16 de septiembre de 2019 16/9/19
Por Paco Ventura
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Privilegios y reivindicaciones

Quiero en esta ocasión referirme al tema del “Estado de Alerta” decretado por el Gobierno, como consecuencia, según nos cuentan, de la huelga de “los controladores aéreos”, aunque, eso sí, sin ánimo de polemizar sobre el tema, pues bastante han sufrido aquellos que tuvieron que “aguantar” el chaparrón, aunque les garantizo que a mí también me afectó, pues al escuchar por televisión que el Gobierno ponía en marcha tal medida, me levanté del sofá medio asustado pesando que incluso, a mi edad, me iban a “movilizar”. Luego respiré tranquilo, pues aquel “Estado de Alarma” no iba dirigido a “los jubilados”, ya que, según entendí, se refería única y exclusivamente “al plantón” de los controladores aéreos.
Desconociendo, por no estar metido en ello, ni ser mi especialidad, si las negociaciones con los “controladores aéreos”, (que según opinión de la mayoría, son un colectivo muy “privilegiado”) han sido o no acertadas, me veo, por esa razón, y así quiero expresarlo, privado de dar mi opinión sobre quien o quienes han sido los culpables de mantener una situación que tuvo paralizada a media Nación.
Otra cosa muy distinta a tener en cuenta, es el sufrimiento de todas aquellas personas que, sin alcanzar a comprender ni a unos ni a otros, se vieron privadas de llegar a sus destinos.
El Gobierno “carga” contra los controladores, toda la responsabilidad de lo sucedido, y yo, que todavía hoy no lo tengo claro, voy a retroceder cuarenta y cuatro años en el tiempo para dar mi opinión. Eso sí, tratando de ser fiel al título de mi columna…”ESBARGIMENTS”.
En Mayo de 1.966, cumplidos ya los veintidós años, con un trabajo estable y una novia (que no compañera) con la que ya había “formalizado” nuestro compromiso ante sus padres, con la tradicional “entrá en casa”, me vi inmerso en un sorteo militar que podía mandarme a “on brama la tonyina”.
Muchos de Vds. ya estarán adivinando por donde van “los tiros” (por aquello del Cetme que se distingue claramente en la foto) y, sin “tragarse” todo el artículo, pensarán que aquello fue así porque en aquel año, todavía imperaba la dictadura del “Generalísimo”, pero… ¡Sigamos!
Tuve suerte y “el sorteo” me situó en la Brigada Motorizada nº. XXXI de Castellón, y, concretamente, en la Compañía del Cuartel General, aunque inicialmente, y como premio, tuve que cumplir con “la instrucción” durante tres meses y medio de campamento, en aquella Brigada de Infantería del 20 de Guadalajara en la Población de Paterna.
Lo único que “me dieron”, además de lo que Vds. pueden imaginar, fue un macuto lleno de ropa y calzado para los dieciocho meses que iba a durar nuestro “acuartelamiento”, ¡Ah! ¡Eso sí! Tres “comidas” diarias y un “sueldo” de treinta y cinco pesetas mensuales que, según nuestro Capitán, no debíamos gastar en mujeres… ¡Bueno! Podíamos regalarle algún “capullo” a alguna de las más allegadas.
Podrán deducir que, independientemente del poder adquisitivo de la época, los privilegios que tuvimos aquellos jóvenes, durante los tres meses y medio de Campamento, eran del todo comparables con los de los actuales “controladores aéreos”. ¡Hombre! ¡No lo dude Vd.! Me refiero a los de la “militarización”, porque con otros, les superábamos con creces.
Los jóvenes que nos vimos en aquella situación, también fuimos “adiestrados”, durante aquellos meses de Campamento, por “veteranos” que, además de hacérnoslas pasar “canutas”, nos quitaban los botones dorados de la chaqueta del “traje de gala”, botones que, a posteriori, debíamos “comprar” a quienes, impunemente, nos los habían “chorizado”.
A pesar de ello, fue de agradecer que nos dieran tres comidas diarias y nos habilitaran un barracón con literas llenas de “chinches” para poder “descansar”, salvo cuando te tocaba, “por riguroso turno” establecido por algún “desalmado cabo primero” o similar, la “imaginaria” de las tres de la madrugada. Pero, en fin, teníamos privilegios que no tenían los que habían quedado en el Pueblo. ¿Qué no teníamos privilegios? Observen Vds. lo foto. ¿No era un privilegio para jóvenes de veintidós años, tener a su alcance un arma como el Cetme?
