10 de diciembre de 2019 10/12/19
Por Jesús Montesinos
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El BLOG de una PYME: Como en Irlanda

    En el bar del polígono esta mañana alucinábamos por el tubo del vino con gaseosa. Resulta que el presidente de Irlanda, que yo no lo sabía pero se llama Brian Cowen, ha tenido que coger el toro por los cuernos y asumir que los europeos le prestemos más de cien mil millones para salvar los trastos. A usted y a mí nos tocan unos cuantos cientos de ese aval que no nos devolverán nunca, pero el debate en el polígono era qué pasará cuando Zapatero vaya a hacer lo mismo ante los otros europeos. ¿Quedará algún avalista dispuesto a correr más riesgos?

    Porque lo que todos tenemos claro es que nos va a tocar más bien pronto que tarde, aunque hagamos las reformas del milenio. Ya no es una cuestión de reformas: es una cuestión de solvencia de nuestra deuda. Y con las cantidades que empresas, familias, bancos y administraciones debemos por ahí fuera, no cabe la menor duda de que nos va a llegar el San Martín. Y además porque seguimos a la nuestra y aquí nadie quiere reconocer la magnitud de lo que está pasando. Aquí el parado siempre tiene que ser otro y el de más allá es el que debe aprender a trabajar.

    Pero no todos están conformes con ese pesimismo en el bar del polígono. “¡Coño! ¡Ahora que me han hecho un pedido nuevo!”, dice el del carajillo. Pero calla cuando tiene que reconocer al precio que está vendiendo el pedido. El mismo producto que hace cinco años al precio de hace diez. Poco ha mejorado y encima le debe al banco la hipoteca de su casa, la de su hija y un crédito para circulante. Peor que los irlandeses, que te dejan un apartamento una semana si te haces cargo de pagar la luz. Lo dice un tal Eduardo Serra en un documento muy importante que le ha presentado esta semana al Rey avalado por docenas de expertos y empresarios. Esta España no se aguanta, aunque nos dediquemos a entretenernos con historietas de la política.

    Grecia, Irlanda, detrás viene Portugal y le tocará a España porque debemos hasta la herencia de nuestros nietos. En el polígono estamos acojonados, porque nadie entiende nada. ¡Son esos de los mercados!, dice un sindicalista. “Pero idiota, si es que debemos hasta la primera comunión de tu hija que ya se ha casado”. Si debemos hay que pagar y no nos van a dejar pasar ni una. ¿Tu no le buscas las cosquillas a quien no te paga el plato de jamón? Pues imagina lo que deben las cajas y los bancos y el ayuntamiento. Pero esto es Jauja y ya estamos preparando el cochinillo para Navidad.

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