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Por Jesús Montesinos
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El Villarreal es el tercero de la Liga

    El lunes pasado la rebelión popular en Egipto nos parecía magnífica. El martes media España estaba por sumarse a la rebelión de los pueblos contra los dictadores (una frustración más porque el nuestro se murió en la cama). Y ayer ya veíamos el riesgo en el cierre del Canal de Suez. Como decía Heráclito todo fluye, todo cambia y nada permanece. Pero nuestra mentalidad acomodaticia nos impide ver la intensidad de este cambio.

    Pero es inevitable aunque no asumamos su velocidad. Piensen que por su buen hacer un equipo como el Villarreal, sin apenas socios, con un presupuesto muy ajustado, es el tercero de la Liga. Todo cambia. Hace unos meses Bancaja y la CAM ofrecían unos strees test de plena solvencia y ahora ofrecen unos balances en sus respectivas SIP con unos activos tan problemáticos que decretan su próxima desaparición. Y a final de año las históricas cámaras de comercio tendrán que cerrar la mitad de sus oficinas y servicios porque no tendrán presupuesto para mantenerlas.

    El presidente de los constructores valencianos, Eloy Durá, dice que hemos de adaptarnos a vivir como en los años 90. Y el nuevo conseller de Economía de la Generalitat de Catalunya, Andréu Mas-Corell, ya adelanta que van a vender los hospitales públicos para hacer caja porque no pueden pagar a los funcionarios. ¿Habría que vender nueva Fe? Ya nada volverá a ser como era, aunque nos cueste aceptar lo que está pasando. La Fundación de las Cajas (Funcas) ha elaborado bajo la batuta de Victor Pérez Diaz un estudio denominado “Alerta y desconfianza: la sociedad española ante la crisis” que fija muy bien hasta que punto nos resistimos a disfrutar de lo que nos está pasando.

    El prestigioso canal de noticias CNN + ha tenido que cerrar tras años de soportar pérdidas y hasta Felipe González dice que hay que suprimir las diputaciones y Aznar que no se pueden mantener 17 miniestados. Pasan y van a pasar tantas que nos superan; no somos capaces de asimilarlas, aunque pobre de aquel que no entienda el proceso de cambio al que estamos sometidos. Un historiador avezado comentaba esta semana en una conferencia que estamos en el mismo proceso que supuso el final de la Edad Media o la Revolución Francesa. Un nuevo orden. Lo que al fin y al cabo es la misma tesis que mantiene el catedrático Santiago Niño cuando dice que lo que acaba es un moribundo ciclo de 250 años.

    China es la gran potencia y los árabes se sublevan hasta contra sus líderes religiosos. Y el Villarreal es el tercero de la Liga y Facebook tiene más seguidores que todos los espectadores de las televisiones públicas juntas. ¿Van a clasificar la red como servicio público? ¿Cómo puede decir un ministro tan sensato como Gabilondo que no pueden cederse solares para construir centros concertados? ¿Qué deben promocionarse: solares o redes de fibra óptica?

    Vuelvo a citar a Mas-Corell porque es un economista importante: las administraciones han de tener activos productivos y no edificios ostentosos. Hay que ser competitivos en fibra óptica, no en metros cuadrados de oficinas. Es productivo que la televisión americana saque los entrenamientos de Fernando Alfonso en Cheste, pero no una Feria que exhibe productos que se ven por internet. Han cambiado los tiempos y hay otra realidad con grandes perspectivas por delante. Por eso el Villarreal aprovecha la oportunidad y va el tercero y los muy nobles e importantes Valencia, Sevilla, At. De Madrid o el Bilbao deben hasta la camiseta y están por debajo.

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