17 de julio de 2019 17/7/19

Un libro que no hay que dejar de leer

Me refiero a “Presidente”, un libro escrito por David Jiménez  director de El Mundo  durante el periodo que va de Abril de 2015 a Mayo de 2016.

Vinculado a ese periódico durante años,  Jiménez trabajó antes  17 años como corresponsal en Asia,  alejado de los trasiegos de la política española “sin ningún teléfono de ningún político ni ningún empresario”.

En el libro cuenta lo que vivió en el tiempo (ayer, aunque algunos dirán ahora que “son cosas del pasado”) en el que, siendo director, se imprimieron 366 periódicos. El contenido del libro no tiene desperdicio:

Dice que el poder económico protegía al poder político. El poder político protegía al poder económico. La prensa protegía al poder económico.

Habla de la “Ley del silencio” que se ha impuesto en la profesión en la que prospera la gente que no la ejerce dignamente. Se mezcla información con opinión. Habla de “Los Acuerdos” que son pactos por los que las empresas pagan más en publicidad de lo que les corresponde a cambio de favores y un trato mucho mejor. “Los acuerdos” se negocian en una reunión entre el presidente del  grupo y por ejemplo el BBVA. Un banco que tenía un fondo y dinero destinado a ganarse a periodistas. Eran intocable Santander, Telefónica y El Corte Inglés. Añade el ex director que Telefónica estuvo pagando servicios  a 80 periodistas y que había gente cobrando del El Corte Inglés.

Cuando lo de la salida de Bankia a Bolsa se llamó a todos los directores para decirles “tenemos que apoyar esto”. Nadie investigó las cuentas. Nadie a los que les contaron que hacía un sol esplendido se asomó a la ventana a comprobar que era cierto. A las enormes cifras gastadas en publicidad se añadieron la publicación de artículos e informes favorables.

Otro tema al que se refiere es el 11-M. Habla de que fue errónea la información que dio ese medio y que estuvo alimentando durante mucho tiempo durante la época de Pedro J. Ramírez. Finalmente su antecesor en el cargo Casimiro García Badillo se disculpó.

Cuando no hay periodismo de investigación hay filtración. Ningún periódico puede ser independiente y libre si no depende solo de sus lectores.

Dice de Podemos, un partido cuya ideología no comparte, que “tienen razón cuando hablan de que la prensa ha vivido un periodismo de manipulación y que el Ibex presiona a la prensa”. Cuando ese partido pasó a ser una alternativa de poder, acercándose mucho al PP en intención de voto, muchos se pusieron nerviosos y lo compararon con Venezuela y muchos temieron que les confiscara la casa de la playa.

Según Jiménez, el gobierno de Mariano Rajoy tomó el control de los medios públicos e iba colocando tertulianos  a los que se les daba consignas a través del móvil. Con M. Rajoy vino el mayor ataque a la libertad de prensa. Decidían quien podía cubrir una información y quien no y para sus objetivos utilizaron la publicidad institucional (que es dinero de todos) para premiar a unos periodistas y  a unos medios y a castigar a otros. También se utilizó el arma de   las licencias de televisión. Hasta por un chiste de Gallego & Rey, dice el director, tuvo que soportar críticas telefónicas de la Secretaría de Comunicación. Con Rajoy se despidieron a cuatro directores de El Mundo y el Ministro del Interior (el que  aparece ahora mismo como impulsor de escuchas y documentos falsos contra Podemos) le dijo en 2015 que “no son tiempos de neutralidad”, que había dos medios que interesaban controlar de cara a las elecciones de 2015, uno de ellos era El Mundo. El ministro hablaba de patriotismo. Patriotismo era destituir a los adversarios del PP (Ciudadanos) y a Podemos para lograr que M. Rajoy volviera a salir elegido.

Jiménez reflexiona que no es lo mismo que  Telefónica presione con quitar la publicidad cuando  un periódico gana 50 MM que cuando tiene dificultades para llegar a fin de mes para pagar 310 nóminas.

Quien fue director de un gran periódico fue valiente al pedir en un editorial la dimisión de Mariano Rajoy y asume el error de haber creído al Ministro Soria y no a la jueza Victoria Rosell que fue objeto de un chantaje por parte de un empresario. Tras ello estaba la guerra sucia del gobierno.

Detrás de la autocensura periodística  están el miedo y  el establishment utilizando el poder de su  dinero para favorecer sus intereses. El periodismo de investigación queda lejos. A falta de investigación lo que funciona es la filtración: Toma este informe publícalo.

La respuesta a lo que se dice en el libro seguro que ya está redactándose: “Se trata de un resentido que miente y  que dice lo que dice por venganza tras haberle despedido.”

 

PD Nótese que en el artículo utilizo los tiempos de verbo, en pasado, tal como lo hace quien fue director de El Mundo. La pregunta es  ¿Lo que sucedió ya no sucede hoy mismo? ¿Se han investigado las noticias que nos llegan, ahora mismo, de lo que realmente sucede en Libia, Venezuela, Grecia, Túnez, Marruecos,…?