15 de octubre de 2019 15/10/19

Tiempos de trumpismo, tiempos de mentiras

“El fascismo del siglo XXI no llegará con campos de concentración y las esvásticas, sino con una cara sonriente en un programa de televisión, y eso es exactamente lo que está pasando” (Bertram Gross en su libro Friedly Fascism) “.

“Si vuelves a la gente estúpida votarán a un estúpido” (Michel Moore).

Vivimos tiempos de confusión, de tensión. Vivimos tiempos en los que el trumpismo llegado de América está dejando huella allí y en el resto del mundo. Vivimos tiempos de la utilización de las tecnologías para difundir mensajes falsos (fake news) como información. Lo más grave es que el sistema da resultados y  con mensajes mentirosos emitidos desde plataformas  acusando a Clinton, Trump alcanzó el poder. Con mentiras se empujó a Inglaterra a salir de Europa y el mismo método empujado por un grupo de empresarios brasileños ha llevado a Bolsonaro al poder en Brasil.

Al trumpismo no le importa romper con los compromisos. Rompió con los adquiridos con los palestinos. Ha roto el pacto firmado con Irán. También el de Libre comercio firmado con México y Canadá. Se niega a respetar el compromiso de trasladar la tierra contaminada de Palomares.

El  trumpismo se caracteriza por apoyarse en 1) mentir sin el menor sonrojo manipulando noticias o fotos, 2) en el odio al inmigrante, 3) nulo respeto con los compromisos adquiridos   4) en bajadas de impuestos que beneficien a los más ricos 5)sentirse a gusto con los planteamientos de extrema derecha, y  6) utilizar la religión en su provecho.

Quienes le siguen de cerca hablan que Trump dice una media de cuatro mentiras diarias. Lo hace sin el menor sonrojo. Sin pestañear. También sin pestañear ataca a medios de comunicación como la CNN o el Washington Post. Algo idéntico a lo que hacen en Italia con La República. El trumpismo ha normalizado la mentira.

 Hace años Goebels ya descubrió que “una mentira repetida mil veces pasa a ser una verdad”. El sistema parece que funciona. Prueba de ello son: Salvini en Italia, Organ en Hungría, Putin en Rusia, Duarte en Filipinas,… Y a las puertas hay partidos que van en la misma línea de extrema derecha, agazapados, esperando su oportunidad. Aquí tenemos peleándose por ver quién es más radical a Vox, a Ciudadanos y al PP de Casado y Aznar, un partido, este último, que se ha instalado fuera  del centro-derecha.

Aquí oímos repetir que “España se hunde” “que esto es el caos” “que nos suben los impuestos” “que esto es un desastre”,..  Se repiten esos mensajes tantas veces que la noticia es el mensaje. No hace falta razonar sobre qué está mal y como debería modificarse. “España se hunde” y punto. No hace falta preguntarse por qué, ni qué impuestos se suben, ni a quien afectan,..

Se resume la actualidad de forma sencilla y según conviene escribirla y se hace lo mismo con la historia, con el pasado reciente o lejano.

Para meter miedo con la inmigración se falsea la realidad y no hay ningún empacho en afirmar que “hay 50 millones de inmigrantes dispuestos a cruzar la valla”. La barbaridad por grande que sea no importa. El mensaje ya queda escrito. No importa si es cierto o no.

Casado, discípulo de Aznar (el que entregó en el Congreso pruebas irrefutables de que Sadam Hussein tenía “armas de destrucción masiva”; el que tiene, de catorce, doce ministros imputados y tres en la cárcel) y licenciado en trumpismo, se refiere al pasado afirmando que “España no fue a la guerra de Irak, que fue a la reconstrucción”. Dice también que fueron “47 países los que participaron en esa guerra” cuando la realidad es que fueron solo diez con Aznar a la cabeza. Pablo Casado se confunde porque le interesa  confundirse. 47 son los países que tras la destrucción de ese país aportaron fondos para reconstruirlo.

Tras acusar al presidente del gobierno de “Participe y responsable del golpe de Estado que se está perpetrando en España”, el mismo líder dice que ellos han recibido insultos mayores como el de “indecente” con el que se acusó a Rajoy tras salir a la luz los papeles de Bárcenas en los que se anota con claridad “M. Rajoy” como receptor de sobresueldos. Pero “M. Rajoy” hay muchos, puede ser cualquiera.

A poca gente le importa distinguir, o no puede, porque el trumpismo actúa con la maniobra de la confusión y el relato de la mentira.

El 25 de octubre salió la encuesta del CIS en la que hay un hecho relevante: Ciudadanos supera al PP en la intención de voto, una noticia que debería salir en lugar destacado. Nada de eso. Al día siguiente los titulares de quienes apuestan por el partido del milagroso Rodrigo Rato, unánimemente acusaban  “al CIS de Tezanos”.

Ante otra noticia, la de la EPA en la que se recoge que el paro bajó por primera vez del 15%

ABC  titulaba: “La ocupación crece al menor ritmo desde 2015”.

La Razón: “Primera etapa de Sánchez: El empleo se estanca con el dato más bajo desde 2016”.

OK diario: “La creación de empleo de Sánchez se estanca, en la primera EPA de Sánchez: marca el dato más bajo desde 2016”.

El Mundo: “La primera EPA de Sánchez: el peor verano para el empleo desde 2016”.

Curiosa unanimidad ¿no? No hacen falta tantos medios para decir lo mismo y casi con las mismas palabras.

 

 

 3 comentarios
Vicent Bosch i Paús
Vicent Bosch i Paús
03/12/2018 09:12
Ho vaig traduir al portugués i fer el contrari... Crec que es pot entendre.

"Os fascistas do futuro não terão o estereótipo de Hitler ou Mussolini. Eles não terão um gesto militar duro. Eles vão ser homens falando sobre tudo o que a maioria quer ouvir. Sobre bondade, família, bons hábitos, religião e ética. Naquela hora, o novo demônio surgirá, e assim poucos perceberão que a história está se repetindo " (José Saramago)

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