16 de septiembre de 2019 16/9/19
Por Francisco Planelles
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El regreso

Si “Dedicas unos segundos al día para conversar… contigo” descubrirás que: Lo importante no es el comer, lo sustancial, es la capacidad en digerir.

En lo personal, soy un toro solitario en la cumbre de la cuchilla que, impasible, va rumiando su existencia, mientras a mis pies, el imprevisible arroyo me saluda al pasar, entonando un canto a la vida.

En la última charla en la que participe en el Ateneo de Montevideo, exprese:

Desde la verde hoja de la inmensa morera, un gusano, mientras se arrastra sueña. Sueña, cual mariposa. ¡Sueña!...en un cielo azul, embriagado de néctar.

En su obsesión por volar, se amortaja en un sueño de seda. Y al despertar, tiene alas pero no vuela.

Pobre gusano alado, que soñó en volar y, al renacer, murió de pena.

Con las huestes del Conquistador, llegaron los Monsonís a estas benditas tierras de Burriana. En ellas se afincaron y en ellas, casi siete siglos después, de aquel árbol, surgió éste retoño. Planelles, Monsonís, Porcar, Monserràt, Domingo, Enrique, Tarancón… Hasta los diez años, permanecí arropado por la tribu y al partir quedé huérfano.

¡Setenta años! En pos del regreso y al regresar comprendí que una vida, es una huella perdida en el espacio, entre la memoria y el tiempo.

Algún día llegará el silencio y con él, el final de este diálogo que tanto me enriqueció, Los voy a echar de menos, pero mi vida no esta en el remanso está en el mar, y el río me llama.

Al acordarse de mí, no me traigan flores: donde estaré, no podré verlas ni olerlas. Deposítenlas allí donde, al pasar, alegren vuestras vidas, que son las mías.

Gracias por haber venido a recibirme.

Espero, haber sido digno de mis genes. Y hasta la semana que viene... Si Dios quiere.

 4 comentarios
paco planelles
paco planelles
23/11/2015 11:11
El colibri

Me levantaba temprano y con mi capazo a cuestas salía a la carretera en busca de la boñiga que enriqueciera mi huerta. Arrodillado en la senda veía crecer las lechugas y tomates. ¡Vivan los dias de riego! ¡Ese día si que era fiesta! Entre patos me bañaba zambullendomé en la acequía. Mi querido amigo,. la vida como la flor, tiene nectar, tiene perfume, y color Y yo, soy como el colibrí, que sin tocarla la besa. Todas las personas tenemos dones. El tuyo evidentemente, es la generosidad. y el mio seguramente es la capacidad de ver en cada uno lo relevante.

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El regreso
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