Pertenezco al PUMM. Un partido sin ídolos, ni verdades absolutas, ni creencias ciegas, ni guiones preestablecidos, ni ideario inmutable. Un partido, dispuesto a escuchar y modificar sus principios, que intenta bucear entre el mar de propaganda, que lo invade todo, para que cada afiliado extraiga sus propias conclusiones. Tarea harto difícil ya que las palabras, los discursos y hasta la información de radio y prensa, tienen siempre una orientación interesada, siempre en busca de votos.
Mi partido mira al poderoso sin adorarle y está más cerca del débil que del fuerte. Mi partido sabe que quien roba diez animales de granja es un ladrón, pero no quiere para él más castigo que el que se le deba aplicar a quien roba cien euros a las arcas públicas, con atuendo poco sospechoso (en una compra de mil euros que ha convenido pagar sin IVA, para que la empresa se ahorre el impuesto de sociedades y él ciento sesenta euros). Aunque, tal vez yo, como afectado, debería pedir endurecer los castigos por robos de gallinas.
Mi partido no mira a “los suyos”, cerrando los ojos y perdonándoles todo, mientras indaga en “los otros”, acusándoles y odiándoles con desprecio absoluto, sin piedad, sin un solo matiz, ni una sola concesión ni un debate abierto enriquecedor.
Mi partido no adoctrina a sus afiliados, ni busca entrar en política para forrarse; ni siquiera pretende entrar en política. Por eso me cuesta entender que en las pasadas elecciones municipales, tres formaciones políticas de distinto signo, trataran de absorberlo.
Mi partido ve mejor de cerca que de lejos. Es por eso que dirige sus críticas más sobre los políticos que tenemos al lado que sobre los que habitan en otros estratos superiores.
Mi partido intenta cuestionarlo todo. Sin verdades irrefutables, tradiciones perennes, ni valores absolutos. Mi partido busca entender las cosas desde la razón y no adora al becerro de oro, ni a Alá, ni al político oscuro, ni al de la mitra y vida cómoda. Mi partido se fija en Vicente Ferrer de la India, en el padre Ricardo de Castellón, en la madre Teresa de Calcuta, en el Dalai Lama de la paz interior, en la valentía del Juez Garzón, en la fe del musulmán humilde y laborioso, en los fieles que acuden a la iglesia a rezar a la Virgen con el corazón, en la labor de organizaciones como Intermón o Médicos sin fronteras y en el padre Anselmo desde Gao (Mali) diciendo en voz alta que “Europa obliga a los países magrebíes a frenar allí a los africanos y por eso hay gente muriendo en el desierto”. Una denuncia, de un drama humano que mi partido, quisiera oír, desde aquí, a personalidades religiosas influyentes.
Mi partido tiene el corazón al lado del inmigrante pobre, al que suele rechazar tanta gente; los mismos que leen con admiración los lujos de las ricas familias saudíes, adoran a Messi, a Cristiano Ronaldo, Diarra, Higuaín o Banega y a nuestra Reina, a los que no hay nada que reprocharles por ser extranjeros. A mi partido no le gusta que se destaque: “se ha detenido a un ladrón rumano” sin no se añade, cuando lo es: “ladrón español”; porque mi partido denuncia al ladrón venga de donde venga y está contra el racismo y la xenofobia. Mi partido cree en unas leyes justas, donde los delitos estén en consonancia con la penas. Cree, también mi partido, en la injusticia de que prescriban los delitos cometidos por Pepe el del Popular, el Dioni, los Albertos y tantos otros que encuentran amparo en leyes injustas.
A mi partido se le parte el corazón cuando ve a personas que, para comer, necesitan hurgar en nuestra basura, mientras nosotros les esquivamos con desprecio. Creemos, en mi partido, que todo el mundo debiera tener derecho a un plato de sopa y un colchón. Mi partido mira a su alrededor y trata de entender a los perdedores. Mi partido cree que los hombres son buenos o malos por sus actos y no por el color de su piel o por su accidental lugar de nacimiento.
Mi partido no cree que tengan que soportar las consecuencias de la crisis los trabajadores, los jóvenes y los pensionistas, mientras que los que la han provocado sigan en sus Consejos de Administración aumentándose los sueldos, año tras año, con los beneficios que generan, y haciendo lo mismo cuando no los generan, con las ayudas que les da el Estado.
Mi partido cree, en contra de la moda, que sí deben cobrarse impuestos proporcionalmente a los ingresos de cada uno, porque el Estado debe disponer de recursos suficientes para inversiones públicas como escuelas, guarderías, Ley de Dependencia, ayuda a mujeres maltratadas y hospitales (aunque tal vez yo, que soy abstemio de médicos y medicinas, desde los 20 años, quizás debería pensar: “que cada cual se pague sus dolencias”).
Mi partido cuando discrepa lo hace tratando de no insultar. No tiene perjuicios contra catalanes, el catalán, los vascos o el vasco. Tampoco odia a Rajoy ni a Zapatero, ni coloca en un pedestal a uno o al otro.
