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Por José Manuel Puchol Ten
Crónica de l´Alcalatén - RSS

Autóctona y singular “rècua”

    Entre el 14 y el 22 de enero, la gran mayoría de nuestros pueblos celebran la festividad de San Antonio Abad (eremita), patrón de los animales. Es pleno invierno, ya bien entradas las anunciadoras kalendas que publicitan la cercana luz. La matanza del cerdo está en su cenit. De remotos tiempos nos llega la danza celta e ibera entorno al fuego renovador, preludio de la buena nueva de que jornada tras jornada el claro día va imponiéndose a las oscuras tinieblas. Matxà y hogueras. Ángeles y demonios. Rollo y prim. Moscatel y aguardiente. Todo es sinónimo de la ancestral fiesta rural, que al homenajear al patrón San Antonio, a la par también lo hace a los vitales y laboriosos animales, fieles compañeros del hombre en su tránsito terrenal.

    L´Alcora ceramista tiene mucho que decir sobre la festividad. La majestuosa y engalanada Rècua, desfila en la procesional “Matxà” que recorre hogueras y barrios. Sin duda estamos rememorando una de las tradiciones más antiguas, incluso me atrevo a decir, que es más añeja que el propio Rotllo y su romería del lunes de Pascua. La Rècua va unida a la inauguración de la Real Fábrica de Loza y Cerámica del Conde de Aranda. El día 1 de mayo de 1.727, en presencia de Su Excelencia Don Buenaventura Pedro Abarca de Bolea (IX Conde) y demás autoridades invitadas, la factoría comenzaba su periplo productivo. Manos artesanas modelaron verdaderas joyas de cerámica, que una vez examinadas a través de un severísimo control de calidad, debían transportarse hasta los puntos de venta, almacenes y mercados esparcidos por toda la península. Aquí, precisamente aquí tiene su origen la Rècua. Reata de mulos, que por caminos, sendas y cañadas, llevaban a lomos la prestigiosa loza alcorina.

    A punto estuvo de desaparecer años atrás, pero gracias a una asociación alcorina, ATRA (Asociación Tradicional Rècua Arriera) compuesta por una veintena de personas, se salvó de la quema como tantas otras costumbres cubiertas de polvo y moho en el baúl de los recuerdos. Pusieron manos a la obra comprometiéndose a salvaguardar la excelsa tradición. Una Rècua convenientemente aparejada e impecablemente vestida necesita de mil y un artilugios: Albardas, capas, sombreros de ala ancha, cabezadas, aparejadas de gala bermeja, filigranas bordadas, mantas, campanillas, grandes esquilas, etc. Un amplio abanico de útiles, a cual más vistoso y antiguo, que en muchas ocasiones se complica su conjunción para la fiesta, al estar varios de dichos complementos ya en posesión de descendientes, de quienes en su día también fueron partícipes de la Rècua. Guardan pues celosamente la preciada herencia, siendo alguna de estas piezas, única y propia de fondo museístico.

    Y… ¿qué decimos de los mulos? Animales ya inservibles en las actuales labores agrícolas, pero tan necesarios e imprescindibles para la auténtica recreación de la Rècua. Un año entero cuidando y manteniendo al animal: Establo, comida y agua, veterinario y medicamentos, limpieza, paseo, etc. No es un animal de lujo o para el ocio; el tema es más profundo, hablamos de perpetuar año tras año la ancestral tradición. Un grandísimo sacrificio que lamentablemente no se valora en su justa medida.
    Cuando veamos desfilar la Rècua, acordémonos de la complejidad y sacrificio que supone el poderla ver majestuosa, galana y aventurera. Acordémonos de pintores, escultores, modeladores, dibujantes, arrieros y trajinantes con sus recuas, así como de los demás empleados de la Real Fábrica, y ¿por qué no?, hasta de los Condes de Aranda-Señores de Alcalatén, dueños de la misma. Muchas familias han colaborado un año más para reunir todo aquello que la vista nos ofrece a su paso. Démosles las gracias a todos, bien poco cuesta quedar bien: Clavarios, propietarios herederos de los mil y un artilugios descritos (necesarios y casi únicos); responsables de los mulos, barrios, policía municipal y Ayuntamiento.

    La Asociación Tradicional Rècua Arriera, hoy día 14 de enero de 2012, se habrá puesto al tajo de buena mañana sacando a los mulos de paseo. La jornada que les espera es completísima y hasta bien entrada la noche no pararán. Al final aún les quedará el regreso de los animales al establo, despojarlos y abastecerlos. Deberán celebrar su particular fiesta-cena, pero otro día. Hoy 14 de enero de 2.012 no les queda tiempo para nada más.

    Gracias de corazón, y espero que el próximo lunes día 16, comencéis otra vez el anual ciclo conductor de la Rècua hasta la próxima celebración.

       

     

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    comentarios 2 comentarios
    Vicent Bosch i Paús
    Vicent Bosch i Paús
    16/01/2012 03:01
    La rècua.

    En el vítol a sant Antoni s'ha perdut un "t". Ara ja no diuen "vítol a santantoni", pronuncien "vítol a sanantoni"

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