19 de febrero de 2020 19/2/20

Medio Ambiente restaura la Sabina más importante de Alpuente

Medio Ambiente restaura la Sabina más importante de Alpuente - (foto 1)
  • El ejemplar considera como árbol monumental mide casi 14 metros de altura y tiene 5, 78 de tronco

  • Los trabajos se han realizado para conservar este ejemplar que estaba sufriendo daños en una de las ramas

La conselleria de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente, a través del Centro de Experimentación Forestal de la Comunitat Valenciana ha llevado a cabo trabajos de conservación de la sabina más importante de la localidad de Alpuente, denominada La Juana, en la comarca de Los Serranos.

Este ejemplar, que se encuentra incluido en el Catálogo de árboles monumentales de la Comunitat Valenciana, es centario y cuenta con 5,78 cm de perímetro de tronco, 18 m de diámetro de copa, y casi 14 m de altura.

El agente medioambiental de la zona advirtió daños en una rama que se había retorcido y pendía como un penacho que casi tocaba en tierra por lo que desde la conselleria se decidió sanearla y restaurar el ejemplar a las mejores condiciones posibles.

La Conselleria de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente desarrolla un programa de arboricultura para su recuperación y mantenimiento, seleccionando ejemplares monumentales dañados por temporales de viento o nieve, o que adolecen algún tipo de enfermedad.

Así, el equipo de arboricultura monumental del Centro de Investigación y Experimentación Forestal (CIEF) de la Generalitat ha llevado a cabo intervenciones para conservación de sabinas monumentales con nombre propio como la de Valbuena, de Benjamín, las Blancas, de los Responsos, y otras no tan conocidas.

La sabina albar (Juniperus thurifera) habita en áreas de media montaña con clima continental seco, con frecuencia extremo, y sobre suelos pobres y pedregosos. En la Comunitat Valenciana su presencia se circunscribe a la alta Serranía del Turia, el Rincón de Ademuz, la Sierra del Toro y a la zona dels Ports-Maestrat.

Aunque no lo parezca, los mayores ejemplares que se pueden encontrar hoy en día se forjaron a golpes de hacha de pastor desde que eran arbustos leñosos, en parte para dar de comer al ganado, y en parte para ganar altura y dar sombra. Por sinergia del uso y tradición con el propio carácter de la especie, adquiere su porte arbóreo característico, robusto y resistente a las embestidas del viento y la nieve.

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