Mi partido es ecologista, y cree que hay que limitar el derroche de recursos; el agua y el aire utilizados deben devolverse limpios. Hay que reciclar, evitar los transgénicos, el abuso de conservantes en la cadena alimentaria y pesticidas en los cultivos. Es decir: poner por delante del mercado al bienestar del individuo. Que los intereses privados no pisoteen a los públicos.
Considera mi partido que debe perseguirse la especulación; regularse el mercado injusto e imperfecto y que los beneficios obtenidos en las épocas de vacas gordas, en lugar de despilfarrarse, se utilicen como colchón en los tiempos malos.
Mi partido piensa que todos deberían entrar en política de forma altruista y no para, desde ella, servir a intereses privados y utilizarla de catapulta para introducirse en Consejos de Administración con sueldos millonarios. Los políticos que roben, abusen de su poder o no sirvan a los intereses de la ciudadanía, deberían ser castigados de manera ejemplar y no como se ha hecho con Costa y Bárcenas, cambiándoles silla como hace la Iglesia con sus pederastas o EEUU con los capos de la droga expulsándoles de un país a otro.
Mi partido es firme partidario de que, con un país instalado para mucho tiempo, en más de cuatro millones de parados, el trabajo se debería redistribuir y los políticos dar ejemplo de austeridad en sueldos, en gastos, privilegios y asesores.
Mi partido, el PUMM, (Partido Unitario de Mi Mismo) es un partido, cargado de ideología con la misma carga ideológica de quienes discrepan pensando de otro modo. Los valores de mi partido son la razón, la honradez, la verdad, el respeto, la tolerancia, la libertad, la solidaridad, la justicia…un partido con muchos sueños y poco futuro, al menos en los tiempos actuales.
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Solo es una opinión, Ud. perdone
Si bajas de los altares a Garzón, yo me apunto a tu procesion.
Tus idolos, tambien son referentes positivos para mi.
Los inmigrantes me dan tanta pena como a ti, pero hace tiempo que llegue a la conclsuión, de que los que se estan muriendo de hambre aqui, en su tierra serian mas felices, y probablemente con menos hambre, ademas de tener el calor y l cobijo de todos los suyos.
Los otros inmigrantes, los ladrones, los asesinos, los mafiosos, (aqui ya teneos bastantes como para importarlos), son los que tenian que haer sido filtrados, antes de llamarles a voz en grito con las leyes de Inmigración.
Seguro que no te gano a solidario, ni a sensible con sus problemas, pero tampoco tu a mi.
Lo que nos diferencia, es que cada uno ve las soluciones de un modo.
-¿Y si Garzón estuviera entre los "bienaventurados q sufren persecucion por la justicia pq de ellos es el reino de los cielos" (versiculo 10)? Claro q tambien podría estar Barcenas o Correa. Algo falla en el versículo o en los actores. Ya que me extendí sobre Garzón en otro comentario, no voy a insistir y acepto la discrepancia.
-¿Confinar a los inmigrantes en su casa? Lo ultimo es matar la esperanza. (la q impulsó a muchos compatriotas nuestros a salir de este país en busca de una vida mejor, q fue bien para unos y mal a otros) Muchos vivirian mejor en sus zonas agricolas si desde nuesto mundo libre no pusieramos barreras a sus exportaciones, susbvencionando a la vez las nuestras.
-Los asesinos,ladrones y mafiosos (grandes) llegan en coches de gama alta o en avionetas privadas, son agasajados y vivien en urb. de lujo.Las leyes de inmigracion no son para ellos. Los pq son basurilla.
- Ver las soluciones de modo distinto enriquece la busqueda, cuando es sincera como en tu caso.
Dentro de 40 años, me sentaré en la sede de mi partido y en un mundo ¿u otro? recordaré el momento poético del nacimiento del PUMM, que lo fue gracias a las aportaciones de Paco y Roberto.(¡que poco serio es este partido que hace mitines poéticos!) En ese instante yo, en busca de mi musa, voveré a recitar algo asi como:
Te contemplo alejado en la distancia
y, sin recitar estrofas en blancas noches de luna,
sin que esuches de mi labios el palpitar que rezuma,
tu sabes. Y sientes lo que yo siento.
Y en silencio
envuelto en ricos recuerdos
Sonrisas, lágrimas... amor. Despues versos
Antes del hoy, fue el ayer
y entonces, lo confieso, fui muy feliz sin saberlo
Ahora lejos, el recuerdo. Solo eso. Ruin tiempo.
No me extraña que quisieran fusionarte, pues aparte de estar de moda (lo de las fusiones) es que este partido tuyo, un insigne sastre que tuvimos, hubiera exclamado "asó está parit". Bueno, ya he leído que no hace proselitismos tu partido. De todas formas ya que no puedo ser de él físicamente, lo voy a ser de corazón y con el corazón en la mano decirte que sigas así que ya quisiera yo poder decir que estoy a tu altura, pero me conformo y mucho con ser un admirador tuyo y de tu sentido común. No te hago versos, porque no alcanzo a ello entre muchas otras cosas que tampoco, pero me alegro mucho de leer el que te ha hecho RR Junior y ese otro señor al que no conozco, pero que le adivino cosas muy buenas. Un cordial saludo.