21 de julio de 2019 21/7/19

La noche de las telepizzas

El domingo 26, a las 21,30 circulaba yo  en dirección a mi casa y he de constatar que Burriana, a esa hora estaba vacía de viandantes y de coches. En mi trayecto tan solo me encontré con cuatro repartidores de telepizzas, circulando, como  siempre, a toda velocidad.

Es evidente que todos los ciudadanos se encontraban, a esa hora, sentados en grupos o en familia ante el televisor a la espera de conocer los resultados electorales.

Abiertas las urnas ha quedado claro que Pedro Sánchez, el “ocupa”, el político que logró enfrentarse al aparato de su partido con éxito, ha sido el claro ganador y el hombre que ha logrado que la socialdemocracia,  que muchos daban por muerta, siga viva. Fue el indiscutible ganador y su onda expansiva ha llegado hasta autonomías, ciudades y pueblos, frenando a la vez  a la extrema derecha y dejando fagocitado el ascenso de  Pablo Iglesias a los cielos, a lo que  el líder de Podemos ha ayudado al mostrarse incapaz de controlar su ramillete de  guerras internas.

A la vez,  Sánchez ha dejado mudo al líder de Ciudadanos.  Un liberal, solo de nombre, abrazado  a ideas de la extrema derecha y compitiendo con Casado por  tomar como suyas  las ocurrencias de Vox.

A nivel local Mª José  Safont se ha beneficiado de  la onda sanchista y  se ha apropiado de los éxitos de un tripartito que, bajo su mandato, ha funcionado a la perfección con el puntal de un extraordinario Vicent Granel volcado en  su área cultural y un Podemos que impulsó la transparencia y la participación ciudadana ( desde donde salió por votación popular la idea  de construir la avenida al puerto) y que ha sufrido el castigo de  sus enfrentamientos, la dimisión de su cabeza de lista y su sustitución por un nuevo líder apagado y con escasa empatía que no ha sabido vender lo que  Christopher Del Moral impulsó.

Considero justo el ascenso del PSOE, injusto el enorme castigo a Podemos e injusta la bajada de votos de  Compromís, a la vez que quiero atribuir la muerte de Mariola y su CIBUR a su intento de situarse en el espacio electoral de Ciudadanos y su escasa humildad en la forma de exponer sus argumentos, precisamente  todo lo contario que ha hecho María Jesús que logra mantenerse.

Otro premio que aun siendo bajo, yo considero excesivo, ha sido el dado a Vox, un partido que se ha presentado  sin programa electoral y con un líder al que he visto expresarse, en entrevistas a este medio, solo con vaguedades.

El nuevo previsible  gobierno de PSOE-Compromis, empieza su ciclo con caras nuevas en un periodo en el que  el PP de Juan Fuster, deberá reflexionar  mucho para apuntar mejor en su tarea de oposición.

Añado, finalmente, que el día de la última jornada electoral tuve que llamar al concejal Bruno Arnandis  para decirle que la depuradora, desde las siete de la mañana olía que apestaba. Me dijo que iban a hacer algunas inversiones y que trasladarla vale cinco millones. Le respondí con una pregunta ¿y cuanto valen cinco kilómetros de costa? Seguramente que no  es caro ganar 5.000.000 de metros cuadrados para Burriana  pagando el  precio de un euro el metro cuadrado.

Al día siguiente,  en jornada de reflexión, la depuradora seguía oliendo y al día siguiente al de las elecciones, las aguas de la  acequia del Palau, otra vez, apestaban.

Son estos temas medioambientales, que nos afectan a todos, en los que quienes van a estar en el Consistorio  y quienes se han quedado fuera, deberán reflexionar y mucho porque “lo verde”, es  decir la preocupación por los temas  ecológicos no es asunto baladí. Todos deberán/deberían  implicarse aunque a los votantes les cueste  concienciarse, como deberían,  sobre ello.