15 de noviembre de 2019 15/11/19
Por J. P. Enrique
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Al calor de agosto pienso en S. Gregori

    Al calor de agosto  escucho al concejal de urbanismo Bruno Arnandis hablar del macroproyecto de Burriana hinchando los pulmones para afirmar que el informe de los técnicos que necesita, si es necesario lo firmará él, es decir “porque sí, porque ahí estoy yo” ¡bravo Bruno! Me estoy  acordando de un alcalde que en su discurso al lado del rey alardeó diciendo “Majestad, Burriana no pide, ofrece” ¡Ahí está la casta local  que nos ha colocado el calificativo  de fanfarrones por el que se nos conoce.

    Al calor de agosto y de las declaraciones de nuestro edil, pienso en la cuerda floja por donde transita una urbanización que empezó hace veinte años, que perdió el tren y ahora se proponen empujarla “como sea”, cuando todo apunta a que vamos camino de una  nueva recesión que puede llegar en 2020 o 2021 según señalan varios economistas a la luz de los indicadores económicos que manejan.

    En  esa cuerda floja,  la presión se centra ahora sobre el ingeniero municipal para que salve con su firma la caducidad, el próximo 12 de diciembre, de la declaración de impacto ambiental que, pasada esa fecha, deberá volver a iniciarse y probablemente sea imposible conseguirla.

    Los técnicos tienen dudas sobre 1) Los convenios firmados por las compañías suministradoras 2) Autorizaciones administrativas 3) El proyecto de expropiación 4) Sobre la disponibilidad de los terrenos y formalización de la ocupación de estos 5) Firma del acta de replanteo caducada por los cambios normativos 6) Firma del acta de replanteo sin disponer de un constructor para todas las obras 7) Coordinador de Seguridad de las obras 8) Plan de Seguridad y 9) Los importes de licitación y baja de las obras.

    Dudas todas ellas muy razonables ya que están, como condicionantes, en los términos del acuerdo de aprobación del  Proyecto de Urbanización del PAI publicado en el Diario de la Generalitat (DOGV) el 23-11-2006.

    El gabinete técnico dice que es la corporación la que debe realizar las modificaciones de los acuerdos tomados en su día para poder estampar su firma y la concejalía de urbanismo presiona al gabinete técnico para descargar su responsabilidad en ellos. La duda es si prevalece el acuerdo inicial publicado en el DOGV el 23-11-2006 o el  acuerdo Transaccional sobre el que pesan varias demandas judiciales aun no resueltas.

    Así estamos, mientras yo, en plenos calores de agosto, añado a mis dudas, no aclaradas, expuestas en anteriores artículos en este mismo digital, la información que me llega de que:

    1) Hay, al menos cinco sociedades propietarias de suelo en proceso de disolución, lo que significa  que tendrán sus IBIs pendientes y que no va a hacer frente a sus cuotas de urbanización que se les reclamen. Estas sociedades son propietarias del 11,84%  del suelo  y son Santa Liestra Gestión Inmobiliaria (3,07%) , Viviendas Eriste (3,66%) , urbanización Cuatre (2,48%), Bigeco SA (1,42%) y Promociones Sierra (1,20%).

    2) La Sareb es propietaria del 8,79% del suelo.

    3) El Ayuntamiento tiene en propiedad el 10%, y

    4) La urbanizadora Golf S. Gregori tenía en 2006 el 17,86%, a cuya cantidad habría que sumar las parcelas que dicen haber adquirido con quitas del 70% a varios bancos.

    Me pregunto qué va a pasar con las cuotas que tendrían que satisfacer tanto la Sareb como el Ayuntamiento y las empresas en proceso de liquidación. Me pregunto si lo que ellos no pagan lo van a tener que pagar los pequeños propietarios  o va a correr a cargo de la empresa que está detrás de  Urbanizadora cuyas cuentas son un misterio y de la que el gerente esconde su identidad, hablando solo de que “dispone de mucho músculo” y  pidiendo un acto de fe en sus palabras. Con lo sencillo que sería  decir “Miren Uds., el proyecto lo impulsa tal grupo de inversión, con un capital de tanto y ahí están los documentos de la compra de suelo y el balance detallado de la sociedad, en donde puede verse la abultada liquidez que la empresa  dispone para hacer frente al pago de cuotas”. Nada de eso. Hay que creerles porque el grupo, según su portavoz  “La misteriosa empresa es capaz de llevar el proyecto adelante por sí sola ya que tiene mucho músculo”. ¿Y avales?

    Mis dudas, no resueltas, no significan que yo esté contra el proyecto, mis dudas están en que se pide fe, donde se deberían mostrar papeles muy claros y transparentes. Pero ojalá que las dudas de los técnicos sean salvables y que las mías no tengan fundamento y que el proyecto inicie un camino de rosas para que, al menos, los pequeños propietarios que nunca especularon, salven su patrimonio. Me pregunto si desde el Ayuntamiento han pensado  en eso.

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