Si aquellos jóvenes que fuimos militarizados “por propia voluntad”, nos comparamos a los controladores aéreos, nos daremos cuenta que la queja de estos últimos, está totalmente justificada.
¡Veamos!
¿Disponen ellos de un Cetme para disparar a “diestro y siniestro”? ¡Por supuesto que no!
¿Disponen de un barracón con literas llenas de “chinches” para poder descansar? ¡Ni hablar!
¿Les dan comida, calzado y ropa gratis, durante dieciocho meses? ¡Qué va!
¿Les autoriza su “jefe”, para que, con su sueldo, puedan regalarle un “capullo” a la primera “dama” que encuentren? Sin miedo a errar, estoy convencido que su Jefe pasa totalmente de ello.
¿Pueden ellos con el “Bazoca” “tirar a dar” en un campo de Algarrobos? ¡Ni soñarlo!
¿Tienen ellos un pase de Pernocta para estar a ciertas horas con sus familias? ¡Pues no!
¡Entonces! ¿Qué hace el Gobierno? Si los militariza, deberá “adiestrarlos” para que sepan utilizar “las armas”, además de tenerlos “recluidos” en barracones para que, durante las horas de “acuartelamiento”, no “abandonen” las instalaciones.
Si una vez “militarizados”, no disponen de “armamento”, ni de un “barracón para descansar”, ni de “pase de pernocta”, ni…etc. etc., es comprensible que estén “cabreados”, como lo estuve yo al privarme de mi trabajo durante dieciocho meses sin recompensa alguna, pues en mi “vida laboral”, esos dieciocho meses, aparecen “en blanco”, a pesar de lo “negro” que me puse yo durante ese periodo. No obstante, me satisface pensar que aquella “privación de salarios”, de algo ha servido en la actualidad, pues debió ser en esto en lo que se basaron los “Menistros” para arreglar sus pensiones, toda vez que, de no hacerlo así, podía quedar en blanco su hoja de servicios, y perder unos privilegios que, “por el solo hecho de ser Menistros” les corresponden, o sea, muy parecido a lo que pasó con la vida laboral de aquellos jóvenes que “servimos a la Patria, de forma desinteresada”.
Creo que, por nuestra parte, no estaría de más reivindicar una pensión, contributiva o no, por “aquel tiempo tan feliz” que pasamos fuera de casa. ¡Hombre! A un tío mío, después de transcurridos casi cincuenta años, se le concedió una cantidad importante, además de una pensión vitalicia, por haber llegado con el ejercito republicano a no sé qué graduación.
¡Ya sé! ¡Ya sé! Yo únicamente alcancé algo de graduación, durante las meriendas que diariamente hacíamos los que no queríamos probar la cena en el comedor del Campamento, pero convendrán conmigo que, al fin y al cabo, también era graduación.
Por todo ello, teniendo en cuenta las múltiples reivindicaciones que se están haciendo de un tiempo a esta parte, sugiero, a todos aquellos que como yo tuvimos que “servir” durante dieciocho meses o más, sin que nuestra “vida laboral” se viese alterada con el aumento de los salarios correspondientes, nos pongamos de acuerdo para, mediante “atento” escrito, dirigirnos al Presidente del Gobierno para que, Por Ley, se nos asigne una pensión vitalicia, ya sea en dinero efectivo, o en especies, y a la “Menistra” de Igualdad, un “pajín”, digo, “un fajín”, que nos identifique cuando vayamos a cobrar la pensión que nos corresponda por aquella “militarización”. ¡Igualdad, señores! ¡Igualdad!
No obstante, yo, con una “coca de la reina” me conformaría.

   

           La Instrucción                La Graduación (Diplomatura en “Calimocho”)

Con mis mejores deseos para todos los de “La quinta del 66”

¡QUE EL PROXIMO AÑO 2011 NOS DEPARE LO MEJOR, Y NOS IGUALE EN BENEFICIOS Y PREVENDAS A LOS “MENOS” FAVORECIDOS, ESTO ES, A LOS “MENISTROS” Y “DIS-PUTA-DOS”!

 

 11 comentarios
Juanvi
Juanvi
03/01/2011 02:01
tema xoriç

Mira tu Paco que el temeta es de collons. Encara al día de huí no solten prenda. Jo veig molts dinèrs p'el mig i cents de corps a punt de enssacarsel's. Una cosa es segura. els gerifaltes de torn eixirán amb els butxaques plenes. Lo millor les fotos. Redeu Peco! Com se nota que patíes molt! Jajaja

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