25 de noviembre de 2020 25/11/20
Por Miguel Ángel Bodí
Reinventar Burriana - RSS

Ante los efectos del COVID, cabe mucho más que parches

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    Ante los efectos del COVID, cabe mucho más que parches- (foto 1)

    Después de la intervención televisa del pasado lunes de la concejala de comercio del Ayuntamiento de Burriana  sobre las diferentes medidas que su departamento ha previsto para ayudar a la reactivación económica de  los comercios y pymes de la localidad, es obvio que todo el mundo está muy de acuerdo en lo primero que  comentó: que la situación económica de los comercios y pymes es muy grave en estos momentos después de tantos meses de crisis.

    En lo que es mucho más difícil estar de acuerdo es en todo lo que vino después: que se está trabajando desde el primer día en un plan de choque (que nadie conoce), que se han adoptado ya muchas medidas como un “importante” paquete de ayudas para cubrir los gastos ocasionados por el confinamiento (con una irrisoria aportación final de 30.000€), que se está intentando incentivar el consumo mediante  sorteos, el último de 10 premios con un total de 2.000€ o, incluso, una colaboración con los artistas falleros para un regalo de navidad  a los 500 comercios de la ciudad que, al parecer, tiene un coste total de 4.500€.

    Da la impresión que  en el equipo de gobierno todavía no son conscientes de la trascendencia del momento y de la situación. Sabiendo  el problema y sus  graves consecuencias económicas derivadas de esta  situación  extraordinaria, la solución habría de ser la de adoptar medidas extraordinarias y no solamente remiendos o parches con muy poca incidencia en el tejido comercial o empresarial  como los que están aplicando.

    Si la Comisión Europea apoya a todos los países que lo necesitan, como es el caso de España, con una financiación y recursos a fondo perdido importantes, si el Gobierno de la Nación, si la Generalitat Valenciana, si la Diputación Provincial, están aprobando ayudas extraordinarias de todo tipo para hacer frente a la situación, los Ayuntamientos, como institución más cercana a los ciudadanos, tienen  aún más la obligación de implicarse de lleno en los problemas de sus familias, comercios y empresas, porque los conocen o los deben de conocer.

    Para facilitar esta posibilidad,  después de unos meses de agria polémica política,  el Gobierno ha resuelto las trabas legales a las corporaciones locales para poder invertir los superávits en el tejido económico y social de las ciudades. Así, ha eliminado la regla de gasto, que impedía poder hacer frente a gastos extraordinarios, a la vez que potencia la utilización de los remanentes en caja y bancos de los últimos años o incluso hace posible el  endeudamiento si no se dispusiera de estos ahorros o se estimase oportuno. Con ello se está dando desde el Gobierno el mensaje a los Ayuntamientos de que “es necesaria una política audaz en estos momentos y que no hay que preocuparse por el coste que costará conseguirlo, sino por el coste que tendría no hacerlo”, según se indica desde fuentes gubernamentales.

    De hecho, muchos municipios ya han tomado medidas contundentes en el apoyo de su tejido comercial y empresarial, por lo que en Burriana no se debería tener ningún miedo en adoptarlas también, como la de dar ayudas directas a los muchos comercios y autónomos que no pudieron entrar en la fallida primera convocatoria, cerrada con solo 30.000€ de los 400.000€ inicialmente previstos,  preparar un plan de obras pequeñas de menos de 40.000€ que se adjudicaran a las empresas de la ciudad con el fin de aumentar el empleo local o, incluso, aprobar la creación de bonos subvencionados para el consumo (que son absolutamente legales, Sra. Concejala) en aquellos comercios locales que han sufrido de lleno la pandemia. También sería muy conveniente aprobar bonificaciones fiscales en impuestos y tasas a las familias o empresas más necesitadas, así como subvenciones para el fomento del empleo, todo ello dentro de un bien estudiado Plan de Reactivación. Disponemos para ello de la importante cantidad de  3 MM€ en remanentes que nos quedan por invertir.

    Se adjunta un cuadro de elaboración propia con el detalle de algunas de estas medidas adoptadas en otros municipios próximos de similares características al nuestro, con datos obtenidos en las correspondientes webs. Como fácilmente se observa, destaca desfavorablemente nuestra ciudad, donde hasta ahora las ayudas otorgadas son ridículas comparadas con otros gobiernos que han sabido empatizar mucho más con las necesidades de sus ciudadanos, aprobando ayudas muy cuantiosas, incluso cuando sus  niveles de  deuda son muy superiores  y consecuentemente sus posibilidades son mucho menores que en nuestro caso.

     De todas estas acciones, convendría destacar la de la creación de unos bonos subvencionados al consumo, cuya eficacia  ha sido comprobada por su gran éxito donde se ha aplicado, a la que cada vez se acogen más ayuntamientos o incluso instituciones superiores. De hecho, la propia Generalitat Valenciana acaba de publicar unos bonos subvencionados al 70%  para favorecer al turismo autóctono, por valor total de 20 MM€ que se han agotado en unos días y que dará un empujón importante a la industria turística de nuestro territorio.

    En Onteniente, con bonos subvencionados al 50%,  en  Xátiva,  Vila-real o Alzira, ésta última con subvención del 40%, mediante unos bonos de 50€ de los cuales 30€ los paga el comprador y 20€ los  asume el propio Ayuntamiento,  se  han agotado también en poco tiempo, lo que ha supuesto un impulso muy importante al comercio local, a la vez que una ayuda  al consumidor que repercute en un menor gasto, promoviendo la compra de proximidad, tan necesaria en estos momentos.

    Si esta medida se aplicara en nuestra ciudad con una subvención, por ejemplo, al 40%, con una aportación municipal de 400.000€ (como las ayudas directas aprobadas y no aplicadas, o como lo que supone el aumento del IBI en este 2020) y de los ciudadanos por 600.000€, supondría una entrada en nuestros comercios de 1.000.000€ en poco tiempo, que sería un verdadero plan de choque, esta vez sí,  con el que  combatir la gravedad de la situación actual.

    Por todo ello, debe de ser el momento de que nuestro equipo de gobierno se esfuerce al máximo en defensa de la reactivación económica de la ciudad, que deje atrás soluciones que son solo parches y que no tenga ningún reparo en estresar sus saneadas cuentas  hasta donde sea posible e invierta (no sería un gasto, sino una inversión) en la economía local para salir cuanto antes de la crisis.

    Hacerlo así sería estar a  la altura de miras que los ciudadanos  le supusieron cuando hace menos de dos años le volvieron a dar la confianza. Como dice el conocido periodista británico de temas económicos Martin Wolf sobre esta crisis,  “la historia juzgará duramente a los responsables políticos si no están a la altura de las circunstancias”. Todavía se está a tiempo. Mucho ánimo en el empeño.

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