23 de agosto de 2019 23/8/19
Por Jesús Montesinos
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Microreconversión económica valenciana

El presidente de la Generalitat, Francesc Camps, ha entrado esta semana en faena ante el único frente económico que puede funcionar en la Comunidad Valenciana. Primero estuvo en la Feria Hábitat (Valencia) y luego en la de Cersaie (Bolonia/Italia) poniendo en la cadena de valor la tarea que hacen PYMES y autónomos en las industrias del mueble, textil, metal, iluminación, decoración, azulejos, cerámica y todos los afines que se quieran.

Ese tejido industrial es el que más sufre la crisis y al que menos atención se le ha prestado. Incluso los sindicatos estaban el día 29 obsesionados por paralizar la Ford, el puerto o Porcelanosa. Ni ellos ni nadie suelen hacer caso a pymes y autónomos, que mantienen más del 90 por ciento del PIB y el empleo. Y sin embargo ahí es donde está produciéndose la verdadera reconversión económica valenciana, aunque sea paso a paso y en versión micro. Sobre todo porque son los más permeables a la nueva realidad social, que reconocía el jueves en Valencia el propio presidente de El Corte Inglés, Isidoro Alvarez.

La Feria de Hábitat es un buen ejemplo. Su directora, Maria José Guinot, inició hace meses un intento de reconversión del propio certamen, para ponerlo en la solfa de lo que pide el cliente: una oferta en paquete de todos los productos del hogar que se producen en la Comunidad Valenciana. Lo ha conseguido a medias en la Feria, pero hay docenas de empresas de estos sectores que ya han empezado a trabajar consorciadas en esta dirección, incluso recurriendo a internet como soporte para las ventas y almacén sustituto para reducir el coste de los excesivos stoks. En esta misma semana han anunciado que están a la tarea Paduana, Mueble Pico, Mariner, Aznar, Ceracasa, Tau y otras muchas.

Las PYMES y autónomos valencianos han asumido la necesidad de la internacionalización, porque como el propio Camps decía en Bolonia el consumo interior no tira. Y para eso las miles de empresas se tienen que poner a trabajar para vender sobre valor añadido y no sobre precio. Así lo dice el Instituto Tecnológico AIDIMA en sus estudios sobre estilos de vida: Hogar dulce hogar, el valor de lo sencillo, una mirada personal y un hogar a la última, donde se concretan los nuevos espacios que pide el consumidor.

Y en lo mismo incide el Cuaderno de Tendencias del Hábitat que lidera ITC, que es interpretado por las empresas azulejeras y del hogar para presentar productos que atienden la demanda de los mercados internacionales más próximos. Azulejos para paredes, baños de resina y materiales cálidos y mediterráneos frente las tendencias eclécticas de Ikea. Y esas demandas de los clientes las fabrican PYMES y autónomos, en solitario o consorciados, porque a veces las grandes marcas y grandes fábricas tienen estructuras demasiado pesadas para asumir estas dinámicas.

El problema de estas PYMES y autónomos es que aunque Camps los reconoce como elementos generadores de crecimiento y empleo avanzan solos hacia su reconversión. No es solo cuestión de crédito, porque el problema luego es devolver lo pedido. Es apoyo estratégico frente a un mercado global. La consellería de Industria con la EPI (Estrategias de Política Industrial), con más de 1.100 millones de euros para facilitar el camino de esas PYMES, enseña a pescar en la nueva economía. Pero la estrategia empieza por convencer a estas empresas que asuman como su dimensión no es un problema sino precisamente la solución.

 

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