16 de julio de 2019 16/7/19

El fin de la legislatura y los bloques políticos

Con la disolución de las Cámaras y la convocatoria de elecciones para el 28 de abril, se ha acabado la legislatura. Una etapa que se ha caracterizado por la gran inestabilidad política provocada por las falsedades y amenazas vertidas contra el Presidente del Gobierno, y que han  deteriorado – y mucho – las instituciones y el modelo de sociedad implantado con la aprobación de la Constitución en 1978.

Sin embargo, en este corto periodo de la legislatura terminada, se han producido las transformaciones más profundas del escenario político, desde la consecución de las libertades en nuestro país.

En poco más de dos años de legislatura, la centralidad política de la que presumían los partidos PP. y Ciudadanos, ha sufrido una metamorfosis que les ha llevado prácticamente a su desaparición total y a ser sustituida por los extremos del populismo ultra-nacionalista que estos líderes Pablo Casado y Albert Rivera con sus discursos, han venido practicando para configurar: “Un bloque de derechas reaccionaria en nuestro país”.

En mi opinión, esta configuración no ha sido el resultado de la voluntaria polarización de la sociedad deseada por los españoles  -aunque un poco si-, sino que ha sido el resultado de la deliberada estrategia del PP y Ciudadanos, en su empeño por establecer esa polarización en torno a un bloque nacional, para bloquear la acción del Gobierno mediante la calumnia y las amenazas contra su Presidente Pedro Sánchez.

Los discursos de Pablo Casado, son la repetición de los que no hace mucho, en un reciente pasado eran la estrategia del PP, del partido más corrupto, que ha tenido España desde los Iberos y los Celtas, y que ahora representa este “liliputiense político”. Discursos basados en la generación de la crispación y que sigue amenazante en continuar, sin ningún escrúpulo.

Por la otra parte, la de Albert Rivera, al que le faltaban razones para seguir la hoja de ruta del derechizado Presidente Pablo Casado, se ha sumado a ella en una carrera por demostrar quién de los dos, es más de derechas, y sin que haya logrado ningún beneficio electoral como podremos constatar el 28 de abril.

Así, Rivera se ha situado con su “Feminismo Liberal” a defender España como nación, a convertir las diferencias políticas en causa de exclusión parlamentaria y a distorsionar mediante el descredito las posiciones de los adversarios políticos, en lugar de hacer posible una alternativa, que sería lo lógico.

Este dúo de políticos de tercera regional, ya que la talla “Bonsai” les viene grande, - no permite otra denominación -, están dando pruebas suficientes durante esta pre-campaña, de que con su estrategia que ni tan siquiera les ha aportado beneficio, lo único que han conseguido es envenenar la vida pública con sus mentiras y la demagogia habitual de estos políticos, que destilan sus discursos.

Así pues, con falsedades e insultos a la inteligencia política de Pedro Sánchez y por ende a los españoles, lo que pretenden es asentar en nuestro país, una asimetría política en base a los dos bloques que están establecidos ya, en nuestro país.

 Pero proponer medidas que terminen con las desigualdades salariales, para ofrecer un horizonte a los jóvenes, y que garanticen el sostenimiento del Sistema Público de Pensiones y el incremento de las mismas según el IPC, así como la derogación de la Reforma Laboral y otros problemas económicos y sociales, que nos hicieran la vida mejor: “No están presentes en la hoja de ruta de estos PP y Ciudadanos”. Y no se resuelven “Jurando amor a la Patria” ni con concentraciones como las de la Plaza de Colón.

Con más nacionalismo en nuestro país, solo confirman sus estériles obsesiones y el seguidismo peligroso a quienes están dispuestos a sacrificarlo todo por una nación diferente como pretende VOX , que quiere una España diferente de la que hemos decidido los españoles en los 41 años de Libertad y Democracia del Estado de Derecho que contempla nuestra  Constitución.

Por otro lado, las campañas del Independentismo catalán,  empeñados en buscar por la vía de la propaganda “De unas historias inventadas” la legitimación imposible para su proyecto separatista, no puede ocultar a estas alturas, que: “Esas aspiraciones son las mismas del ultra-nacionalismo del pasado más oscuro sufrido durante 40 años de dictadura franquista.  Las mismas del fascismo en Europa de Hitler y Mussolini.

Por eso, el establecimiento de la estrategia de bloques PP, Ciudadanos y VOX por un lado, y el bloque separatista PDeCAT y ERC, que desde Bruselas Puigdemont está exigiendo un orientación clara a favor del bloqueo al Gobierno. No favorecen ni a España ni a los españoles.

De ahí que no podemos dejarnos arrastrar hacia la crispación y alejarnos del consenso que está reclamando desde el Gobierno para seguir aplicando medidas que mejoren las condiciones de vida y trabajo de los españoles.

Y por eso, es muy importante que en lugar de ponerse trajes con la bandera de España, para defender su Unidad. Mejor es no votarlos, y que defendamos la Unidad de la Democracia a diferencia del ultra-nacionalismo que lo que quieren es imponernos otra España que no es la que los demócratas españoles queremos.

Y eso requiere que el 28 de abril los españoles votemos por la “España que queremos”. Un país de Libertad y Democracia, de igualdad de derechos, y de trabajo dignamente retribuido en un Estado de Bienestar que progrese y este siempre siendo la mejor garantía de que nos sentamos orgullosos del país en el que vivimos.

Y para eso, el 28 de abril hay que votar a las candidaturas del PSOE para que continúe siendo Presidente del Gobierno socialista, el que necesitamos para lograr esa “España que queremos” todos los demócratas y progresistas españoles.