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Castellón instala un nuevo sismógrafo: ¿Hay riesgo de terremotos en la provincia?

CARLOS MEDINA - 02/02/2023

Varias fallas recorren la provincia, donde se concentran la mayor parte de los seismos

La Diputación de Castellón ha instalado en colaboración con la Universidad de Alicante un sismógrafo en la provincia de Castellón, con una inversión de 25.500 euros, de los que 24.000 están destinados a la instalación y 1.500 al mantenimiento.

La diputada del área, María Jiménez, explica esta adquisición “por la necesidad de disponer de un nuevo dispositivo de control y estudio de posibles actividades sísmicas en nuestras comarcas”, lo que implica poder disponer de un informe anual de las mediciones en la provincia.

El sismógrafo se ha ubicado finalmente en el observatorio forestal que la Conselleria de Agricultura tiene en Llucena, aunque se barajaban también otras ubicaciones como Xodos o el Desierto de las Palmas.

Al respecto, la responsable del área de Medio Natural explicó al presentar el proyecto que se trata “de un avance muy importante para equipararnos a Valencia y Alicante” ya que “Castelló dispone de dos aparatos, uno de ellos en las Islas Columbretes, pero el que se pretende adquirir ahora será el único en tierra con banda ancha”.

El presidente de la Diputación, José Martí ha destacado que se trata de una herramienta de “última generación” capaz de detectar un movimiento sísmico producido en cualquier parte del mundo.

A este respecto cabe señalar que el sensor se ha instalado a diez metros bajo tierra cubierto de materiales específicos para amortiguar leves movimientos y evitar que se confundan con un movimiento sísmico.

A la visita también han asistido el alcalde de Llucena, David Monferrer, José Delgado, del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Alicante, el director del Instituto Cartográfico, Xavier Navarro, y el director general de Prevención de Incendios Forestales, Diego Marín, en representación de la Conselleria de Agricultura.

Según ha indicado Jiménez el objetivo es “continuar aumentando los estudios para que la actividad sísmica de nuestro territorio esté siempre bajo control”. Pero, ¿hay peligro de terremotos en Castellón?

¿Hay peligro de terremotos en la provincia?

La provincia de Castellón no es un territorio especialmente peligroso en lo que se refiere a terremotos, pero ello no quiere decir que la tierra no se mueva bajo nuestros pies. Y es que numerosas fallas recorren la piel de la provincia.

Los últimos terremotos registrados por los sismógrafos han sido leves, uno el 8 de enero bajo el término de Sueras, de magnitud 1,7 mbLg (el Instituto Geográfico Nacional no utiliza la antigua escala Richter) y otro de la misma magnitud bajo Herbés, que tuvo su epicentro a 2 kilómetros de profundidad el pasado 17 de enero.

La mayoría de ellos son imperceptibles, aunque en algunos casos se hacen notar levemente. Especialmente recordados fueron, eso sí, los que hicieron temblar la costa norte de la provincia tras la puesta en marcha de la plataforma de inyección de gas Castor en 2013. En aquel momento uno de los temblores llegó a alcanzar el valor máximo de 4’2 'grados' dentro del mar, frente a la costa de Benicarló.

Los lugares con más actividad sísmica se ha registrado en la provincia son la falla de Amposta (donde se ubicaba el Castor) seguida de la Sierra Espina a la altura de Montán. También aparece en los registros algo de actividad en puntos del interior norte de la provincia o entre la Serra de Borriol y el Desierto de las Palmas.

En general, la provincia es un territorio de poca peligrosidad, que va aumentando conforme nos acercamos al sur, va creciendo en la provincia de Valencia y sí tiene especial incidencia en el sur de la provincia de Alicante. Y es que la Vega Baja del Segura, que conforman el triángulo de Santa Pola, Torrevieja y Orihuela, es, de lejos, el área con más terremotos de la Comunitat Valenciana.

Varias fallas recorren la provincia

En el último siglo no se han producido terremotos reseñables en la provincia. Los más significativos, según el Instituto Geográfico Nacional, fueron tres de magnitud 3’2, que se registraron en 2001 en Castelló de la Plana, en 1994 en Artana y en 1993 en Fuente la Reina, además, sin contar los que se han registrado con epicentro bajo el fondo marino.

Y es que varias fallas activas recorren la provincia. La falla cuaternaria con más actividad es la de Amposta, frente a la costa del Baix Maestrat, pero también constan otras como la de Vall d’Alba, la del Mas dels Calduchs (por Les Coves de Vinromà), la Falla central dels Ibarsos, la de Torreblanca, la de Onda y el Sistema de Fallas de Castellón, en la que se engloban varias fallas que van desde el Desierto de las Palmas al pantano del Sitjar.

En cualquier caso, la actividad provocada por los movimientos de la tierra no han causado especiales daños en las infraestructuras castellonenses, ya que suelen ser temblores leves que no dejan destrucción.

Según los datos históricos del Instituto Geográfico Nacional, el más lesivo registrado en la provincia fue uno que sacudió Segorbe en 1839, si atendemos a su intensidad (grado de destrucción), que llegó a la intensidad 5 en la escala Mercalli.

La escala describe la intensidad 5 como una sacudida que casi todo el mundo siente y que incluso llega a despertar a parte de la población, que puede romper vajillas y ventanas y que deja observar sus perturbaciones en árboles y postes.

A modo de comparación, los terremotos que se vivieron desde Vinaròs a Peñíscola en 2013 fueron de intensidad 3, que se describe como una sacudida que se puede notar en los pisos altos de las viviendas, y que se compara a la que origina a su paso un vehículo pesado.