23 de agosto de 2019 23/8/19
Por Cristina Querol
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Seis meses para el olvido, otra razón para el adiós

Era una tarde de diciembre fría, como todas las tardes de diciembre en Bruselas, cuando mi amigo, funcionario de la Comisión Europea, me dijo: “demasiadas expectativas está creando la presidencia española de la UE: no creo que España esté hoy en condiciones de cumplirlas”. Me indigné, como se suele indignar una cuando no tiene argumentos sólidos con los que defender su postura. Pero acabé convenciéndole de que España, con o sin crisis, tenía capacidad suficiente para llevar a cabo todos los propósitos marcados por Zapatero.

Seis meses después, sobria y soportando un calor asfixiante en la que ya es más capital europea que nunca, tengo que agachar la cabeza y rendirme ante las palabras de mi amigo.

Y es que la Presidencia europea representaba un desafío para los intereses españoles, pero también para su prestigio internacional. Sin embargo, la realidad hoy, en el momento de hacer balance, es que ninguno de los objetivos marcados por el gobierno socialista en el marco europeo se ha cumplido al nivel que se había propuesto: ni la euro orden del maltrato, ni la aprobación de la iniciativa ciudadana, ni el servicio de acción exterior, ni la Posición Común sobre Cuba. Por no mencionar que, por una clara falta de iniciativa socialista, tanto las reformas agraria como presupuestaria de la Unión van a llevarse a cabo bajo presidencia belga, perdiendo una gran oportunidad para España de liderar un proceso que podría haber generado buenos resultados para nuestros intereses estratégicos.

En nuestra tierra, la cosa ha rozado lo inadmisible: Zapatero tenía una oportunidad única para defender la industria cerámica y otros sectores de especial interés para España, sobretodo en el campo de la política comercial. Pues bien: ninguna de las medidas que había sobre la mesa para conceder a la cerámica de Castellón un trato justo como producto industrial y aumentar su competitividad frente a terceros países como China ha recibido el impulso necesario durante la presidencia española, dejando marginada, una vez más, a una provincia por lo que todos ya sabemos. Tampoco quienes ostentan cargos socialistas en Castellón y viven de cerca la problemática del desempleo en este sector han sabido ejercer su influencia para reivindicar al gobierno un mínimo de compromiso.

Por otro lado, no ha sido mucho más alentadora la situación económica: el ECOFIN acordó una asistencia financiera a España que tenía como contrapartida un estricto compromiso de consolidación fiscal y que se traduce en que nuestro país ha acabado siendo una especie de protectorado de la UE, por la desconfianza que ha generado a nivel internacional la gestión y respuesta a la crisis por parte del gobierno socialista. Y es que no podía esperarse nada sensato de alguien que seguía negando la crisis y disfrazándola de “ligera recesión” cuando toda la eurozona admitía la situación. Nadie confiaba en un gobierno que, al más puro estilo “Reagan” en sus tiempos de euforia americana, bramaba pretendiendo ser convincente que “estamos en la Champions League de la economía internacional y España está más preparada que nadie para afrontar la crisis”.

Sin embargo, los datos caían sobre la cabeza del gobierno como mazazos y ponían de manifiesto la lamentable osadía de un gobierno que se niega a aceptar la realidad. El resultado ha sido que el deterioro de nuestra economía ha acabado preocupando a Europa más que al propio gobierno y nuestro país ha tenido que adoptar medidas tardías, precipitadas y por instrucción de la UE.

Tampoco hemos sabido aprovechar la ocasión que nos ha brindado Europa para desempeñar un papel protagonista en la escena comunitaria: la Presidencia arrancó en una coyuntura muy especial, en la que el Tratado de Lisboa entraba en  vigor y la Estrategia 2020 cobraba fuerza. El protagonismo español en su puesta en marcha ha sido rotundamente insignificante: no hemos sabido brillar ni aportar sustancia a la estrategia que marcará los pasos de Europa para los próximos años.

Respecto a las cumbres internacionales previstas, de forma insólita y sin precedentes, han sido suspendidas las dos: la de UE-Estados Unidos, prevista con Obama y Zapatero como anfitriones y  la de Oriente Medio, en la que tantas esperanzas había puesto nuestro presidente. Una vez más, Zapatero, con Moratinos al frente de la diplomacia, ha demostrado una nula capacidad de ejercer algún tipo de influencia internacional que llevara a España a liderar un proceso de impacto global, como corresponde a un país de primera que proclama hasta la saciedad la alianza de civilizaciones y su capacidad para contribuir a resolver los problemas de la humanidad.

Al fin y al cabo, como decía Roberto Mesa: “una política exterior no la hace quien quiere, sino quien puede”. Y Zapatero ni ha podido ni ha querido. Y así es como han venido a barrer nuestra casa, mientras nosotros seguimos sin escoba.

 2 comentarios
yomismo
yomismo
07/07/2010 02:07
comentario

PP y PSOE son la misma basura. Y la gente lo sabe. http://ecodiario.eleconomista.es/espana/noticias/2292012/07/10/CIS-La-clase-politica-el-tercer-problema-tras-el-paro-y-la-situacion-economica.html

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