2 de marzo de 2021 2/3/21
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La gran oportunidad de la Corredora

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    La gran oportunidad de la Corredora- (foto 1)

    Los ilicitanos han abarrotado estas fiestas la Corredora atraídos por una puesta en escena única comparable a las grandes urbes internacionales; el ceremonioso encendido de la iluminación navideña con nuestro alcalde apretando un botón frente a las cámaras dio paso a los regueros de curiosos seducidos por los selfies y la facilidad del paseo familiar.

    Nunca antes se vio esta arteria ilicitana tan transitable y agradable al trasiego popular, aunque el chascarrillo más habitual era coincidente en el ambiente: “faltan terracitas”. Esta semana hemos leído en los medios que el Ayuntamiento prepara una ordenanza municipal que limite de alguna forma la ocupación de la calle desplazando en la medida de lo posible la actividad comercial a las vías paralelas, Hospital y Troneta principalmente, “no queremos que la Corredora se convierta en una calle Castaños” hemos escuchado a los defensores de mantener esta calle inmaculada y convertirla en el “paseódromo” ilicitano; ignoro si son los mismos negacionistas que alertaban del fin del mundo en esta acertada peatonalización, pero estoy convencido de que el planteamiento vuelve a ser equivocado.

    El ejemplo de la calle Castaños en Alicante no debe ser negativo, sino más bien lo contrario. Elche tiene una magnífica oportunidad de vitalizar y dinamizar una calle única en la provincia y atraer comercio, hostelería, terrazas, y con ello generar turismo, empleo, riqueza y vida. Si la Corredora se llena de “terracitas” será el mayor estímulo para los ilicitanos para volver al centro, y con ello es muy probable que pueda recuperarse y regenerarse el pequeño comercio. Los vecinos de Crevillent, Dolores, Almoradí, Guardamar… dejarían de rodear nuestra ciudad para irse a Alicante y los ilicitanos tendrían por fin su calle Laurel o Castaños. Si es que este modelo ya está inventado en otras ciudades y es un éxito económico y social, a los españoles nos encanta el ambiente y a los ilicitanos en particular “dotorear” las calles y sentarse a tomarse un vermut viendo pasar la gente, para pasear ya tenemos 14 kilómetros de río. El centro de la ciudad debe ser sinónimo de actividad, de dinamismo de polo de atracción de turismo y para ello deben darse todas las facilidades desde el Consistorio. No dejemos escapar una nueva oportunidad, la historia no nos lo perdonaría.

    Tenemos el mejor clima, una orografía y ubicación inmejorable, una mentalidad empresarial y emprendedora de éxito contrastado. Sólo hace falta que los políticos no cierren los ojos ante semejantes posibilidades y vuelvan a tropezar de nuevo en la misma piedra, como lo hicieron en el Mercado Central.

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