24 de agosto de 2019 24/8/19

¡Ay! La France

Nuestro vecino país, está ya conmocionado por el terrorismo, por las batallas entre un Gobierno debilitado y un sindicato CGT radicalizado, que han llevado a Francia al caos a cuenta de una reforma laboral.

Hacía ya 20 años, que no se veían gasolineras sin combustibles, refinerías bloqueadas y cientos de miles de manifestantes en las calles.

En 1995, el estallido se originó por un cambio normativo, el de la Seguridad Social. Está visto que Francia no admite reformas profundas. En todo caso revoluciones.

Hoy están en juego el modelo social en Francia, el papel de los sindicatos, el futuro de la izquierda ó el del Presidente de la República Holland y su primer ministro Valls.

Yo no entiendo muy bien, el porqué Holland se ha lanzado con su más dura reforma, que no estaba incluida en su programa electoral, a un año de las elecciones presidenciales.

Esa reforma, ha activado la división en la izquierda y el rechazo en la calle le ha devuelto a un record negativo de popularidad del 15%. La oposición afirma que “está acabado”, que “No tiene autoridad ni credibilidad”.

En la primera parte de su mandato, se dedicó a equilibrar las desbocadas cuentas públicas, sobre todo el déficit. La segunda a mejorar la competitividad de las empresas con 40.000 millones de euros en ayudas y ventajas. Y ahora tocan las reformas estructurales.

Pese a llamarle “la legislatura reformista” Holland y Valls han aprobado muy pocas y rebajadas reformas. Llevan 30 años diciendo que son necesarias pero son siempre homeopáticas, dice el historiador Benoit Pellistrandi.

La ley de la Reforma Laboral, ha originado de inmediato otro foso en la izquierda y en el propio Partido Socialista, hoy en riesgo de implosión. Veinticuatro diputados rebeldes con otros 32 de la izquierda radical, apoyaron una frustrada moción de censura contra Valls.

Ahora han pedido a Holland que “abandone estas reformas que inquietan legítimamente y dividen inútilmente a la izquierda”.

Falto de apoyos en la Asamblea Nacional, Valls aprobó la reforma por decreto.

Hace dos años predijo que “la izquierda corre el riesgo de morir”, si no hace reformas, y hoy añade “Este país se muere por sus conservadurismos y por la imposibilidad de reformarse”.

Parafraseando eso que se dice en nuestro país. “Hay amores que matan” yo le diría a este catalán que ha llegado a primer ministro en el país de la Comuna y la Bastilla, que hay Reformad Laborales que también matan: Matan el empleo, matan las políticas reformistas y las políticas de izquierda. Como usted está matando todo eso.

Y cuando eso sucede, no le debería extrañar, aunque si preocupar, que sea el ultraderechista Frente Nacional quien pesca en este rio revuelto.

Su líder y candidata Marine Le Pen, rechaza la reforma, censura a la CGT por ser de extrema izquierda y critica al Gobierno por no emplear la mano dura. Como se nota que las cargas de la policía contra los manifestantes le parecen poco a esta fascista.

Que más queremos, el oportunismo de la Le Pen, y mientras “la izquierda está dividida, la derecha está dividida” y el fascismo crece Francia.

Cuando las barbas de tu vecino, ves afeitar, pon las tuyas a remojar.

A ver si todos en este país, aprendemos solo un poquito, pero el suficiente para reaccionar a tiempo y en la buena dirección.

Con 40 años de Dictadura ya tuvimos bastante.

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