24 de mayo de 2019 24/5/19
Por Edgar Fernández Vidal
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El mito de las pensiones

La seguridad Social nace en 1883 cuando Otto von Bismarck crea un sistema de cotizaciones obligatorias para subvencionar las necesidades de enfermos y jubilados en el contexto de su ‘Sozialpolitick’. Este sistema sufragaba esas necesidades a partir de los 70 años, aunque luego se rebajó a los 65, teniendo en cuenta que la esperanza de vida rondaba esas cifras. Le siguió la estela Gran Bretaña que implantó el sistema en 1911 y posteriormente en Estados Unidos con el mundialmente conocido ‘New Dial’. En España los primeros intentos por implantar el sistema se remontan al gobierno de Antonio Mauro.

Todos sabemos, o deberíamos saber, cómo funciona el sistema público de pensiones. Los trabajadores de ‘hoy’ destinan una parte obligatoria de su sueldo a un fondo común que sirve para pagar las pensiones de los jubilados de ‘hoy’. En su inicio, y para garantizar su durabilidad, es necesario que la sociedad tenga un esquema piramidal y que la base de la pirámide sea mayor a su cúpula, puesto que en caso contrario, habrá más pensionistas que trabajadores, quebrando así el sistema. Se necesita, por tanto, entradas constantes de cotizaciones para subsanar las pensiones, pero estas entradas, necesitarán en el futuro nuevas entradas, y así sucesivamente.

Solo a primera vista ya vemos claramente que tarde o temprano el sistema público de pensiones tendrá que caer, y para más inri, sabemos que la pirámide social hoy en día en España ya está invertida y es inminente el fallo del sistema, o la bajada de la cuantía recibida por los jubilados, siendo en ambos casos, socialmente indeseables.

Para mí, y lo digo así de claro, el sistema público de pensiones es una estafa, comparable a cualquier estafa piramidal como el Forum Filatélico, Afinsa o Madoff. Nos obligan a dar una parte importante de nuestro sueldo a un fondo para las pensiones, sin garantías de que el que hoy cotice mañana cobre. No pagamos una cuota acumulativa que se guarda para nosotros, no, lo que hacemos es pagar a los jubilados de hoy esperando que en el futuro alguien nos pague a nosotros. Este sistema tiene de todo menos racionalidad matemática y fundamentos demográficos.

Como siempre hago en mis reflexiones, no me limitaré a criticar (cosa extraordinariamente fácil) si no que intentaré presentar una alternativa. Vamos a suponer que en 1978 un trabajador aportaba 6.000 euros anuales (cifra para nada disparatada) a un fondo de pensiones capitalizado. Suponemos aún más y pensamos que ese fondo se capitaliza al ritmo del S&P 500 (índice bursátil de referencia en EEUU) que históricamente ha tenido una evolución del 7% anual. Aplicando cálculos financieros de interés compuesto hallaremos que ese trabajador, hoy, 35 años después, dispone de un fondo de 829.421,27 euros. A aquellos jubilados que hoy cobran una pensión les hago la siguiente pregunta, ¿Por su jubilación les han dado 829.421,27 euros? Como sé que no, puesto que reciben un ‘mini’ sueldo, les diré aún más; Si esa cantidad la queremos administrar como un sueldo a la semejanza de las actuales pensiones, el montante mensual sería de 2.764,73 euros al mes. ¿Qué jubilado cobra esa cifra? Y es que además, el pensionista recibiría esa cifra mensualmente pero disponiendo en todo momento de los 829.421,27 euros del principio, es decir, de la noche a la mañana un trabajador medio que cotice 6.000 euros anuales, durante 35 años, se encuentra a la llegada de su jubilación que es rico.

Es hora de lanzar este mensaje, informar a la gente, desmentir mitos y afirmar con toda seguridad, que el sistema de pensiones públicos es una estafa insostenible a largo plazo, que existen alternativas mejores y que estas, nos dan la oportunidad de administrar a nuestro gusto nuestra jubilación, sin recortes posibles y con la garantía de saber que mi esfuerzo de hoy será la recompensa del futuro.

Soy joven, liberal, progresista y de derechas, y estas son mis alternativas.

 10 comentarios
Edgar Fernández Vidal
Edgar Fernández Vidal
02/07/2013 05:07
Mejores ejemplos

No hace falta tomar como ejemplo un país en vías de desarrollo, podemos fijarnos, y es más aconsejable, en países como Australia cuyo sistema de pensiones capitalizadas vigente desde los años 80 es para mi el mejor del mundo. El sistema se nutre de tres pilares: la contribución obligatoria, las posibles contribuciones adicionales que decida cada trabajador y el llamado “fondo de seguridad” con el que los presupuestos públicos garantizan una pensión mínima a trabajadores con ingresos excepcionalmente bajos. Y por último, si hay datos suficientes no puedes rebatir mi teoría. Como ya he dicho aplica los cálculos financieros de interés compuesto sobre cualquier cantidad y compara el resultado con el sistema actual. Me das la razón sí o sí. Gracias por los comentarios.