17 de septiembre de 2019 17/9/19
Por Ramón Jesús Pérez
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Y volver a la emigración

Después de casi cuarenta años con una prosperidad consolidada, o al menos eso creíamos, nuestros jóvenes con Carreras y Másters terminados, tienen que irse fuera de nuestras fronteras a trabajar; algo más que lamentable en un País que se decía estable.

Es muy triste que después de estudiar la carrera que a uno le gusta, tenga que coger su portátil, su maleta y abandonar su familia, sus amigos y su mundo; es más que doloroso volver a tiempos pasados de nuestra historia.

Muchos jóvenes, y muy bien preparados, repiten el camino de sus abuelos, pero sin aquellas maletas de cartón y con móviles; al menos algo hemos adelantado. A pesar de esto, la situación es triste y vergonzosa, dejar marchar esos cerebros que nos hacen tanta falta. Seguro que no se irán las hijas del “Gran Payaso”, y si se van será de turismo.

La cruda realidad canta por sí misma, estamos dejando que nuestros hijos se vayan porque aquí no hay trabajo; solo de camarero, de socorrista, y oficios temporales relacionados con la hostelería; sí, da dinero para pasar unos meses, para pagarse una matrícula, pero no lo suficiente para un Licenciado ni para un Doctor.

Hay otra clase de profesiones que parecen tener éxito y futuro, los realizadores de juegos de videoconsolas, o de ordenador; tiene una cierta aceptación entre los adolescentes aunque no nos parece una profesión adecuadas para personas con grandes carreras.

España la han convertido en un pueblo, donde las personas tienen que emigrar; de nada vale estudiar, las empresas no se arriesga a dar empleo, y el único camino parece estar fuera de nuestro país.

Supone un drama que pase esto en pleno siglo XXI, cuando no hace mucho estábamos recibiendo personar para trabajar, porque aquí se podía vivir; ¿Qué han hecho señores? ¿Qué han hecho?

Si miramos atrás nos podemos resignar, pero uno no se resigna; no se puede permitir que nadie se vaya cuando aquí se puede crear empleo, aparte de fabricar maquinitas para que jueguen los niños.

Hace falta emprendedores, que los hay, y capital que también hay, y todos sabemos quién lo tiene; debemos luchar para que nadie se vaya; creando empleo con el dinero que está en las cuevas de ciertos “Alí Babás”; solo así, conseguiremos que nuestros jóvenes no se vayan.

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