23 de julio de 2019 23/7/19

¡Viva la libertad de contaminar!

La comunidad científica ha dictaminado desde hace tiempo de manera unánime que la temperatura del planeta se está  incrementando alarmantemente, y ellos, ecologistas (que ya lo anunciaban hace años tras los  primeros  estudios) y gentes con conciencia ambiental, entre las que también hay que incluir al papa Francisco,  piden que se tomen medidas urgentes para contener el calentamiento global, un calentamiento al que no es ajeno  un sistema productivo basado en el consumo desaforado de  unos recursos naturales que no son ilimitados como se pensaba al inicio de la revolución industrial.

Si el objetivo es obtener solo ganancias materiales y acumular riqueza al precio que sea, hay que hacer caso a lo que nos dicen el primo de Rajoy, el inquilino de la Casa Blanca y  Bolsonaro. Por ese camino, algunos serán mucho más ricos, pero ellos y todos moriremos prematuramente en un planeta inhabitable.

Los científicos y cualquier persona sensata y  medianamente informada saben que es necesario tomar medidas cuanto antes para limitar el uso de materias primas  contaminantes cono el carbón y  el petróleo,  y reducir la proliferación de plásticos que ya forman un tapiz en el fondo los océanos y están en forma de  micropartículas en el aire que respiramos, en la ropa, en las cremas, en las bandejas de comida y en el agua del mar en donde los peces las ingieren para después transportarlas a nuestro organismo. Solo quien no quiere saberlo no sabe que la contaminación es un acuciante y gravísimo problema.

Las medidas de concienciación que se vienen tomando, aun  siendo tímidas, son necesarias y los estudios dicen que el aire contaminado es la causa de muertes prematuras en grandes núcleos urbanos, por eso reducir  el tráfico, apostar decididamente por las energías renovables (que ya son más baratas que las contaminantes) e incentivar la peatonalización y fomentar el uso del transporte público, son medidas  necesarias que han tomado grandes ciudades como Bruselas, Berlín, Londres o Ámsterdam.

Madrid, siguiendo las directivas europeas del año 2010, bajo el gobierno de Manuela Carmena elaboró un plan al que han denominado Madrid Centro, que en definitiva ha consistido en peatonalizar calles y restringir el acceso de los coches al centro de la ciudad con resultados palpables: el tráfico se ha reducido en un 30% y  los índices de contaminación han bajado a niveles  de hace diez años. El pasado mayo fue el mes con el aire más limpo desde quehay registros.

De manera incomprensible, el nuevo alcalde ha llegado prometiendo “acabar con la política de prohibiciones y restricciones” y dicho y hecho.  Ya ha tomado su primera medida: Con el pacto de gobierno alcanzado los coches ya pueden volver a circular libremente por el centro. No se multará, a  partir de ahora,  a nadie por hacerlo”.

¡Libertad! ¡Cuantas barbaridades se han cometido en tu nombre! Esta que acaban de tomar en Madrid es una de ellas. Lo más grave es que la han tomado solo por diferenciarse de la “terrible izquierdista Carmena” (una etiqueta para asustadizos como otras tantas), una mujer que en cuatro años ha demostrado ser honesta, moderada y dialogante y que ha logrado reducir la deuda municipal, ha impulsado a la vez medidas sociales y ha tratado también de revertir, en los tribunales, la venta de viviendas sociales que se ofrecieron a precio de saldo  a fondos buitre, especulativos y sin escrúpulos, que empezaron a ganar dinero echando a inquilinos y subiendo los alquileres. ¡Es el mercado, señores! como dijo y diría de nuevo  Rodrigo Rato.

¡Viva la libertad! ¡Que circulen los coches! ¡Que se incrementen los niveles de contaminación! ¿Quién puede impedir que cada uno, haciendo uso de su libertad, se llene sus pulmones de dióxido de nitrógeno?  ¿Quién que la contaminación se cebe con daños graves en ancianos y niños?

Exhibiendo la palabra libertad, el nuevo gobierno ha acabado con la más importante y necesaria medida que ha tomado el consistorio madrileño. No había corrupción ni escándalos a los que agarrarse. El enorme escándalo de la vestimenta de los reyes magos queda muy lejos.

 

DÍAZ AYUSO UNA CANDIDATA DEL NIVEL DE QUIENES LA HAN PRECEDIDO EN LA COMUNIDAD DE MADRID

La candidata a presidir la Comunidad de Madrid, forjada en la escuela de Esperanza Aguirre con la que trabajó como asesora, ha aparecido con la mochila de una presunta corrupción en sus espaldas  ya que recibió el 7-X-2011, en donación,  un piso de  sus padres dos meses antes de que una sociedad familiar se declarara en insolvencia.

La insolvencia de sus padres se produjo tras recibir éstos un crédito público de 400.000 euros con la garantía de Avalmadrid  aprobada con un informe desfavorable de los técnicos.

La maniobra, que ella no ha querido aclarar, tiene un nombre: alzamiento de bienes y según la ley  afecta tanto al que realiza la donación como a quien la recibe. En caso de confirmarse el delito, el artículo 257 fija penas de entre uno y cuatro años de cárcel.