30 de noviembre de 2020 30/11/20
Por J. P. Enrique
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Más allá de los cantos gregorianos

    Por unas y otras razones, la urbanización  Golf S. Gregori de  2,5 MM de m2 nunca tuvo suerte.  Al PAI le llovieron las trabas desde su inicio. Unas trabas que también fueron políticas cuando un recaudador ponía la mano y   presionaba empujando el PAI   Sta. Bárbara  para competir con Golf.

    En los primeros años, el PAI se llenó de  especulación.  Eran años en los que los bancos inyectaron mucho dinero y  relajaron  las garantías para que España fuera bien.

    En la “fiesta” actuaron como intermediarios (entre inversores y propietarios  agrícolas) directores de banco,  regadores,  agentes inmobiliarios y  personas que se sumaron a la música que sonaba así: “compré tres hanegadas hace seis meses a cuatro millones de pesetas y las he vendido por seis”.  Y tenían razón: el precio fue creciendo mes a mes y en su punto más alto se llegaron a pagar  a 300.000 euros. La ruleta giraba y desde el Ayuntamiento el crupier animaba y también él apostaba muy fuerte.

    El casino cerró sus puertas en el 2007 al reventarse una burbuja del nivel de la que  hubo en Holanda en el 1.600  especulando con bulbos de tulipán. Entonces un bulbo alcanzó tal precio que daba hasta para comprar una casa en el canal de Ámsterdam.

    El  estallido de la burbuja obligó al Estado a inyectar 60.000 MM para salvar a los bancos. De aquello aún no nos hemos recuperado.

    Con la crisis muchas parcelas quedaron en manos de sociedades quebradas y  bastantes del balance de los bancos pasaron a  la SAREB que finalmente las ha vendido  a precio de saldo al grupo que controla actualmente el PAI. Un grupo que ha hecho una serie de movimientos societarios que no es el momento de comentar.

    La consigna, a partir de ese momento  ha sido  repetir  que es un grupo “con mucho músculo y capaz de llevar adelante el PAI con sus propios recursos” (canto gregoriano) y tratando de que los cantos no gregorianos  no salgan a la luz.

    En esa línea, hace algo más de un año,  el 7-8-19 se realizó un acto  previo al acta de replanteo que la TV local tituló “Arrancan las obras de San Gregori”   con imágenes grabadas ante una excavadora moviéndose en un campo pegado a la urbanización  y  al Marjalet, donde acudió una comitiva de hombres trajeados entre los que se encontraba el concejal de urbanismo que se refirió al proyecto como “modelo sostenible y respetuoso del medio ambiente” (canto gregoriano)  , añadiendo que “ el proyecto debe ser bueno porque hay alguien que ha metido mucho dinero aquí”(canto gregoriano con notas de ignorancia). Otro concejal, el de obras públicas, tomaba la palabra para decir que “será un referente, llegarán hoteles, servirá para dar a conocer nuestros kilómetros de costas y pondrá a Burriana a nivel de toda España” (canto gregoriano).  . A su lado el gerente habló de que las obras terminarían en tres años (canto gregoriano). 

    ¿Cuál es la mala suerte de S. Gregori? No el no haberlo empezado en el 19 como se dijo, ni el 20 , si no  que ahora pretendan empezarlo en el 2021, precisamente  en un momento en el que  el coronavirus está destrozando las economías y los bancos no dan créditos para un sector, el inmobiliario, del que salieron escaldados y  hemos salido más escaldados todos (canto no gregoriano).

    Tras la euforia y el optimismo  que se transmite es evidente ( y eso lo ha sacado a la luz la Plataforma Ciudadana) que HAY PREOCUPACIÓN, MUCHA PREOCUPACIÓN tanto entre los políticos del gobierno y oposición como entre los ciudadanos y sobre todo entre los que tienen allí  un suelo por el que les exigen el pago de unas cantidades muy importantes en un momento  muy difícil de grave crisis porque  hay que destinar enormes sumas para combatir el virus.(canto no gregoriano). 

    Las razones por la que hay preocupación en la ciudadanía no son baladíes: Es escandalosa la  suma de 12.500.000 de euros que el Ayuntamiento debe aportar en estos tiempos donde las penurias crecen y con ellas las necesidades de ayuda a los diferentes sectores en crisis (canto no gregoriano).   A ello  hay que sumar  la incertidumbre de las demandas judiciales en curso, la falta de garantía de la promotora, el desconocimiento sobre el número de empresas insolventes con suelo en el PAI y la carencia de un estudio económico financiero, entre otras, en las que no debo  dejar de citar lo que va a suponer el que se viertan las aguas residuales a la actual EDAR para  degradar aún más una costa sur ya muy degradada ¿Desarrollo sostenible decía el Sr. Bruno?  El mismo que decía que “si alguien ha puesto dinero es porque el proyecto es bueno” ¿También eran buenos los  bulbos de tulipán porque  alguien puso dinero allí?  Añade Aparisi  en el documento gráfico que el PAI servirá para “dar a conocer nuestros kilómetros de costa” ¿Respirando perfumes contaminados de depuradora? Añade que “se construirán muchos hoteles” ¿Cuando en toda España, con buenas playas y buenas infraestructuras no saben qué hacer con ellos?

    Pero, aparte de todo éso, el colmo de la mala suerte es que las previsiones económicas de ahora mismo son que el turismo no volverá a alcanzar los 86 MM   (a Burriana siempre le ha pasado  por alto) ya que la crisis está haciendo mella en las clases medias de Inglaterra, Italia, Francia y países nórdicos que son los que supuestamente podrían estar interesados en venir a jubilarse a San Gregori. 

    Ejemplo  de la dudosa  llegada de compradores la tenemos en la Ciudad Sénior de Benicarló y, aquí mismo en Novenes de Calatrava, un espacio, cercano y bien comunicado con el mar,   que lleva años  lleno de carteles de “se vende” y a dónde no ha llegado ninguno de los que en teoría se mueren de ganas  de venir apenas empiecen las obras de S. Gregori, como algunos creen.

    Se pueden soñar fantasías con mirada muy optimista que parece que no lo son las de  los funcionarios que han “bloqueado” el proyecto, ni de  quienes desde la Plataforma Ciudadana, con los pies en el suelo, exigimos  claridad y garantías.

    Con esos elementos, SEÑORES PROMOTORES, DEJEN DE CULPAR, DE DENUNCIAR Y DE PRESIONAR A FUNCIONARIOS, A PROMOTORES Y A MEDIOS DE COMUNICACIÓN para que solo se escuchen sus cantos gregorianos, que éso está muy, muy feo y solo incrementa las dudas.

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