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Por María José Navarro
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Cole rico, cole pobre

    La educación no cambia el mundo; cambia a las personas que han de cambiar el mundo. Paulo Freire.

    Llevo unos días dándole vueltas a los datos de un Informe sobre el abandono educativo temprano en España 2021, en el que se constata que el nivel socioeducativo del alumnado influye significativamente en el éxito o en el fracaso de su trayectoria académica, a lo que se suman las enormes diferencias económicas y en la gestión de cada comunidad autónoma, lo que se traduce en que según el lugar de residencia cada alumna o alumno tendrá más o menos oportunidades educativas.

    Sin embargo, no es preciso cambiar de comunidad para que las diferencias entre centros sean significativas. Ni siquiera es preciso cambiar de municipio…

    Cole X en un municipio aleatorio: Colegio Público de Infantil y Primaria con la etiqueta de CAES (Centro de Acción Educativa Singular). Situado en un barrio con una gran diversidad cultural y bajos recursos económicos. En una de las aulas de tres años se concentran 22 niños y niñas de diferentes nacionalidades, de los que solamente tres hablan castellano. La maestra tiene que hacer esfuerzos titánicos para organizar esa pequeña torre de Babel que es su aula, en la que casi no hay ni materiales con los que trabajar con su alumnado y en la que entran pocos apoyos a pesar de ser un centro, que, por sus características, debería de disponer de una gran variedad de recursos, no solo docentes, sino de otros profesionales que pudieran mantener contacto con familias, entorno, servicios sociales, etc. Ninguno de estos niños y niñas ha estado escolarizado antes y la pandemia tampoco ha facilitado la socialización.

    Cole XX en el mismo municipio: Colegio Público de Infantil y Primaria. Este está situado en el extremo opuesto al anterior, en una zona residencial al lado de un centro comercial. Hay 24 niños y niñas en el aula (la ratio en Infantil sigue estando en 25 en nuestra comunidad, a pesar del tiempo transcurrido de aquella campaña de “En 20 n’hi ha prou”), pero la diversidad es mucho menor, por lo que la tutora de tres años lo tiene algo más fácil que la anterior (desde aquí mi apoyo incondicional a esas maestras que lo dan todo con los más pequeños y a las que se les valora muy poco), además de disponer de más material en el aula y algún refuerzo, tan de agradecer.

    El alumnado del cole X saldrá adelante, cierto. Solo que aquellos que tengan más dificultades se irán quedando por el camino sin que nadie se rasgue las vestiduras por ello, porque, total… solo son números en una lista y no van a protestar demasiado cuando sean expulsados por el sistema… Alguna/o tendrá suerte y acabará en una Escuela de 2ª Oportunidad que conseguirá lo que la escuela tradicional no consiguió: poner en valor sus competencias y habilidades y hacer que vuelva a creer en sí mismo/a.

    Lo mismo pasará, pero en mayor medida, en el cole XX, porque esas familias tendrán más capacidad para atender a sus hijos e hijas, para poder acercarse al centro y buscar soluciones a los inconvenientes que vayan surgiendo, reorientando y acompañando en el proceso educativo a sus vástagos. Claro que en este colegio también se quedarán alumnas y alumnos sin promocionar, pero su entorno estará más predispuesto a buscar alternativas.

    Y aquí sigo preguntándome, después de tantos años hablando de fracaso y abandono prematuro, si llegará el momento en que, de verdad, algún gobierno crea firmemente en la educación como fórmula para la integración y la igualdad de oportunidades, como la solución para evitar caer en los populismos y en los odios dirigidos, y en que es absolutamente necesario invertir en educación, para que los niños y niñas de hoy, sean las personas adultas del futuro, con pensamiento crítico y con los recursos emocionales y de formación que les permitan encararse a los retos que se les presenten… que no van a ser pocos.

    Y acabo con otra cita de Paulo Freire: “La mayor parte del pueblo que emerge desorganizado, ingenuo y desesperado, con altos índices de analfabetismo y semi analfabetismo llega a ser juguete de los irracionalismos”.

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