23 de julio de 2019 23/7/19

El Sindicato de Riegos con las fallas

La pasada semana, como es habitual, se celebró la Junta General el Sindicato de Riegos de Burriana con el punto principal  de la orden del día la aprobación del presupuesto de ingresos y gastos para el año 2019.

Como también es habitual, a la junta acudieron unas 25 personas. Allí estaban celadores, empleados de las oficinas, algún guardia rural, miembros de la junta directiva y algún familiar de alguno de ellos junto con algún (solo algún) socio de a pié de los miles que conforman el sindicato.

Después de que la secretaria expusiera las  cifras, intervine para decir: “no sé si tras lo escuchado, los aquí presentes tienen claro cuál es la situación financiera real del sindicato, porque yo sigo sin tenerla clara (que no quiere decir que piense que esté mal),  a pesar de haberme pasado por las oficinas y de haberme leído los documentos que amablemente me permitieron ver, porque en otros, las cuentas remiten a “anexos” que no estaban allí. Voy a exponer -dije- mis dudas con algunos  ejemplos:

 1.- No entiendo como figura en el balance un activo de 310.849 euros en concepto de “cequiaje pendiente del 2002 al 2017.”

 2.- No sé lo que significan apartados como el de 7.050 euros “para  gastos que el Sindicato considere”.

 3.- No entiendo como el auditor expresa la queja de que “no se le han facilitado datos de los procedimientos en curso”.

Añadí, finalmente, que si el año anterior se incrementó  el cequiaje en un euro por hanegada  con el argumento de que “se sufría sequía y los pantanos estaban casi sin agua”, ¿por qué ahora, un sindicato con una tesorería elevada (de más de un millón de euros) y con los pantanos a tope no utiliza el mismo argumento y baja las cuotas? No obtuve respuesta convincente.

Me pareció curioso (pero por lo visto solo a mí) que en su respuesta a una de mis cuestiones, la secretaria me dijera que los 7.050 euros están ahí para ramos de flores y celebraciones falleras. Claro que si la asamblea no hubiera estado formada por celadores, empleados de las oficinas, algún guardia rural, miembros de la junta directiva y algún familiar de alguno de ellos, seguro que alguien hubiera indagado un poco más para rechazar (o no) que se ponga dinero para una partida tan curiosa anotada abajo un epígrafe tan extraño como “para gastos que el Sindicato considere”.

No digo que esté bien o que esté mal que el sindicato gaste más o menos en una u otra partida. Sí digo que, lamentablemente, quienes fallan son los socios por no acudir y por olvidarse de que ir a las asambleas y requerir aclaraciones, es  un derecho y algo que les concierne porque afecta a sus intereses. Trasladar propuestas debiera ser algo normal para propiciar el debate y hacer llegar la voz de todos a quienes dirigen, en este caso el Sindicato, pero podríamos hablar del ayuntamiento o de  cualquier otra institución.

En el caso del que nos ocupa, en mi opinión (y solo en mi opinión) considero que en el Sindicato se debería  reflexionar sobre temas que yo considero urgentes:

 1.- La necesidad de redactar unos estatutos que regulen las actuaciones del Sindicato ya que claman al cielo unas normativas desfasadas, antiguas y totalmente fuera de contexto.

 2.- Sobre si el Sindicato debe continuar o no manteniendo el cultivo de un huerto, con elevadas pérdidas, que se compró en su día para instalar allí una balsa de riego.

 3.- Sobre si el Sindicato debe contribuir pagando los gastos de urbanización de suelo que posee en S. Gregori y el polígono B-2, con la elevada inversión de  153.619 y 36.810 euros respectivamente, o tal vez debería desprenderse de esos solares.

 4.- Sobre facilitar públicamente las cuentas en papel a los socios que se interesen por ellas, ya que las cuentas son públicas (incluso también para los no socios que pueden obtenerlas a través del Registro Mercantil.)

 5.- Sobre si  debería plantearse, de nuevo, la instalación de  riego localizado.

Y ya no sigo porque hablar de modernizar las oficinas u otras cuestiones, son temas que da la impresión que para nada interesan  a los que sí acuden a todas las juntas y que son siempre los mismos: celadores, empleados de las oficinas, algún guardia rural, miembros de la junta directiva y algún familiar de alguno de ellos junto con algún (poquísimos) socio de a pié de los miles que conforman esta agrupación.

Sin que los socios se manifiesten, quienes están ahí ocupando cargos se encuentran cómodos en la inercia de dejarse llevar por hábitos, sin que las opiniones de los interesados influyan, como debería ser, en la toma de decisiones.  Sucede lo mismo  en otras instituciones.

 

¡HAGAN JUEGO SEÑORES!

Las casas de apuestas son un  negocio en auge. Los avispados empresarios aprovechan que la ley sea laxa para instalarlas también, como han hecho en Burriana, enfrente de un instituto. Para que los jóvenes se enganchen, en la instalación ponen también un bar y les regalan dinero cuando se dan de alta. Algunos o muchos empezarán haciendo apuestas futboleras y algunos o muchos acabaran en sus redes, convertidos en ludópatas, arruinando sus recursos y los de sus familias. De ese daño colateral, de esa enfermedad, los empresarios se desentenderán. Ya se ocupará el Estado, como se ocupa de los hígados rotos por el alcohol. Los empresarios habrán ganado su dinero y lo habrán hecho con ley en la mano.

CAMPS NOS DEJA OTROS 100 MILLONES

Quien lo fué todo en esta  Comunidad nos deja un nuevo regalo que añadir a su palmarés: Cien millones de euros, que  tendremos que pagar entre todos los valencianos, por haber dado una licencia ilegal en Benidorm para construir un inmueble pegado al mar. ¡Qué felices nos sentimos todos de la Ciudad del Cine, del Circuito automovilístico, de Acuamed, de la Gürtel, de Emarsa, de Cooperación, de Brugal, de la Visita del Papa y de todo su extenso legado!