22 de octubre de 2020 22/10/20

El nacionalismo es el cáncer de la política

    Y eso lo saben muy bien, los  Más, Puigdemont, Junqueras, Forcadell y otros líderes de los grupos CUP y otros de nueva aparición en Cataluña, como lo es en Europa, donde el nacionalismo está reivindicando políticas xenófobas, rupturistas con la Unión Europea, y que se asemejan absolutamente a partidos neo-nazis.

    Y sin lugar a dudas, para su disimulo quizá, no hace mucho tiempo el expresident Más decía que lo suyo, no tenía nada que ver con el Nacionalismo, cuando llegó a decir que: “Seriamos unos irresponsables de pretender construir un proyecto político Nacionalista”.

    Para quien lo leyera, le sorprendería que ese señor, dijera esto, cuando él mismo, había reiterado muchas veces que. “La única ideología que he tenido, y que defiendo es el Nacionalismo”, y que ha sido y es líder de un partido “Nacionalista catalán”.

    A mí me parece, que esos vaivenes mentales se deben fundamentalmente al fracaso del “Proyecto nacionalista”, y que ahora todo sondeclaraciones de los líderes encarcelados donde pretenden justificar que la violación de la Constitución, del propio Estatut y de las Normas Democráticas de un Estado de Derecho como es el nuestro, el de todos los españoles; era solo un juego, que no iba en serio. Como vengo diciendo, sin ser jurista no creo que los jueces se lo vayan a creer.

    Y es que ahora, y hasta el 21-D vamos a asistir a una campaña electoral muy contradictoria. En ella – ya lo estamos viendo – declaraciones como la que he indicado, pero también la de otros líderes que fugados ó encarcelados, temerosos de la justicia, claman su excarcelación para poder participar en los comicios del 21-D.

    El caso de Oriol Junqueras – el mayor fabricante de mentiras en Cataluña – no tiene calificativo jurídico los argumentos expuestos en el recurso al Juez  para que lo deje en libertad afirmando que: “La declaración de Independencia en el Parlamento de Cataluña el pasado 27 de octubre tenía un valor simbólico” y afirmacionesquedesbordan el ridículo como el decir que: “El Govern no se ha reunido desde el día de su cese”, ni que “No ha adoptado acuerdos de Gobierno”, ni publicaciones en el “Boletín oficial que demuestre actos ejecutivos”.

    Estos argumentos en las alegaciones de Oriol Junqueras, para reclamar su excarcelación, a mí me parecen una desfachatez el decírselo al Juez que lo ha encarcelado y sabe muy bien que dese la cárcel la mitad del Govern y la otra mitad fugada en Bruselas, no es posible las reuniones y decisiones del Govern. ¡Vaya argumento!, como para dejarlo en libertad.

    Y ese Junqueras es el que se fue inventando, mentiras tan grandes como la Sagrada Familia, como ha sido el que “España nos roba” contado a los catalanes, como la de que “España es un país de baja calidad democrática, porque no permite un referéndum de autodeterminación en Cataluña”. “Y como Europa, sí que tiene esa calidad democrática ayudará a Cataluña a ejercer su derecho universal a la autodeterminación”.

    Falsedad, una detrás de otra, porque no ha habido ningún líder de los líderes europeos, y en particular los de Alemania, Francia e Italia, que hayan apoyado el proyecto independentista, como tampoco desde la UE, ha apoyado la secesión y la creación de un Estado catalán.

    Y las razones han sido dadas con claridad meridiana por los Presidentes de los Gobiernos y de las Instituciones Comunitarias, y que conviene recordar.

    En primer lugar porque el independentismo en Cataluña, va en contra de los intereses, de la política y de las normas democráticas de la Constitución Española. En segundo lugar porque va en contra de la política internacional y los principios de la UE, que cree que los Estados fuertes y una progresiva integración entre ellos, es la mejor manera de jugar un papel relevante en el mundo. Y resumiendo, ni la UE, ni la ONU, ningún país del planeta han dado su apoyo a la creación de un Estado propio en Cataluña,  ni lo apoyarían en caso de que los grupos separatistas lo intentaran después del 21-D.

