello cómo hubiera querido. Ahora, cuando veo algún concurso que me resulta interesante le robo un tiempo a los cuadros y lo dedico a preparar un cartel.

    Una vez se ha puesto, ha ganado siete concursos en un año. Ahora que, cómo dice, ha tomado un camino ¿Cuál es? ¿Se siente más diseñador, pintor o cartelista?
    Son facetas muy distintas. El diseño es mi profesión, hay unos parámetros muy marcados que encauzan la creatividad hacia un fin concreto: vender el producto. Mi trabajo cómo cartelista permite una mayor libertad de criterio y un trabajo más artístico. Pero si tengo que quedarme con una, desde luego prefiero la pintura, donde la libertad es absoluta, el trabajo es completamente manual y hay una implicación mucho más personal con la obra. Pintar un cuadro es como un oficio artesanal: hace falta una preparación previa, muchas semanas de trabajo, un cariño por lo que haces, un esfuerzo y una implicación personal, pelear con el lienzo, tratar de hacerlo mejor cada vez…

    Habla de esfuerzo y trabajo ¿Cree que pintar exige un sacrificio?
    Por supuesto. Picasso ya decía “que la inspiración te encuentre trabajando”. Yo creo en el esfuerzo y el trabajo bien hechos para hacer algo digno; en emborronar hojas y hojas de papel hasta que estás satisfecho; en terminar un cuadro e intentar hacer mejor el siguiente. Esperar sentado en el sillón a que te toquen los hados es como querer competir sin entrenar. La inspiración, esos momentos en que parece que la mano te vaya sola, llega, pero lo hace cuando estás molido de tanto darle al pincel.

      

     

    ¿Ha cambiado de modo de pintar en estos años?
    En esencia, no, el estilo es el mismo aunque voy aprendiendo cada día, mejorando el modo de trabajar. Ahora bien, aparte de mi faceta más conocida por las exposiciones, todos estos años no he dejado de explorar otros campos: la ilustración infantil y publicitaria, el Pop-Art, pintura mural, decoración de interiores…

    ¿Y ha mejorado?
    Siempre se mejora, esto no es cómo el deporte, en que tienes unos años buenos y luego el cuerpo dice basta. Pintar requiere de una habilidad que va creciendo con la práctica, pero sobretodo de un conocimiento de tus limitaciones y capacidades y esta experiencia aumenta con cada cuadro, cada obra te hace un poquito mejor pintor. Mientras no empiece a fallarte la vista…

    ¿Cómo han sido sus últimas exposiciones?
    Expuse primero en Burriana, en la Galería Major 11 y fue como la prueba de fuego; le dije a mi mujer: “si funciona, sigo adelante y si no sale bien, pues continuaré con el diseño y pintaré como hobby”. Y funcionó. La exposición tuvo una gran acogida de crítica y público y a raíz de ella me surgieron ofertas para exponer en varias salas de la provincia. Así que me lo tomé con calma y estuve año y medio preparando la siguiente, aparte de alguna intervención colectiva. En septiembre expuse en Castellón en el Centro Municipal de Cultura 40 obras, mi exposición de mayor envergadura hasta ahora, y resultó aún mejor que la anterior, así que por ahora… sigo adelante (risas).

           


    La crítica ha dicho de su obra: “Está causando sensación”, “Uno de los pintores castellonenses del momento”, “Tiene, cómo Dalí, una extraordinaria capacidad para el dibujo”… pero ¿Cómo definiría usted su estilo pictórico?
    Es un estilo propio, muy personal. El dibujo, el volumen, la composición… son clásicos, academicistas; busco la fidelidad al modelo, sin tratar de ser hiperrealista. En el color y la luz soy mucho más libre, los colores son intensos, las iluminaciones fuertes… se podría decir que es una mezcla entre la figuración clásica y la expresividad de la ilustración publicitaria. Todos los planos están totalmente enfocados de modo que la imagen componga un todo no solo en la pupila sino también en cada escena en la que se detenga el espectador. Me gusta cuidar los detalles y que cada rincón de una obra pueda ser un cuadro independiente en si mismo, que quien lo observe se pueda recrear en su contemplación y disfrutar de detalles nuevos en cada ocasión.

    ¿Cuáles son sus fuentes o referencias?
    El arte figurativo en general, aunque evidentemente mi estilo está muy influído por la estética de la publicidad y el diseño y también por la ilustración e incluso el cómic. Normalmente uno se empapa de todo lo que le rodea y aquello que entiendes como especial es lo que tratas de plasmar cuando pintas. La lista de referencias sería infinita, pero me quedo con los grandes clásicos, en especial Velázquez y Dalí y con algunos ilustradores de los años 80 como Corben, Azpiri, Segrelles y Moebius.

    ¿Y sus temáticas favoritas?
    No me gusta limitarme a una temática concreta. Mi pintura es ecléctica, no quiero encasillarme como “pintor de flores, bodegones, paisajes o retratos”, me gustaría ser reconocido por el estilo más que por el tema de mis cuadros, por eso pinto casi cualquier cosa que me motive. Aún con todo, hay una especial preferencia por los paisajes exóticos y sus habitantes; me encanta el romanticismo del desierto, la luz de Grecia, los colores de la India… pero también pinto edificios, detalles arquitectónicos, flores, desnudos… un poco de todo.

    Y ahora, después de las exposiciones y premios ¿Cuál es el siguiente paso?
    Tengo varios encargos y ahora estoy preparando dos exposiciones para el año que viene.… pero quiero ir poco a poco. Me gusta cuidar mucho el resultado final, soy un pintor minucioso y hay cuadros que me ocupan meses de trabajo; prefiero exponer solo 20 cuadros buenos que comenzar a pintar a destajo para vender obra. Y bueno, mientras tanto iré presentándome a algún concurso de carteles de vez en cuando.

    ¿La finalidad de un pintor es exponer su obra?
    Bueno, yo creo que la finalidad es la obra en si misma, disfrutar de un cuadro del que te sientes orgulloso y del proceso que lleva. Pero claro, hay una parte fundamental que es poder presentar tu trabajo a otras miradas, recibir las críticas y algún elogio y, aunque duela, desprenderte de tus pinturas cuando alguien las compra. Si no fuera así ya no cabríamos en casa…

     

          

      

     

    Subir