    Y la realidad a la que el independentismo ha llevado a Cataluña, sin ningún apoyo, y violando la Constitución, es bien dramática, que no se puede repetir con más intentos. El Nacionalismo, solo tiene un objetivo, y es el de romper el Estado Democrático que nos dimos con la Constitución en 1978, para imponer el caos económico y el autoritarismo como ley.

    Y la historia, la más reciente nos está mostrando que los partidos que se auto-denominan como ultraderecha, no pueden ocultar con sus proyectos xenófobos, rupturistas con la UE, porque realmente son partidos Nacionalistas Neo-nazis, y que hoy hay que combatir firmemente como “El cáncer político en Europa”.

    Y ese combate, es el que se está librando en Cataluña y se va a dirimir el 21-D con los resultados de las urnas, donde la participación del conjunto de la sociedad catalana decida con sus votos constitucionalistas,  la reconstrucción del sentido común en una Cataluña unida, recupere las miles de empresas que ante la inestabilidad política del independentismo han abandonado Cataluña, la actividad económica, la convivencia y un Parlament, el Govern y un President de mayoría democrática, no independentista.

    Porque son tan burdas las mentitas del independentismo catalán, que hasta un niño de tres años, no se las creería. Porque el intento que está en el fondo de las manifestaciones de unos y otros, es la de culpabilizar a la “violencia del Estado” por la aplicación del artículo 155 y que ha sido por su culpa, la decisión de la Unión Europea, no conceder a Barcelona, que fuera sede de la Agencia Europea del Mediterráneo. Y aunque los dirigentes del “Proces” digan lo contrario, argumentos de esa consistencia política, y el sentido común, han demostrado lo contrario.

    En mi opinión, los culpables de la situación generada en Cataluña por los presumibles delitos de Rebelión, Sedición y malversación que hoy están procesados por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, y con total independencia de la decisión final que se adopte para juzgarlos por un solo Tribunal, la Juez de la Audiencia Nacional Pablo Llarena, ya ha indicado que los líderes secesionistas actuaron como “Una organización criminal”.

     Por eso, y porque están tratando de evadirse de la acción de la justicia , se están haciendo las declaraciones de unos y otros que  tratan de comulgar con ruedas de molino, en tal de engañar a jueces y también a los que hoy se están percatando que el PDeCAT, no ha logrado esa candidatura única que quería el “fugado” Puigdemont. Y que los resultados del Independentismo han sido el más absoluto fracaso.

    Y además Junts per Catalunya y ERC han pactado el renunciar a la vía unilateral – que lo ha llevado a donde les ha llevado – para anunciar “Una negociación bilateral con el Gobierno español”. Mientras que la CUP, considera que la vía unilateral es la “única salida para su proyecto político”.

    En resumen, que el independentismo se rompe por las costuras. Y al mismo tiempo estamos constatando la subida que están experimentando Miquel Iceta del PSC, y por Ciudadanos, Inés Arrimadas.

    Quizá, como yo no soy de los que se creen, que existan Nacionalismos de izquierdas, ni Independentismos moderados, y que sin la reforma de la Constitución, se vayan a negociar “Referéndums pactados” con el Gobierno de España. Porque quienes están planteándolo, desde las mismas posiciones que desde el Govern venía reclamando y con grandes dosis de Demagogia, Puigdemont y Cia,   como si eso fuera la pomada original “Remedio de todos los males”. Yo no me creo nada, y estoy convencido, que  no va a convencer tampoco a nadie. Ni a los Tribunales ni a la mayoría de catalanes.

    Por eso, y creo que no me engaño, quienes están contribuyendo a la recuperación de la Cataluña con España y Europa, van a ser los que se merecen el apoyo mayoritario de la sociedad catalana: El PSC con Miquel Iceta, por su gran capacidad para integrar a demócratas en las candidaturas de los socialistas catalanes, y al PSOE con Pedro Sánchez que propuso y ya está en marcha,  la Comisión Parlamentaria que va a diseñar el conjunto de medidas que requiere la Reforma de la Constitución, y que tendrán – con buen criterio – que negociar en el Pleno del Congreso y tras su aprobación, someter mediante  Referéndum  a todos los españoles.   

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